Reportaje
La muerte a manos de los franquistas del diputado por Melilla y jurisconsulto Luis Barrena
Luís Barrena formó parte de una candidatura monárquica en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 en Madrid, aunque una vez en el ayuntamiento se unió a la política de republicanos y socialistas.
Publicada en InfoMelilla el 26 de marzo de 2007
José Marqués y Carlos Esquembri
Luis Barrena (1895-1936) era natural de Sigüenza (Guadalajara). Estudió derecho y ejerció en Madrid. Estaba casado con Carmen Doval y tenía seis hijas. Como abogado le toco intervenir en uno de los procesos que más repercusión tuvieron durante la República como fue el juicio contra el general Sanjurjo y demás implicados en la intentona golpista del 10 de agosto de 1932.
Barrena llevó la defensa de Miguel García de la Herrán, general en la reserva que se unió al golpe de Sanjurjo en Sevilla y actuó como segundo al mando de la sublevación. La defensa se basó en considerar que García de la Herrán solamente prestó ayuda y colaboración sin que se le pudiera considerar autor del delito de rebelión militar, asimismo se aducía que al estar en la reserva, García de la Herrán era un civil y no un militar por lo que debería juzgarse como tal.
Estos argumentos no surtieron efecto y se consideró al acusado culpable de un delito de rebelión militar ya que se consideraba probado que redactó el bando de guerra que se proclamó en Sevilla, aceptó el cargo de segundo comandante de la Capitanía General de Sevilla que le asignó Sanjurjo, desposeyó violentamente a las autoridades, detuvo al alcalde y concejales, ocupó las centrales de telégrafos y teléfonos y organizó la columna que debería oponerse a las fuerzas leales.
Por último, huyó con Sanjurjo en automóvil hacia Portugal y fueron detenidos juntos en Huelva. Por todo ello se le condenó a reclusión perpetua con inhabilitación absoluta perpetua y pérdida de empleo.
Candidato a Cortes por Melilla Luís Barrena formó parte de una candidatura monárquica en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 en Madrid, aunque una vez en el ayuntamiento se unió a la política de republicanos y socialistas.
Al fundarse Unión Republicana por Diego Martínez Barrio en 1934, se afilió a dicho partido y fue designado teniente alcalde del ayuntamiento madrileño, cargo que ocupaba al convocarse las elecciones de febrero de 1936.
En enero de 1936 y ante la convocatoria de nuevas elecciones para el 16 de febrero de 1936, la izquierda decidió crear una gran coalición electoral conocida como Frente Popular y en la que participaron tanto los partidos republicanos como el PSOE, comunistas, sindicalistas y POUM.
Esta coalición estaba regida por un comité nacional que repartió las diferentes candidaturas entre los partidos integrantes del pacto. La candidatura de Melilla correspondería a Unión Republicana que designó a su vez a Luís Barrena para encabezarla.
El Frente Popular en Melilla estaba constituido por el PSOE, Unión Republicana, Izquierda Republicana, Partido Federal, Partido Comunista y Partido Sindicalista.
Barrena se desplazó a Melilla el 27 de enero presentando su candidatura en una asamblea de la agrupación local de Unión Republicana que se celebró el 30 y 31 de ese mismo mes y que confirmó su designación. Esta agrupación estaba presidida por el concejal Felipe Aguilar Lago. Sin embargo, los socialistas designaron, a su vez, como candidato por Melilla a Antonio Diez Martín, aunque finalmente prevaleció la decisión del comité nacional del Frente Popular.
Como rival de Barrena en la contienda electoral se presentaba Carlos Echeguren Ocio. Echeguren era abogado y secretario del Ayuntamiento de Melilla. Se podría considerar como la máxima figura del centro derecha melillense durante la República. Fue candidato de la coalición de partidos republicanos locales en las elecciones a las Cortes Constituyentes, perdiendo frente al candidato socialista Antonio Acuña.
En las elecciones de noviembre de 1933 ganó el acta de diputado por Melilla en la segunda vuelta frente a otro candidato socialista, Ángel Gómez Mullor. En febrero de 1936 ocupaba el cargo de Subsecretario del Ministerio de Gobernación tras una rápida carrera política que empezó en septiembre de 1933 cuando fue nombrado Gobernador Civil de Badajoz, pasando a ser secretario político del ministro de Gobernación Rafael Salazar Alonso, diputado por Badajoz. Posteriormente ocupó el cargo de Director General de Administración Civil para finalizar como Subsecretario de Gobernación con Manuel Portela Valladares.
En estas elecciones se presentaba encabezando una candidatura apoyada por los diferentes partidos del centro-derecha melillense y colectivos ciudadanos afines.Durante la campaña electoral, esta candidatura centró parte de sus críticas en el hecho de que Barrena venía impuesto desde Madrid, en su pasado monárquico y en que había defendido al general García de la Herrán.
