Opinión
Cien años de reivindicaciones obreras en Melilla
Publicada en InfoMelilla el 29 de abril de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Salvador Ramirez Vélez, no del portal.
Sirvan estas líneas de homenaje a esos grandes olvidados de la Historia de Melilla como son las familias obreras que a principios del siglo XX decidieron venir a estas tierras para construir y dar vida a nuestra ciudad. Unas personas que con sus luchas en demanda de derechos laborales y sociales iniciaron el camino hacia la Melilla democrática y plural de la que hoy disfrutamos.
LAS OBRAS DEL PUERTO DE MELILLA COMO FOCO DE ATRACCIÓN DE EMIGRANTES DE LA PENINSULA
El comienzo de las obras del puerto de Melilla supuso un gran revulsivo a la economía y vida de la ciudad que se convirtió en destino de muchos obreros sin trabajo de Andalucía, principalmente, que acudieron a la llamada de las expectativas de empleo en dichas obras. Este flujo de emigrantes hizo que la población pasara de 9.301 personas en 1903 a 14.192 en 1907, de las cuales 4320 eran miembros de la guarnición, 1860 eran familiares de los militares y se contabilizaban 268 “pobres de solemnidad”. Ya en 1908 la población aumentó hasta los 16.754 habitantes de los cuales 4781 correspondían a la guarnición. Estas cifras representaban un incremento de población considerable teniendo en cuenta las condiciones que reunía la ciudad. La mayoría de estos inmigrantes se verán obligados a vivir en cuevas y barracas insalubres debido a la falta de viviendas dignas y al elevado precio de los alquileres generado ante la gran demanda producida.
Para poner algo de remedio a este problema, a iniciativa de Manuel Becerra, Ingeniero Director de la Junta de obras del Puerto, y Manuel Ferrer Machuca se crea en mayo de 1905 la Sociedad Anónima para la construcción de un Barrio Obrero en Melilla, aunque no se cumplieron las expectativas despertadas con la iniciativa.
Por otro lado, estos emigrantes dependían de las obras del puerto que eran la única fuente de empleo masivo de la ciudad y estas obras tuvieron unos comienzos difíciles debido a la falta de presupuestos y voluntad política de los sucesivos gobiernos para llevarlas a cabo, por lo que los trabajos se interrumpían o se ralentizaban con los consiguientes despidos de trabajadores que se encontraban sin recursos y aislados en Melilla.
El 5 de enero de 1906 aparece en “El Telegrama del Rif” la noticia del despido de 250 obreros de las canteras de Horcas Coloradas, Fortín y Cabrerizas de donde se extraían las piedras para el taller de bloques del puerto. El jueves 5 de abril de 1906 se publica la noticia de otros 50 despidos de las canteras y se hace una reflexión sobre la situación de la clase obrera en Melilla ya que ante al falta de trabajo tendrán que volverse a la península con el peligro de despoblamiento de la ciudad y la consiguiente falta de mano de obra cuando se reanudaran la construcción del puerto. El 1 de julio se publica la noticia del despido de los obreros del taller de bloques y se esperaba que en 15 días se despidieran al resto de los obreros de las canteras. Se temía que la paralización de las obras afectaran a los 500 obreros que tomaban parte en las mismas.
Para minimizar los efectos de la paralización de las obras en Melilla, Manuel Becerra solicita y obtiene permiso para iniciar las del puerto de Chafarinas. El 17 de enero de 1906 sale para dichas islas la primera expedición compuesta por 53 obreros, un listero y dos capataces que inician los trabajos de desbroce de las canteras de la isla de Isabel II. A mediados de febreros se da comienzo a la construcción del taller de bloques y el número de obreros empleados asciende a cerca del centenar.
PRIMERAS REIVINDICACIONES OBRERAS EN MELILLA. LA HUELGA DEL PUERTO DE CHAFARINAS DE 1908
El 17 de octubre de 1905, apareció un artículo en el Telegrama bajo el título de “La miseria en Melilla” en el que se describían las penosas condiciones de vida que sufrían los obreros de la ciudad, sobre todo los afectados por el paro. Se dan casos de desnutrición y enfermedades, destacando un rebrote del paludismo. Este problema se veía agravado por la insalubridad de las viviendas.
La situación en que vivían los obreros y la falta de trabajo traía como consecuencia la tentación de los empresarios a explotarlos aprovechándose de la coyuntura.
El 4 de febrero de 1905 el Telegrama se hace eco de la denuncia de un grupo de trabajadores marroquíes de las obras del ferrocarril del puerto en el sentido de que el contratista para el que trabajaban no les quería pagar el jornal pactado. Cosa que niega el contratista en un breve aparecido en el diario el día 9.
