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La Casa de Melilla en Almería se une a la Hermandad del Rocío de Melilla para visitar la Aldea de Almonte

Publicada en MeliYa el 8 de octubre de 2007

Francisco Aguirre

La Casa de Melilla en Almería ha cumplido una antigua tradición de sus miembros por la que se desplazan hasta la aldea almonteña para estar con la Hermandad del Rocío de Melilla.

El viaje de los melillenses de Almería comenzó a las seis de la mañana y recorrieron más de quinientos kilómetros para llegar a la aldea. Después de una parada en la localidad granadina de Loja, para estirar las piernas y reponer fuerzas, los expedicionarios continuaron hasta la población sevillana de Aguadulce, donde se encontraron con la hermandad melillense.

Tal y como cuenta el propio Francisco Aguirre: Tras unos minutos de saludos y encuentros y de nuevo a la carretera, esta vez, detrás de una C.O.A., ¡el autobús de Melilla! para dirigirse al destino ¡al Rocío!. Una vez en la aldea, de nuevo salutaciones y encuentros, pues hasta allí, también se desplazaron otros melillenses desde distintos puntos de la geografía española, así se encontraban allí miembros de la Casa de Melilla de Sevilla con su presidente Antonio a la cabeza y entre los que se encontraba un ilustre melillense – Ramoní -, otros llegados desde Alicante, Huelva o Málaga.

Una vez realizada la comida en la Casa de Hermandad, comenzó una pequeña fiesta que duró hasta las seis de la tarde, pues a las ocho había que presentar las credenciales ante la Blanca Paloma, La Señora de las Marismas ¡La Virgen del Rocío!

Para ellos, los melillenses de Melilla, acompañados por los melillenses peninsulares, salieron en procesión hacia la Ermita, sobre las siete y media de la tarde, paseando así por las calles de la Aldea, la Bandera y el nombre de Melilla.

Durante la Santa Misa, con una Ermita repleta de fieles, la Hermandad melillense, haciendo gala de su buen hacer y sacando de sí lo mejor que tenía entonó sus cánticos a la Virgen. El acto litúrgico finalizó con un ¡Viva la Virgen del Rocío! Y un saludo especial del sacerdote celebrante para Melilla, ¡El nombre de Melilla por la megafonía de la Ermita!.

De nuevo en procesión hacia la Casa, nuevos cánticos, cambio de indumentaria, la cena y ¡la gran noche!, alegría y cánticos hasta bien entrada la madrugada. Todos juntos los llegados desde Melilla con los llegados de los distintos puntos de la geografía española.

Ya el domingo, los melillenses de la Casa de Melilla en Almería, con su presidenta Lola a la cabeza, emprendieron la marcha muy temprano, para recorrer nuevamente los más de quinientos kilómetros que los separaban de Almería, ciudad a la que llegaron sobre las ocho de la noche, después de haber efectuado paradas en Bollulos Par del Condado, La Roda de Andalucía y Guadix, aunque eso sí, con la alegría de haber vivido unas horas con los componentes de la Hermandad melillenses, con la felicidad de haber visto y saludado a muchos amigos y con la satisfacción que da el haber actuado como lo que son, ¡una auténtica embajada de Melilla en la península!