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Miles de musulmanes celebran este fin de semana en Melilla la fiesta religiosa de la Zauia Alauia
En esta ocasión, se celebra el 61 aniversario de la muerte del fundador de la Zauia Alauia, Sied Mohamedi At-Tahiri
Publicada en InfoMelilla el 14 de julio de 2007
Miles musulmanes celebran este fin de semana en Melilla, concretamente en el Cerro de la Palma Santa de Melilla. la fiesta religiosa de la Zauia Alauia, un acontecimiento anual que suele reunir a personas procedentes de Marruecos, Argelia, España y el resto de Europa. En esta ocasión, se conmemora el 61 aniversario de la muerte del fundador de la Zauia Alauia, el santón Sied Mohamedi At-Tahiri,
Se trata de una fiesta de carácter religioso que se celebra cada año por estas fechas en memoria de Sied Mohamedi At-Tahiri, quien en la década de los años veinte del siglo pasado estuvo aprisionado durante siete años en las cárceles militares de Rostrogordo y del Monte María Cristina en Melilla, por el miedo que inspiraba la gran cantidad de fieles musulmanes que concentraba. Tanto es así, que estando en la cárcel consiguió que todos los presos se hicieran peregrinos.
Ante esta circunstancia, Alfonso XIII le dio libertad para que continuara con su mezquita en Melilla y cuando murió en 1946 , fue su hijo el que continuó con ella hasta ahora, cuando se cumplen 61 años de la conmemoración de la muerte de su fundador.
Este fin de semana, estos peregrinos venidos de ciudades marroquíes como Casablanca, Fez, Rabat o Alhucemas, varias ciudades andaluzas y peninsulares y de los barrios musulmanes de la propia ciudad autónoma, rezan el Corán en el Cerro de la Palma Santa.
Además, es tradición que durante el fin de semana los peregrinos consuman miles de kilos de carne de tres toros sacrificados para la ocasión, tortas, panes, sandías y verduras adquiridos con las aportaciones de los fieles musulmanes.
El momento más importante de la fiesta será el gran rezo que comenzará a las 23.00 horas de esta noche de sábado y se prolongará hasta el domingo por la mañana. Será una noche en la que los peregrinos no dormirá y en la que irán ataviados con chilabas blancas que simbolizan la "pureza del corazón".