El 17 de enero de 1908 apareció la noticia de un conato de huelga entre los obreros de las obras del Economato. Esta huelga parece que acabó mal ya que fue detenido un huelguista por intentar agredir a un obrero que no quería secundar el paro. El 22 de enero se informa del descontento de los obreros del puerto de Chafarinas por los malos tratos de tres capataces y el intento de los contratistas de aumentarles la jornada de trabajo sin el consiguiente aumento del jornal.
Para intentar solucionar el conflicto se nombró un comité de huelga formado por cuatro obreros que inició negociaciones con representantes de la dirección de las obras. Estas negociaciones fracasaron por lo que se decide declarar la huelga en demanda de la destitución de los capataces acusados de los malos tratos, jornada laboral de ocho horas y aumento del jornal.
Ante el inicio de la huelga marcharon a Chafarinas Manuel Becerra, Ingeniero Director de la Junta de Obras del Puerto, Eduardo Merino, Ayudante de Obras Públicas y el coronel Larrea, Jefe de Estado Mayor de la Comandancia de Melilla. Iniciadas nuevas negociaciones se llegó finalmente a un acuerdo tras conceder algunas mejoras a los obreros por lo que quedó desconvocada la huelga.
LAS HUELGAS DE LAS CANTERAS DE SIDI MUSA Y EL ATALAYON
En el verano de 1913 se produjeron dos importantes huelgas en Melilla que tuvieron gran repercusión mediática ya que hasta la prensa de Almería se hizo eco de las mismas.
El miércoles 2 de julio de 1913 aparece en el Telegrama del Rif las primeras noticias de la huelga que habían declarado los obreros de las canteras de Sidi Musa. En estas canteras se extraía la piedra necesaria para las obras del puerto de Melilla. Las canteras las explotaban dos contratistas que para reducir costes decidieron despedir a 150 obreros, en su mayoría españoles, de los que trabajaban en dichas canteras en el momento de hacerse cargo de las mismas. La causa de estos despidos parece ser que estaba en el precio tan bajo por el que licitaron la contrata para asegurársela. Debido a este precio de la contrata, se veían incapaces de obtener beneficios si no era a costa de disminuir la plantilla y aumentar la carga de trabajo de los que quedaran.
Ante esto, los obreros convocaron una asamblea en la que se decidió ir a la huelga para lograr la readmisión de los despedidos. Tanto los trabajadores españoles como marroquíes se unieron a la huelga.
Declarada la huelga, volvieron a Melilla en tren desde las canteras mostrando una gran pancarta en la que se leía: “ABAJO LOS CONTRATISTAS. VIVA FOMENTO”. Una vez en la ciudad se reunieron frente al edificio de la Junta de Fomento disolviéndose pacíficamente poco después.
Al día siguiente, se subieron al tren que debía llevarlos a las canteras unos cincuenta obreros pero al llegar al Hipódromo un grupo de huelguistas que allí esperaba convencieron a sus compañeros de que se unieran al paro y abandonaran el tren.
Las reivindicaciones de los obreros se centraban en la readmisión de sus compañeros despedidos injustamente ya que aseguraban que con el personal existente no podrían cumplir con los envíos de piedras requeridos para las obras del puerto. Se formó un comité de huelga con dos representantes de los obreros despedidos y cuatro de los huelguistas que iniciaron negociaciones con los representantes de la Junta de Fomento. Eduardo Merino fue el encargado de llevar estas negociaciones desde la Junta por ausencia de Manuel Becerra. Se llegó al acuerdo de que la Junta se haría cargo de la explotación de las canteras con lo que se dio final a la huelga. Según el Telegrama del Rif, el general Gómez Jordana, Comandante General de Melilla, felicitó a Merino por la forma de resolver el conflicto. El 8 de julio apareció la noticia de la rescisión del contrato de la Junta de Fomento con los contratistas de las canteras.
En el diario de Almería “El Popular” del 6 de julio de 1913 se recoge la noticia del fin de la huelga de Sidi Musa.
El viernes 4 de julio de 1913 aparece en el Telegrama del Rif la noticia de que el día anterior se habían declarado el huelga los obreros de las canteras del Atalayón. En estas canteras se extraían y labraban los adoquines con los que se estaba pavimentando la Plaza de España de Melilla.