Barrena participó en el mitin del Frente popular celebrado el domingo 9 de febrero en el Gran Teatro Cine Perelló. Presidió Antonio Díez que aprovechó la ocasión para confirmar que las discrepancias surgidas en la elección del candidato estaban totalmente superadas. Ricardo Fius, del Partido Federal, que recalcó la idea de que había que votar pensando en el programa política y no en la figura del candidato.
Cristóbal Velázquez por los comunistas, Cándido López Castillejos por izquierda Republicana, José García Alcántara por los sindicalistas y el socialista Manuel Muiño. Muiño era un destacado militante de la UGT y de la agrupación socialista de Madrid. Diputado por Badajoz de 1931 a 1933, vendría a relatar de primera mano las coacciones a los votantes socialistas y el fraude electoral que se denunciaron en Badajoz durante las elecciones de noviembre de 1933, cuando Echeguren ejercía de Gobernador Civil en dicha provincia.
Finalizó el mitin Luis Barrena, que hizo un repaso de su trayectoria política y entre otras cosas dijo que: “lo que ha querido hacer Gil Robles ha sido un ensayo de nacional socialismo; para dar un golpe de estado, pues en definitiva, a lo que va es a crear un fascismo”.
Jornada electoral La jornada electoral discurrió sin incidentes reseñables. En este sentido, en el AGGC (MAD 2451/411), se conserva una carta escrita por un colaborador de la candidatura de Echeguren y remitida a este último en la que describe dicha jornada como sigue: “… Han votado todos los obreros que tenían derecho al voto como un solo hombre, y muchos de los que no lo tenían, pero el resultado final hubiera sido el mismo… … le lleva las cifras estadísticas, y por ellas advertirá como se acudió en bloque a las urnas, y así es de enorme la diferencia. ¿Causas?
La principal a mi juicio es que los propagandistas de izquierda hicieron correr la voz de que el triunfo de Barrena significaba la vuelta al trabajo de los obreros del puerto y del muelle, parados desde octubre, y que además les abonarían los salarios perdidos, mas una indemnización. Otro si: la amnistía inmediata para los 30.000 (¿) presos, que significaban millares de mujeres y niños hambrientos. Así iban alocadas a votar las mujeres del Pueblo, Real y Tesorillo, mas los hebreos del Polígono, que temían una nueva era hitleriana en España, con expulsiones en masa, etc., etc.”
“Antonio Vallejo ha trabajado hasta el rendimiento, siempre incansable, estando en todos los sitios. Viendo lleno de rabia como no les respondían los apoderados ni interventores radicales, especialmente en el Real y Cabrerizas que fue de los contrarios desde la constitución de las mesas”.
Al finalizar el recuento de votos los resultados dieron: 12.761 votos para Luís Barrena. Echeguren 4.830. En blanco o abstenciones 10.376 para un censo de 27.967 votantes. Emitiendo voto válido el 63% del censo. Barrena obtuvo el 72,5% de los votos válidos lo que significaba el 45,6% del censo electoral, mientras que Echeguren recibió el 27,5% de los votos válidos que representaba el 17,4 % del censo.
Parlamento Las cortes salidas de las elecciones del 16 de febrero comenzaron sus trabajos el 15 de marzo. Barrena participó en la comisión designada para el estudio de las actas electores, encargándose nuestro diputado de la investigación de las actas de la Coruña. También formó parte de comisión de Presidencia, una comisión de gran importancia para Melilla puesto que trataba los asuntos del Protectorado marroquí.
En cuanto a los proyectos que interesaban a Melilla, Barrena se refirió a ellos en una entrevista concedida al Telegrama del Rif y publicada el viernes 24 de abril de 1936 con motivo de su participación en la campaña electoral para la elección a compromisario por Melilla en la elección del nuevo Presidente de la República Española.
Barrena dijo que se había conseguido presupuesto para la repoblación forestal y la traída de aguas de Trara. También informaba de la inclusión de las obras del dique sur en un serie de obras de urgencia que iba a llevar a cabo el ministerio de Obras Públicas, para ello se iban a ir librando partidas trimestralmente. Asimismo anunciaba que se iba a tratar en el parlamento la reducción de la jornada laboral a cuarenta y cuatro horas semanales.
Otras obras públicas a realizar en Melilla eran el edificio de correos, el de telefónica y la construcción de nuevas escuelas, para ello se iba a conseguir la subvención de doce mil pesetas por escuela que ofrecía el ministerio de Instrucción Pública. Otro proyecto en el que trabajaba Barrena era en el de una nueva cárcel para Melilla dotada, según palabras del diputado, de todos los elementos que las modernas y humanas orientaciones en esta materia exigen.
