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Siembran cariño, crean vida

La hermosa historia del Voluntariado de Atención al Mayor, los guardianes de la Gota de Leche

Son 40 personas -mayoría de mujeres -ahí está el women´s power, que dicen los progresistas- que invierten todo su tiempo libre a lo largo de casi un año en derramar cariño.

Publicada en MeliYa el 14 de junio de 2007

Salvador Ramirez y Agustin Garcia

Lo han hecho todo por nosotros, ya es hora de hacer algo por ellos. Esta o parecida debe ser la consigna que preside las inquietudes del Voluntariado de Atención al Mayor que trabaja de forma impenitente en la Gota de Leche.

Son 40 personas -mayoría de mujeres, ahí está el women´s power, que dicen los progresistas- que invierten todo su tiempo libre a lo largo de casi un año en derramar cariño a los veteranos que residen en el Centro Asistencial dependiente de la Ciudad Autónoma.

Llega el verano y llega el tiempo de descansar tras un curso lleno de ideas, actividad y vida. A ellas les ha tocado el descanso y abandonan temporalmente el aula -La Gota de Leche- ofreciendo alegría, en forma de paella de arroz, pasodobles, boleros y rumbitas a sus mayores.

Están sembrando mucho porque hasta un equipo de voluntarios del colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo, dirigido por María de los ngeles, echa una mano para mejorar la calidad de vida de nuestros veteranos.

La jornada del jueves, 14 de junio de 2007, ha sido hermosa. Don Ramón Buxarrais ha estado -tocado con una flamante gorrilla- con sus feligreses más queridos, aquellos a quienes traslada cada día un mensaje de amor, de parte de Dios.

Alvarito -épico futbolista internacional y certero defensa del Atlético de Madrid- es el único señor que se suma a las tareas de colaboración con los mayores. Y lo hace con una sinceridad más que loable, es un -eso- señor con mayúsculas.

Miguel Fernández Bartolomé, director del Centro Asistencial, digno hijo y legatario del magistral poeta melillense Miguel Fernández, ve cómo el proyecto de La Gota de Leche funciona como un reloj suizo del mismísimo centro de Zurich. Sonríe, está satisfecho.

La labor que se lleva a cabo en la Gota de Leche tiene muchos protagonistas, algunos han sido nombrados en estas líneas, otros no, pero apostamos los periodistas que firmamos ahí abajo cambiar de nombre al centro. En vez de Centro Asistencial, debería llamarse Centro de Vida Feliz.