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A poco más de un mes de la apertura del nuevo Puerto, Folgar vuelve a poner sobre la mesa la “multitud” de defectos que presenta el edificio
El upedista asegura que son muchos los fallos hallados en la estructura del edificio y pide explicaciones a Esteban
Publicada en InfoMelilla el 1 de octubre de 2008
Cuando todo parece indicar que en el plazo de poco más de un mes se llevará a cabo la apertura de la nueva Estación Marítima de Melilla, el número dos de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) de la ciudad, Emilio Folgar, ha salido al paso para dar cuenta de la “multitud” de defectos y deficiencias que, a su parecer, presentan las obras de este nuevo edificio y que, “ que si bien no tienen una gran importancia, nos hacen una idea del poco cuidado y control que se ha llevado durante la obra”.
Para justificar sus afirmaciones, Folgar ha mostrado públicamente una serie de fotografías en las que pueden verse algunas de las anomalías a las que se ha referido y que ha podido descubrir tras una simple inspección visual. Así, en alguna de esas fotografías mostradas por el upedista pueden observarse fallos como la falta de traba de la fábrica de bloques de hormigón que impide la correcta colocación de las piezas y su disposición como un cerramiento sólido, con el consiguiente peligro que ello puede conllevar a la hora de soportar esfuerzos horizontales.
Del mismo modo, Folgar ha dado cuenta de la existencia de reparaciones visibles en numerosos pilares que soportan la estructura del edificio, unas reparaciones que si bien suelen ser habituales, dan a los pilares un mal aspecto, máxime si se tiene en cuenta que la finalidad es que el hormigón quede a la vista. En este sentido, el upedista ha recordado que el precio de una estructura de hormigón visto es muy superior al de una de hormigón para revestir, ya que, aunque las dos cumplen sus condiciones estructurales de la misma forma, en las vistas se deben realizar con más cuidado y hacer un encofrado más complejo y costoso. “Es inadmisible que en una estructura de hormigón visto se cometan tantos errores, porque para ello se ha pagado a mayor precio” ha recordado.
Los errores de replanteo, según Emilio Folgar, también son una constante en esta compleja obra portuaria a la vista de la existencia de zonas del edificio en las que se pueden observar desajustes y variaciones, sobre todo en las uniones de distintas partes del edificio. Según ha explicado, aunque se hable de un sólo edificio, en la realidad se trata de distintos piezas estructurales que se unen en las juntas de dilatación, práctica ésta que se lleva a cabo “porque el edificio dilata o contrae con los cambios de temperatura y de este modo se controla que esas dilataciones no sean excesivas”.
Sin embargo, a pesar de la importancia que tienen estas juntas de dilatación, en la nueva Estación Marítima se observa un descuadre entre una y otra parte del edificio. Para explicar esto, Folgar ha mostrado unas fotografías correspondientes a un mismo pórtico, y en las que se pueden observar que “cuando en uno de los lados la junta es de casi 15 centímetros, en el otro es de 5 centímetros”, produciéndose pues una descompensación.
Emilio Folgar también ha puesto en entredicho, mediante la muestra de fotografías, la correcta utilización y aplicación del hormigón armado, una estructura en la que el hormigón tiene la función de cubrir las barras de acero para protegerlas de la corrosión. En este sentido, ha asegurado que existen zonas en el nuevo edificio en las que el acero queda al descubierto, poniendo en peligro pues la durabilidad del metal.
Por último, el número dos de UPyD se ha referido a las instalaciones de saneamiento del edificio, que en lugar de atravesar el forjado en la bovedilla, zona libre de cargas y no estructural, lo hace por la zona que da la capacidad portante al forjado. “En cualquier obra de esta entidad -ha dicho- se replantean primero los desagües de los distintos aparatos haciéndolos coincidir siempre con la zona de la bovedilla y nunca con el nervio”, ha asegurado.
En definitiva, toda una suerte de fallos y desperfectos que Emilio Folgar no alcanza a comprender, sobre todo teniendo en cuenta el retraso que han sufrido las obras, y por las que vuelve a pedir explicaciones al presidente de la Autoridad Portuaria, Arturo Esteban.