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Cientos de musulmanes celebran en Melilla la fiesta santa de la Zauia Alauia

En la mezquita del Cerro de la Palma Santa, donde se celebra esta tradicional peregrinación

Publicada en InfoMelilla el 13 de julio de 2008

Agencia EFE

Unos 2.000 musulmanes llegados desde distintos puntos de España, Europa y Marruecos han celebrado en Melilla la fiesta de la Zauia Alauia, acontecimiento que esta madrugada ha llegado a su punto más álgido con el gran rezo de esta peregrinación.

Vestidos con chilabas blancas los sufíes, corriente a la que pertenecen los peregrinos, han apostado por la exaltación del espíritu a través de la oración, una guía para todos aquellos que tiene un punto en común, la vida y el ejemplo de la persona a la que han rendido homenaje, Sied Mohamedi At-Tahiri

Al igual que cada año, la plegaria, que se ha desarrollado durante parte de la noche y de la madrugada, ha estado dirigida a valores considerados como esenciales, la paz y la unidad del mundo.

La fiesta de la Zauia Alauia se debe al santón Sied Mohamedi At-Tahiri, un hombre que en los años 20 fue víctima de la represión por el temor que generaba entre las autoridades españolas el hecho de despertar la devoción de numerosos creyentes musulmanes.

Después de pasar por varias cárceles de Melilla, el rey Alfonso XIII le dio la libertad y permitió que continuara con su labor en la mezquita que él mismo levantó en la ciudad autónoma, en el llamado Cerro de la Palma Santa.

A su muerte en 1946, su hijo, Hach Mimon Sidi Mohamedi Hach Tahar, siguió los pasos de su padre y en la actualidad es el santón de la misma mezquita en la que su progenitor hizo historia y en la que también está enterrado.

Durante la madrugada, los hombres han rezado el Corán, se lo han explicado a los más jóvenes y les han dado consejos para llevar una vida recta, mientras que las mujeres y los niños, en una estancia más reducida, también se han reunido para rezar los textos sagrados y reflexionar sobre sus enseñanzas.

Han sido dos días de rezos, de plegarias, pero sobre todo de encuentro de cientos de musulmanes de la corriente sufí que han hecho de Melilla una cita ineludible y a la que acuden desde lugares tan dispares como Fez, Marrakech, Añadir, Casablanca, Málaga, Granada, Londres, Bruselas o París.

Sied Mohamedi es para ellos el punto de partida, el modelo a seguir, ya que fue un hombre que, pese a haber vivido en otros tiempos, quiso hacer ver a sus contemporáneos que no hay una religión más o menos buena, sino que todo depende de la interpretación que se haga de ella.

La figura de esta persona, a la que por encima de todo se califica como un "hombre bueno", ha servido para unir a cientos de personas, entre ellas las principales autoridades de la ciudad autónoma, miembros del Ejecutivo local o el propio delegado del Gobierno, Gregorio Escobar.

También el presidente melillense, Juan José Imbroda, tiene importantes lazos con este lugar y con su actual responsable.

En declaraciones a Efe, el mandatario autonómico ha resaltado la importancia de que en Melilla haya personas que han dejado un ejemplo de "bondad y de solidaridad", ya que suponen un "espejo" en que todos los que componen la sociedad multicultural de la ciudad deben mirarse.

La mezquita del Cerro de la Palma Santa poco a poco vuelve a la normalidad y mañana volverá a abrir sus puertas para que los ciudadanos que así lo deseen, independientemente de su credo y de su religión, puedan contemplarla dentro de la llamada Ruta de los Templos, una iniciativa que es una muestra de ese crisol de culturas que es Melilla.