Opinión
Internet sigue sin comparecer
Seriedad, lo del 'apagón' no es ni moral
Yo no me he tomado la molestia de vivir 50 años en este pueblo para ver cómo el Gobierno de turno pasa de Melilla.
Publicada en InfoMelilla el 24 de marzo de 2007
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Salvador Ramírez, no del portal.
Resulta absolutamente inadmisible lo que está ocurriendo con las comunicaciones electrónicas de Melilla con el resto del mundo. Se presentarán reclamaciones, quejas y denuncias pero ello no resta importancia a la gravedad de lo que está ocurriendo en la ciudad, ni responsabilidad alguna a quienes deberían haber echado toda la carne en el asador y no lo han hecho.
Los responsables de las infraestructuras melillenses han hecho el ridículo, han demostrado una incapacidad manifiesta y una soberbia fuera de toda lógica en una situación de crisis en la que, antes de sacar pecho, hay que ponerse el mono de faena y trabajar duro para arreglar un problema que afecta a miles de melillenses.
Porque hay miles de melillenses que frecuentan a diario internet y cientos de empresas que basan buena parte de su trabajo -cuando no todo, como mi empresa, Ciudad Media- en la comunicación digital con otros destinos.
En Melilla se puede prometer e incluso se puede hacer el cateto visitando un barco que ha venido a parar una catástrofe. Se ha visitado el buque cablero francés como quien va a Fort Aventura o se acerca al 'Dédalo' para ver cómo despegan los helicópteros de la Armada. Y hasta se discrimina a medios de comunicación, como ha hecho la Delegación del Gobierno con la empresa en la que trabajo.
Mientras tanto, mientras la parafernalia oficial -mentiras de Telefónica incluidas- se ponen en escena, hay empresas, como la mía, que pierden dinero a mansalva, hay trabajadores, como yo, que matamos el tiempo como Dios nos da a entender.
Melilla está mal, esta ciudad necesita de medidas de urgencia. Las comunicaciones son frágiles y ni siquiera un desfile militar de decenas de vehículos de Telefónica, un barco especializado y todos los enlaces técnicos imaginables ponen fin a este desastre.
Yo no me he tomado la molestia de vivir 50 años en este pueblo para ver cómo el Gobierno de turno pasa de Melilla. Aquí vivimos españoles con todos los derechos de los que disfrutan los malagueños o los toledanos. Nuestras empresas necesitan sentir el bombeo financiero de la actividad diaria para que nosotros podamos cobrar a final de mes.
No se nos puede negar el pan y la sal pero lo que ya clama al Cielo es que se nos engañe. El jueves, a primera hora, íbamos a conseguir comunicación digital, según Telefónica y la Delegación del Gobierno. Hoy, sábado, a las ocho de la tarde, abandono mi puesto de trabajo en Ciudad Media sin haber podido trabajar. Eso, señores, es mentir y perjudicar a trabajadores que sólo pretendemos trabajar y ganarnos la vida.
Lo de los responsables oficiales no es moral porque están perjudicando directamente a melillenses modestos que se han quedado con la cara a cuadros por el parón electrónico y que se han llegado a creer los embustes de quienes mandan con la esperanza de poder volver al trabajo. No es moral, dicho sea sin acritud y con todo el respeto del mundo.