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Los centros de menores de Melilla se encuentran colapsados desde hace meses por el auge de la inmigración infantil
Es el caso de 'La Purísima', que acoge a unos 195 niños de entre 10 y casi 18 años, cuando su capacidad tope es de 160 menores
Publicada en InfoMelilla el 27 de octubre de 2007
Los centros de menores de Melilla están colapsados desde hace algunos meses ante la fuerte presión migratoria de este tipo, la llamada inmigración infantil, que padece la ciudad autónoma desde hace varios años, según han indicado a EFE fuentes de la Consejería de Bienestar Social.
Si en 2005 fueron las avalanchas de subsaharianos, actualmente es el fenómeno de los menores extranjeros no acompañados, los denominados MENA, los que protagonizan uno de los principales problemas a los que tiene que hacer frente la Ciudad Autónoma de Melilla, cuyos centros de acogida han superado todos los límites.
Es el caso de 'La Purísima', un antiguo fuerte militar en el que se albergaban las llamadas Fuerzas Regulares y que hoy, totalmente reformado y adaptado, acoge a unos 195 niños de entre 10 y casi 18 años, cuando su capacidad tope es de 160 menores.
Y es que, según las citadas fuentes, Melilla se ha convertido en una ruta "clave" de este fenómeno en el que unos niños, en muchas ocasiones "engañados" y en otras atraídos por unas expectativas de vida que "no son reales", emprenden una aventura en solitario lejos de su entorno familiar.
Más del 95 por ciento de los menores acogidos en 'La Purísima' son marroquíes y sólo un mínimo porcentaje corresponde a niños procedentes de zonas tan inusitadas como Senegal, Camerún o incluso Bangladesh.
La mayoría de ellos proceden de la localidad de Nador (Marruecos), a escasos cinco kilómetros de Melilla, pero otros han dejado atrás largas horas de camino desde Casablanca o Rabat, zonas situadas mucho más al sur.
Han entrado a nado, ocultos en camiones o aprovechando un despiste de la Policía. Eso es lo que ellos dicen a sus educadores al ingresar en el centro pero, como afirma a EFE uno de los encargados de su formación, en estos casos "nunca suelen decir la verdad".
Zacarías, el benjamín del centro, aprovechó un momento de descuido para entrar en la ciudad autónoma y ahora convive en uno de los cuatro módulos de acogida junto a otros compañeros.
Sus monitores les enseñan los valores del respeto y de la convivencia, al tiempo que aprenden y se forman aprendiendo materias básicas que les permitan una mayor desenvoltura en la vida diaria.
Los menores siguen un horario estricto los días de entre semana, pero aprovechan los ratos de esparcimiento, sobre todo para practicar deporte, una de sus principales fórmulas de evasión.
De las paredes de 'La Purísima' están saliendo grandes deportistas, incluso campeones de Andalucía y de España de atletismo, lo que ha motivado a los responsables del centro a poner en marcha un club deportivo, tal y como hicieron en su día los miembros del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).
Pero detrás del aspecto social, existe un trasfondo político: la necesidad de que se produzcan repatriaciones, tal y como viene reclamando el Gobierno melillense desde hace años porque materialmente "es imposible dar atención a todo el que entra".
La consejera responsable de los menores, la'popular' María Antonia Garbín, lo ha dicho en numerosas ocasiones: la solución definitiva depende de la voluntad de Marruecos, de la reagrupación familiar y de la construcción de centros en el país vecino.
Mientras llega o no esa decisión, los menores continúan su día a día, los más pequeños un tanto ajenos a lo que sucede a su alrededor, los adolescentes conscientes de que, al cumplir la mayoría de edad, no tendrán la misma protección que ahora.