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Manuel Jiménez destaca la importancia de ser cofrade
La Cofradía de la Soledad presenta sus mejores credenciales para vivir cristianamente la Semana Santa melillense
El hermano mayor de la Soledad ha destacado cómo los Sagrados Titulares de la institución simbolizan la vida y la muerte. La vida de una Virgen pálida “pero guapa, porque la Virgen siempre es guapa” y la muerte de Cristo en la cruz.
Publicada en InfoMelilla el 2 de marzo de 2007
La Cofradía de la Soledad y el Cristo de Paz ha elegido un día de primavera cercano al verano, con una media de 20 grados a la sombra para presentar sus mejores argumentos previos a la Semana de Pasión 2007, su cartel y su programa de actos.
Lo ha hecho su hermano mayor, Francisco Javier Calderón Carrillo, donde suele, en el Parador Nacional de Turismo Pedro de Estopiñán, en el curso de un desayuno de trabajo con los periodistas de Melilla.
Calderón ha estado flanqueado por el director espiritual de la Cofradía y vicario episcopal, Manuel Jiménez, y el presidente de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa, Gregorio Castillo, que no preside una institución 'etérea' como llegó a pensarse en día, sino un organismo de gestión vivo y aglutinador.
El hermano mayor de la Soledad ha destacado cómo los Sagrados Titulares de la institución simbolizan la vida y la muerte. La vida de una Virgen pálida “pero guapa, porque la Virgen siempre es guapa” y la muerte de Cristo en la cruz.
El cartel incluye, también, el escudo cofrade de la Venerable y Muy Piadosa Cofradía de la Soledad de Nuestra Señora y el Santísimo de la Paz, un corazón traspasado y una llama ardiente, exponente de la fe y devoción de los hermanos cofrades.
Francisco Javier Calderón quiere que los melillenses se deslumbren, se identifique y emanen paz en la noche de Jueves Santo, cuando Jesús muerto procesione por las calles del centro, que se le porte, que se lleve su peso y que se comparta el dolor de ese corazón traspasado.
También desea el hermano mayor de la Soledad que se viva en silencio y recogimiento la noche del mayor dolor, la del Viernes Santo, al paso de la Señora de Melilla, “que seas luz que la ilumine en la oscuridad de tu y su Soledad”.
“Pasa la Gracia, pasa la Luz, pasa la Flor, pasa Melilla, pasa la Madre de Dios”. Es una composición poética del sacerdote Manuel Jiménez Bárcenas. El vicario episcopal no quiere que los cristianos melillenses se queden sólo con la anécdota de la Semana Santa sino que “profundicemos en lo que significa ser cristiano y cofrade”, que “vivamos lo que Jesucristo y alcancemos así la felicidad que Dios sueña para cada uno de nosotros”.