Por último hizo referencia a las gestiones que estaba llevando a cabo para reorganizar el servicio de correos marítimos entre Ceuta y Melilla, por entender nuestro diputado que la comunicación entre ambos puertos debe estar preferentemente atendida.
En los días que pasó en la ciudad apoyando a Diego Jaén, candidato a compromisario por Melilla en dicha elección, Barrena participó en dos mítines. El primero fue el celebrado el jueves 23 de abril en el cine Alhambra de Cabrerizas y en el que tomaron la palabra, entre otros, Antonio Díez, Alcalde de Melilla, Alfonso Sainz de Unión Republicana, Barrena y Diego Jaén.
El segundo fue el viernes 24 en el cine Español del Real. Participaron Manuel Tárrago de las Juventudes Socialistas, José Moreno del Partido Sindicalista, Antonio Díez, Diego Jaén, Barrena y presidió el acto Felipe Aguilar Lago, presidente de la agrupación local de Unión Republicana.
Estos mítines fueron más actos de afirmación de la vigencia del Frente Popular en Melilla que otra cosa ya que el centro-derecha y la derecha melillense no presentaron candidato a compromisario puesto que habían abandonado la acción política tras la tremenda derrota del 16 de febrero último. Unos, como el Partido Republicano Radical, se disolvieron y otros decidieron unirse a los que querían recurrir a la violencia para alcanzar el poder.
En el informe sobre los sucesos del 17 de julio de 1936 redactado el 22-07-1937 por José María Burgos Nicolás, Interventor Regional en Nador y destacado republicano melillense, podemos leer que, durante esta visita de Barrena a Melilla, Burgos Nicolás le informó en una reunión que tuvieron con el Delegado del Gobierno de la trama golpista que se estaba fraguando en Melilla y su zona circundante.
En el mitin del día 24, Barrena hizo un resumen de las obras públicas que se proyectaban para Melilla y que eran vitales para paliar el paro existente en la ciudad. Entre otras cosas dijo que: “llegó a Madrid con un acta completamente limpia, obtenida con una diferencia de votos sobre su contrincante, como no se ha presentado ninguna en las Cortes, lo que da idea del arraigo que las izquierdas han tomado en nuestra ciudad”.
Tras verificarse la elección de Diego Jaén Botella como compromisario por Melilla en la elección del nuevo Presidente de la República Española, Barrena marchó a Madrid. Este viaje lo inició el martes 28 desde la base del Atalayón en un hidroavión dornier piloto por el capitán Virgilio Leret que lo llevó a Málaga.
La muerte de Luis El 17 de julio Barrena se encontraba en Madrid. El 14 de ese mes hubo una reunión del grupo parlamentario de Unión Republicana en la que se produjeron graves discrepancias entre sus miembros ya que algunos propusieron, incluso, romper con el gobierno. Sin embargo y ante la sublevación militar, los diputados de Unión Republicana cerraron filas junto al poder legítimo y muchos marcharon a sus provincias para colaborar con las autoridades en el mantenimiento del orden constitucional.
Dado que Melilla fue la primera ciudad española en caer en manos franquistas, Barrena decidió ir a Coruña, provincia que conocía ya que la familia de su mujer era de allí y tenían una casa en Muros donde solían veranear.
Cogió el tren a Coruña el 18 por la noche coincidiendo con el diputado por dicha provincia José Miñones, también de Unión Republicana. En la estación los esperaba el compañero de partido y diputado García Ramos, dirigiéndose los tres a entrevistarse con el general Salcedo que mandaba la octava división. No lo consiguen ya que el ayudante del general se lo impide con la excusa de que este estaba descansando y se marchan.
Posteriormente, cuando Salcedo se entera de la visita de los diputados envía a buscarlos pero solamente encuentran a Miñones. Barrena se trasladó a Muros ante el presumible fracaso de sus gestiones y allí es detenido y asesinado.
Según conversación entre José Marqués, coautor de este trabajo, y María Soledad, hija de Luís Barrena, en la noche del 21 de agosto de 1936, unos falangistas llegaron a su casa y obligaron a Barrena a acompañarlos para “prestar declaración”, a la mañana siguiente su cadáver apareció tirado en una cuneta a las afueras de Muros con dos impactos de bala en la cabeza.
Hay que señalar aquí que los tres diputados por Melilla elegidos durante la República fueron víctimas del torbellino de violencia política de uno y otro signo que se desató sobre España a raíz de la sublevación franquista.
Antonio Acuña, diputado en las Cortes Constituyentes de la Republica Española y primer diputado por Melilla, fue fusilado por los franquistas y Carlos Echeguren Ocio, diputado desde diciembre de 1933 a febrero de 1936 y rival de Barrena en las elecciones de febrero de 1936, fue detenido por los republicanos en Madrid y ejecutado entre el 17 y el 20 de julio de 1937.