Reportaje
Los mejores estudiantes de Melilla reciben el homenaje de su principal institución
Han sacado las mejores notas en las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) y han recibido un buen premio de la Ciudad Autónoma, cuyo presidente, Juan José Imbroda se siente orgulloso del trabajo de estos chavales, de sus familias y de sus profesores y centros.
Publicada en InfoMelilla el 5 de julio de 2007
Son los mejores estudiantes de Melilla, los llamados a convertirse en auténticas figuras de la Universidad y que se han ganado a pulso la posibilidad de elegir la carrera que deseen.
Estos sí que han triunfado en los tribunales...en los tribunales -entiéndase- de enseñanza, que la cosa está para matices.
Han sacado las mejores notas en las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) y han recibido un buen premio de la Ciudad Autónoma, cuyo presidente, Juan José Imbroda se siente orgulloso del trabajo de estos chavales, de sus familias y de sus profesores y centros.
Y tienen nombres y apellidos: Mercedes Cohén Truzman, Juan Carlos Velasco Oña, Esther Artalejo Martínez de Victoria, Alonso Santos García, Carla Olmo Azuaga, Mohamed Mohamed Mohamed, Liliem Mohan Abderrahaman, Hayad Hamad Al-Lal y Hisham Al-La Aissa. Son ilustres, responsables, jóvenes y comprometidos.
Imbroda, acompañado por el consejero de Educación, Antonio Miranda, ha ensalzado el trabajo de estas promesas del futuro y espera que, “dentro de cinco o seis años, hagáis grande a Melilla”. De momento se van al Reino Unido, a Oxford, cuna de la Universidad Británia, 20 días para relajarse, conocer otra cultura y disfrutar de su merecido premio.
Ha sido bonito compartir esos momentos en el Salón Dorado de la Ciudad Autónoma. El éxito de estos estudiantes no tiene que pasar por pedigrí alguno.
Hay hijos e hijas de familias ilustres -los menos- y muchos vástagos de familias melillenses tan honradas como trabajadoras, tan humildes como ejemplarizantes.
Ellos y ellas -los estudiantes- han hecho lo principal: estudiar de forma responsable, explotar sus inagotables recursos discentes, pero detrás de cada estudiante galardonado hay un centro docente, hay un claustro de profesores y hay una fantástica familia educadora en valores.
Hermoso momento, aquel en el que todo llega a su fin con la mayor de las glorias: saberse el mejor, la mejor, el elegido, la elegida para emprender en sendero de un futuro que se augura en términos felices.