El paro se declaró a las seis de la mañana cuando los obreros se disponían a partir en el tren que los llevaría al tajo. Un piquete de huelga se reunió en la estación del Hipódromo y convenció a sus compañeros para que secundaran del paro. Esta huelga, según datos ofrecidos por el contratista de la cantera, afectaba a 90 obreros. Los motivos de la huelga no se aclaran en el Telegrama. Por un lado informa que se pretendía un aumento de 0,02 pesetas por adoquín labrado con lo que pasarían a cobrar 0,20 pesetas por adoquín, pero en otra página se informa que los obreros lo reivindicaban era el pago del billete del tren de ida y vuelta a las canteras.
Para hacernos una idea de la carga de trabajo de un obrero de estas canteras, el contratista declaraba al Telegrama que al precio de 0,18 pesetas se podía ganar un jornal diario de entre 7 y 8 pesetas, con lo que había que labrar entre 39 y 45 adoquines.
Informado el ingeniero de la Junta de Arbitrios de lo que estaba ocurriendo se dio cuenta al general Villalba, Presidente de la Junta de Arbitrios, y al Comandante General, Gómez Jordana, que según el Telegrama dispuso se adoptaran “enérgicas medidas” que el periódico no especifica. El 5 de julio un editorial del Telegrama titulado “Cuestiones obreras” abogaba por que en Melilla no se aplicara la legislación laboral vigente en el resto de la Nación amparándose en el “carácter militar de la plaza”, con lo que las huelgas no serían permitidas. El 10 de julio el Telegrama informaba que continuaba la huelga por lo que se estaban produciendo retrasos en la pavimentación de la Plaza España pero desde este día dejó de informar de la huelga por lo que no sabemos que fin tuvo.
EL NACIMIENTO DEL MOVIMIENTO OBRERO EN MELILLA
El líder anarquista melillense Paulino Díez escribe en su autobiografía “Memorias de un sindicalista de acción” que a principios de 1912 solicitaron permiso al Comandante General para constituir una sociedad gremial, permiso que le denegaron. Junto a Díez y sus compañeros otros obreros melillenses también se movilizaban para constituir sociedades obreras y sindicatos. El 29 de octubre de 1912 aparece la noticia en el Telegrama del Rif de la visita a la redacción de una comisión de dependientes de comercio en busca de apoyos para conseguir autorización de cara a organizar una sociedad obrera y de socorros mutuos. Esta asociación se logra constituir en enero de 1913. El 27 de enero de 1913 el Telegrama publica una nota del recientemente fundado Centro de Dependientes de Comercio en demanda del “descanso dominical” que no se aplicaba en Melilla. El comité directivo de esta asociación lo formaban: presidente José Antonio Miró; vicepresidente Antonio Villalba; secretario Ramón L. Baños; vicesecretario Juan Palacio; tesorero Aquilino Granado; contador Francisco Cubero; bibliotecario Bibiano García. Según comunicaron al Telegrama, entre sus proyectos estaba el de organizar clases de francés, contabilidad y correspondencia comercial. Esta sociedad era en principio apolítica y no estuvo federada ni a la UGT ni a la CNT.
A principios de 1914 se fundó la sociedad obrera “La Defensa” presidida por el pintor de ideas anarquistas Victoriano Mairena. De secretario actuaba el socialista Pedro Orte que en abril de 1931 fue elegido concejal por el PSOE en las primeras elecciones municipales celebradas en Melilla. Esta sociedad obrera consiguió autorización para celebrar lo que el Telegrama considera el primer mitin obrero de Melilla.
El mitin se celebró el domingo 25 de enero de 1914 en el teatro Alfonso XIII. Asistieron unas 400 personas y tomaron la palabra Victoriano Mairena, Ángel Merino que era albañil, José Estapé, zapatero, y Antonio Díaz, carpintero. El capitán de la Guardia Civil Gerardo Alemán actuó de representante de la autoridad. El mitin se centro en las críticas a la carestía de la vida, de los alquileres y la insalubridad de las viviendas. Al final se decidieron adoptar las siguientes conclusiones: exigir el saneamiento de las viviendas y el abaratamiento de los alquileres. Desgravación de arbitrios para los materiales de construcción a fin de fomentar las edificaciones. Municipalizar los mercados para abaratar los precios de los productos básicos y dar un plazo de dos meses para que se redujeran los alquileres o, en su caso, tomar medidas de presión sobre los propietarios.
Para finalizar quisiera reproducir la escrito por Luís de Galinsoga en un artículo dedicado a Melilla y publicado en la revista “Blanco y Negro” del 23 de abril de 1933: “Es lo que hizo Melilla, merced a los melillenses, sin cuyo esfuerzo la ufana y gentil ciudad de hoy sería apenas una plaza escarpada de la costa marrueca, con un cementerio de héroes y de mártires a sus pies”.