Reportaje

Reflexiones desde el corazón sobre Bombalurina y el bombazo de 'El Mago de Oz'

¿Dónde encontrar el techo artístico de esta gente?

Publicada en InfoMelilla el 5 de mayo de 2007

Salvador Ramírez

Dese hace años se me concede el honor de escribir unas líneas sobre Bombalurina. Trato de contener emociones y marcar el paso de la objetividad, no exenta de la crítica cultural que uno pueda hacer.

Arrarás, genial
Arrarás, genial

El Mago de Oz es un éxito. Llevan algunas representaciones, las mismas que acabarán el 12 de mayo, y la opinión del público es tan ecuánime como unánime: ha sido un éxito. Han mejorado Cabaret, se lo han trabajado como auténticos profesionales.

La magnífica crónica de Jesús Andújar en Melilla Hoy cuenta con precisión qué está ocurriendo en el Cine Nacional estos días: arte. Es un arte cien por cien melillense que merecería estar en las principales carteleras del mundo.

Antonio Ferrer -menos activo este año por cuestiones de formación y trabajo- me relataba el comentario de un amigo: “esta obra es mediocre y Bombalurina la ha convertido en obra maestra”.

Y le dije a mi querido Ferrer: “este montaje tiene éxito con dos rebotes porque gusta a los niños, y si gusta a los niños, gusta a los padres y a los abuelos; pero es que nos gusta a quienes con dos decenas de años vivimos el mundo de lo funkie”.

El Mago de Oz de Bombalurina tiene otro mérito: las gentes de Jotajota Imbroda recibieron un libreto en pañales y lo han vestido de organdí. La adaptación musical de la obra de Baum es simplemente admirable.

Todos los actores y actrices se han tomado tan en serio este compromiso de Bombalurina con Melilla como si fuese cuestión de Estado. He visto llorar a más de un figurante por el temor de no estar a la altura de las circunstancias.

Pero están, vaya si están. Este artículo no se ha redactado para llevar a los melillenses a la taquilla -como tantos otros- porque en la taquilla no hay papel. Se escribe desde la sensación de sentirme orgulloso de ser melillense.

Si vivir en esta ciudad se traduce en ser testigo de este tipo de exhibición artística, que viva Melilla y que viva Bombalurina.