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Seis nuevas instalaciones abiertas al público
Nace la mejor oferta hostelera de los últimos años en el Fuerte de Rostrogordo, de la mano de José Antonio Bueno
Imbroda está satisfecho del resultado. La renovación del histórico Fuerte ya tiene sendero estable porque los nuevos servicios deportivos se aderezan con la mejor oferta turística.
Publicada en InfoMelilla el 1 de marzo de 2007
El Fuerte de Rostrogordo conserva la belleza de la que fue dotado en el siglo XIX para convertirse en todo un centro de ocio y restauración de primera categoría. José Antonio Bueno ha aterrizado en los servicios de hostelería y, cuando 'El Chef' llega, la gastronomía se enriquece.
El equipo de Gobierno, con su presidente, Juan José Imbroda, al frente ha sido testigo, junto a numerosos invitados, de las excelencias de los fogones de Bueno. No le va a resultar difícil porque en la puerta de la cocina está un auténtico profesional, Maanan, el melillense que mejor se entiende con cacerolas, caldos y manjares.
Imbroda está satisfecho del resultado. La renovación del histórico Fuerte ya tiene sendero estable porque los nuevos servicios deportivos se aderezan con la mejor oferta turística. Bueno no se ha andado por las ramas, ha hecho una oferta integral.
En el Restaurante El Fuerte se puede leer una carta que deslumbra al paladar. Por poner ejemplos, un solomillo de ternera gallega -la mejor del mundo y que no se molesten los asturianos- o buey al estilo T-Bon. No escasea ni el pescado fresco ni el marisco, propios de la tierra.
Hay una zona de barrilitos en el Fuerte. Ese es el lugar apropiado para estar con los amigos, la reunión de siempre y acercarse a una cocina cercana, apetitosa y recurrente. Pero si la cosa es más seria, hay que irse al reservado. Servicio de primera división y especialidades selectas.
José Antonio Bueno ha dispuesto una zona de capacidad en la Carpa del Fuerte. Es el lugar idóneo para celebraciones, bodas, bautizos y hasta juergas gitanas. Atención: los fines de semana habrá cena-baile con los memorables compases de Cañaú.
Y, finalmente, dos chiriguitos, el de la Piscina y el del Campo de Golf, completan la mejor oferta hostelera que se conoce en Melilla desde hace años. Sólo hay que ir, verlo y comprender que estamos hablando de un artículo de lujo.