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Las gentes de Melilla se visten de solidaridad y plantan cara al Alzheimer movilizando a decenas de voluntarios de la AFEAM
No sólo se pide dinero, sino que se trata de concienciar a los ciudadanos de la actitud a observar ante la enfermedad que afecta a una persona próxima.
Publicada en InfoMelilla el 21 de septiembre de 2007
Melilla se ha vestido de solidaridad el 21 de septiembre y lo ha hecho tirándose a la calles por una buena causa: la lucha contra el Alzheimer. Seis mesas y decenas de voluntarios y voluntarias, coordinados por Mari Loli Arjonilla y sus colaboradoras han pedido a los melillenses un aliento para ayudar a quienes más lo necesitan.
Se trata de la nueva edición del Día del Alzheimer que desarrolla la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Melilla. No sólo se pide, sino que se trata de concienciar a los ciudadanos de la actitud a observar ante la enfermedad que afecta a una persona próxima.
El problema no es baladí porque se calcula que, entre un 30 y un 32 por ciento de mayores de 65 años están afectados por la enfermedad, una dolencia que se encuentra en fase de investigación pero para la que, de momento, la mejor medicina es la solidaridad.
La institución que dirige en la ciudad Arjonilla informa y orienta, cuenta con grupos de autoayuda, imparte terapia psicológica, asesora en temas sociales y jurídicos, pone dinero para ayudas domiciliarias y forma a familiares y profesionales de manera que el cuidado de los enfermos esté debidamente especializado.
Cuidado, el Alzheimer no sólo afecta a los mayores porque hay un sector de la población entre los 40 y los 65 años que también puede padecer la enfermedad. Mari Loli Arjonilla, en cualquier caso, manifiesta que “al ir aumentando la expectativa de vida en la sociedad moderna, el número de enfermos de Alzheimer aumenta y, además, las estadísticas confirman que están en contínuo crecimiento”.
La asociación melillense tiene necesariamente que existir porque “la situación personal que esta enfermedad origina en los enfermos y sus familias y la falta de un tratamiento eficaz son factores que nos deben concienciar a todos para estimular la creación de mecanismos de ayuda a los enfermos y sus familias”.