Opinión

Nucleares, seguimos diciendo que NO, gracias

Publicada en InfoMelilla el 5 de diciembre de 2007

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Se celebra la cumbre de las Naciones Unidas para el Cambio Climático en Bali, y ya no existen voces que intentan poner en duda una realidad con un gran consenso científico sobre la acción negativa del hombre en la atmósfera o lo que se ha llamado Cambio Climático. . El debate sobre esta realidad se cerró hace mucho tiempo. Ya en el 1988 la ONU creó el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, en el año 92 tras la cumbre de Río se firmó la Convención Marco sobre el Cambio Climático y posteriormente en el 97 el protocolo de Kyoto. Esto quiere decir que el Cambio Climático no es solo una realidad, sino es un asunto de Estado. Existieron durante todos estos años campañas orquestadas por entidades a las que no les interesaban esta realidad y enraizadas fuertemente en el sistema capitalista y el poder. Aún así la verdad acaba prevaleciendo y la siguiente campaña mediática no era negar el cambio climático, cada vez más inequívoco, sino poner en duda que este rápido cambio climático no lo produce el hombre, sino avatares de la propia naturaleza de la tierra. Para ello no dudan en buscar ente la gran comunidad científica mundial a personajes descontentos y avariciosos que por un puñado de dólares ponga en duda lo que miles de científicos corroboran y a cientos de Estados preocupa. Afortunadamente esto está ya pasando, pero la siguiente campaña será la de sacar beneficios de la desgracia, y es ahí donde aparece las multinacionales de la energía nuclear. En una época donde se cerraban más centrales de las que se abría y la población mundial rechazaba de plano este tipo de energía por peligrosa y antieconómica, los interesados en esta energía reflotan esta opción para con el argumento de que no producen CO2. Pero desgraciadamente no existen panaceas, y sustituir un problema por otro peor no es la solución. Los problemas de la energía nuclear son enormes. Ya hemos visto los resultados de la catástrofe de Chernobyl. Si las centrales nucleares proliferaran como hongos, la probabilidad de accidentes subiría enormemente. Además la instalación de estas centrales en países inestables, en guerra o sin recursos multiplicaría los riesgos de accidentes por cien. No olvidemos además que la tecnología nuclear es también militar. Se ampliaría la producción de bombas atómicas a muchos más países de los que ahora la tienen. Otro factor determinante son los actos terroristas, imagínense actos terroristas como los ocurridos en estos años dirigidos hacia centrales nucleares (tal vez por eso Francia, la potencia más nuclearizada, rechace las intervenciones armadas en países árabes). En este caso los costes de vigilancia y protección de las nucleares las pagamos todos. Más argumentos que deben saber, la normativa no obliga a las centrales nucleares a asegurar su responsabilidad ambiental, esto es, no tienen el seguro obligatorio que deben tener las demás industrias en caso de siniestro. Esto quiere decir que las catástrofes de las demás industrias las paga su seguro, las de las nucleares la pagamos todos, de suponer que esta excepción es así porque no existen aseguradoras en el mundo que quieran hacerse cargo de tamaños desastres. Pero aún hay más, y es el caso de los residuos nucleares. De eso sabemos en España. Ninguna Comunidad Autónoma, provincia o pueblo quiere tener en su suelo un cementerio nuclear. Nuestro gobierno lleva años buscando el emplazamiento y ninguna legislatura se ha atrevido a instalarla, mientras los residuos andan aparcados en las propias centrales nucleares. Se trata de materiales muy peligrosos y cuyos efectos duran miles de años, el Gobierno ofrece al pueblo que quiera quedárselos importantes contraprestaciones. Y esto también lo pagamos todos. Es innegable el riesgo y el coste económico de las centrales. En este caso, por cuestiones de brevedad, no hemos tocado el tema ambiental que tiene para un libro. Las soluciones a las emisiones de CO2 no son fáciles ni inmediatas y pasa por la eficiencia energética y un fuerte impulso de las energías renovables y sobre todo un cambio de mentalidad que ya se está fraguando al menos en los países europeos. Pero desgraciadamente existe una pléyade de columnistas de tercera y pensadores derechistas que tienen acceso a los medios de comunicación y que una vez perdido el debate del cambio climático se unen al esfuerzo de intentar promocionar gratuitamente lo nuclear. Estos personajes, que odian todo lo que sea nuevo pensamiento, lo único que hacen es retrasar ese cambio imprescindible que tanto necesitamos para seguir manteniendo nuestro planeta.

**Manuel Soria González GUELAYA-ECOLOGISTAS EN ACCIÓN MELILLA**