Opinión
¿Cómo sobreviviría ZP sin publicidad?
Publicada en InfoMelilla el 27 de julio de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Todos sabemos, por propia experiencia, lo efectiva que puede llegar a ser la publicidad. De hecho en España, gracias al dominio del medio y a una nutrida parafernalia de seguidores fieles en los medios de comunicación el señor Zapatero y su equipo de gobierno ha podido sobrevivir a un cuatrienio terribilis y sigue aguantando los embates de su incompetencia y falta de credibilidad gracias a que, el PP, está en su papel de manso corderillo y al apoyo de la gran publicidad mediática de sus amigos de la prensa.
No hay duda que, y esto debemos reconocerlo, los de la izquierda siempre han sido maestros en eso de vender duros a cuatro pesetas (no sé ahora como debería decirse esto traducido a euros) y en conseguir que lo más evidente, lo obvio y patente, pueda cambiar de aspecto hasta convertirse en, precisamente, todo lo contrario, a los ojos de la audiencia a la que se dirigen. Así es como vendieron como ganador al señor Solbes, en el debate con Pizarro, cuando, lo más sensato e irrefutable, hubiera sido inclinarse por los argumentos bien esgrimidos y argumentados por el señor Pizarro. Lo malo es que estuvieron tan convincentes en su forma de presentar el debate y en sacar consecuencias persuasivas de él, para engañar a la gente, que ¡incluso consiguieron que el señor Rajoy y todo su equipo se lo creyeran! Consecuencia: el señor Pizarro despareció como por ensalmo de la campaña y, desde entonces, fue injustamente condenado al ostracismo.
Todos los que ya tenemos algunos años sabemos cómo vendieron los comunistas del señor Stalin su ayuda militar a España cuando la Guerra Civil, y con qué arte se supieron meter en el bolsillo a la pequeña burguesía; de forma que, en Barcelona, una gran parte de los afiliados al PCC eran pequeños propietarios y poseedores de comercios. Su propaganda nada tenía que envidiar a la doctrina de la Iglesia católica; conseguir equilibrar las diferencias entre pobres y ricos, hacer desaparecer la diferenciación por clases y garantizar que todos los ciudadanos tuvieran derecho a los estudios, a asistencia médica gratuita, a un salario y a un lugar donde vivir. Luego supimos que lo de igualar quería decir reducir a todos a un nivel lindante con la miseria; suprimir los estímulos para el trabajo; crear un abismo entre los que vivían del partido, que gozaban de dachas en el Mar Negro, grande coches y una posición privilegiada que compartían con los militares de alta graduación, y aquellos otros que se tuvieron que habituar a vivir hacinados en viviendas compartidas con otras familias; trabajar en condiciones infrahumanas, carecer de derechos individuales; verse reducidos a ser un número más y aceptar estar sometidos al control de la policía y se los servicios secretos de la GPU, que extremaban su vigilancia para evitar que alguno se pudiera organizar para oponerse al régimen soviético.
Pero vean ustedes como no hay nada que se inmune a los efectos de una recesión económica. Y en prueba de ello, hoy he tenido ocasión de leer una noticia en los medios de comunicación en la que se comentaba que la publicidad ha decrecido un 16’2% en los diarios de prensa y, según afirma Infoadex, los inversores afirman que las perspectivas para el segundo semestre tienen tendencia a ser peores. Un dato bastante preocupante porque, si bien todos nos quejamos del uso y abuso que se hace en determinados medios de la propaganda, especialmente en los canales de TV; lo cierto es que es un indicador bastante seguro de la situación de la salud económica en un país. A menos publicidad, menos exposición de los productos; menos presión de las ventas; menos producción; menos empleo; más desempleo y sigan ustedes mismos desgranando hacia donde nos lleva esta interminable lista de malas noticias. Recuerdo que, en los primeros meses de esta crisis, algunos dijimos que era posible que tuviera importantes repercusiones en el sector del turismo. Por supuesto que, desde el mismo gremio de los hoteleros y las agencias de viajes, se nos desmintió y se auguraron espectaculares cifras de turistas que vendrían a confirmar que “España era la vacuna contra la crisis económica”. Esta misma mañana, a través de una emisora de radio, los del sector hotelero se lamentaban de tener habitaciones libres, estancias de sólo dos días y menos ingresos, y esto ¡ en el mes de julio!
El que la publicidad, desde enero de este año, en general haya descendido un 6’5% es, sin duda, una pésima noticia; no sólo por lo que pueda comportar para aquellos que puedan vivir de ella, sino por el hecho significativo que se desprende de esta caída y es la falta de confianza de los empresarios en las perspectivas de futuro. Este hecho deja patente que no hay intenciones de afrontar la crisis de una manera agresiva, tomando las medidas para hacerse más competitivos en los mercados exteriores, invertir para modernizarse y ponerse por delante de las empresas de la competencia, vendiéndose en todos los mercados del mundo como los mejores y más fiables. Pero esto no lo ha favorecido este Gobierno, que sólo cifra sus actuaciones en subvencionar a aquellas empresas que se ha demostrado que son inviables dada su estructura especulativa. No ha habido el menor signo, por parte de los ministerios de Economía y Hacienda de una política que favorezca la inversión en las empresas privadas, para que desarrollen su potencial de imaginación y su facultad de reacción porque, ambas, precisan de que la carga fiscal que pesa sobre ellas se disminuya y se les permita reorganizarse para enfrentarse a los nuevos retos que tienen por delante. No ocurre así ¡y así vamos!
Lo cierto es que nos resulta chocante que, a estas alturas, el señor Zapatero nos hable de consultas a especialistas. Recuerdo que, no hace tanto tiempo, también se contrató a un troupe de sabios que tenían que salvar a España ¿qué fue de ellos? También con motivo de aquella Memoria Histórica que se querían inventar se reunió a un grupo de “especialistas”, la mayoría de ellos de izquierdas, para que nos vinieran a explicar como se debía escribir la historia de los últimos años de España ¿continúan cobrando a costa de nuestros ingresos o ya se les ha dado el portante? En todo caso, un Gobierno que cuando hay una crisis no tiene la preparación adecuada para afrontarla y debe pedir árnica a expertos de fuera, mejor es que deje los trebejos y se dedique a otra actividad lo que, en definitiva, sería bueno para ellos y, por supuesto, para esta España a la que están consiguiendo lanzar a los perros de la recesión, la inmoralidad pública y el totalitarismo estatal. Y es que los socialistas han pretendido, en un corto tiempo, crecer a palmos y lo cierto es que los tirantes no han dado para tanto.
Miguel Massanet Bosch