Reportaje

La Traviata, un año de clase, distinción, elegancia y excelencia gastronómica de la mano de Chaki y Luisa

Cocina innovadora, buen gusto y camaradería

Publicada en InfoMelilla el 25 de junio de 2007

Salvador Ramírez y Raquel Fernández de Tejada

La Traviata ha cumplido un año de experiencia gastronómica innovadora en Melilla. Chaki y Luisa, sus propietarios, pensaron en su día que la ciudad necesitaba de un servicio diferencial, que la buena mesa se puede hacer creativa y, no por ello, menos apetitosa.

Decidieron que toda la materia prima tenía que llegar al local de la calle del Ejército Español cargada de la mejor calidad, alimentos con pedigrí. Entendieron, desde el primer momento, que los fogones tenían que convertirse en artesanos.

No perdieron de vista otro detalle: el entorno. El restaurante tenía que llamar la atención de manera que sabor, preparación y decoración tuviesen el denominador común del buen gusto. Y se pusieron manos a la obra.

Creada con personalidad Crearon La Traviata y la dotaron de la personalidad que habían pensado para el establecimiento: distinción, cosmopolitismo, atención al cliente, cocina de diseño, los mejores materiales y la atención personal de sus máximos responsables de manera que melillenses y visitantes no se limiten a comer sino que experimenten nuevas sensaciones.

La Traviata es un templo gastronómico en el que los sentidos -y no sólo los gustativos- se disparan. Entrar en casa de Chaki y Luisa es trasladarse a un escenario de ensueño que enriquece la vida social y deslumbra con sabores inéditos, elegantes y grandemente celebrados.

El montaje de las mesas es una gala tan precisa como señorial; es un canto al protocolo culinario de los mejores establecimientos gastronómicos del país y, en cualquier caso, un estilo desconocido en la ciudad hasta que abrió La Traviata.

Veteranía El establecimiento es un pequeño de un año de edad pero su personal y su oferta de productos y servicios destilan prestigiosa veteranía y perfilan un horizonte de prosperidad y categoría que encajan perfectamente en una ciudad que se asoma al exterior con el propósito de ofrecer a los visitantes atractivos de primera división.

El pasado fin de semana, Chaki y Luisa quisieron rendir homenaje a sus clientes -que son más amigos que meramente clientes- y celebraron el primer cumpleaños como sólo ellos saben: distinción, calidad, elegancia y camaradería.

Se unió a la celebración Sara Montiel, conocedora de los encantos de La Traviata, experta en recibir lo mejor de lo mejor. Un cuarteto de cuerda interpretó la pieza central de la célebre ópera que da nombre al establecimiento y diferentes temas musicales.

Toda una velada de clase con los mejores ingredientes para que la visita a La Traviata siga siendo una experiencia inolvidable.