Opinión
El cambio del rol de los hombres
Publicada en InfoMelilla el 15 de junio de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Mientras nuestro Presidente del gobierno hace el ridículo ante toda Europa reprochando al señor Trichet que diga la verdad sobre la situación de la economía, pretendiendo contradecir a todos los que de forma unánime reconocen que la crisis está instalada en todos los mercados de la UE y que sus efectos nos afectarán a todos y puede que, muy especialmente, a los ciudadanos españoles que parece ser que, de momento, somos los que llevamos la peor parte en cuanto a desempleo y repercusiones del Euroíbor en todos aquellos que tienen constituidas hipotecas sobre bienes inmuebles; sus ministros, los componentes de su nuevo equipo ( una simple reedición del anterior ejecutivo con pequeños retoques) se dedican a tomarse la medida de sus cráneos, como si con ellos no fuera el tomar resoluciones que ayudaran a sacar al país del marasmo en el que se encuentra.
Y es que, después de la promulgación de la Ley de violencia de género, en la que establece discriminación entre hombres y mujeres, en cuanto a las penas que se les pueden aplicar por la comisión del mismo delito, como si las mujeres no fueran capaces de infligir los mismos daños a sus maridos ( véase esta abogada que asesinó de tres tiros a su marido porque un juez le había otorgado la custodia de su hija) y si se tuviera que discriminar la aplicación del Código Penal en función del género y no de sus eximentes o agravantes que, si la memoria no me falla, ya contempla la agravante de abuso de fuerza. Por lo visto, estamos en tiempos en que la tortilla se ha dado la vuelta y que, con la excusa de preservar la supuesta “debilidad” de las féminas, se permite que se interprete los artículos de la Constitución a la medida de las aspiraciones de las más radicales feministas. Y es que, señores, ya hemos llegado a un punto tal en eso de la explotación por parte de las mujeres de sus inveteradas quejas y agravios contra los hombres que, sin que nos demos cuenta, en algunos casos parece que la discriminación ya no sólo es positiva para ellas, como en el caso de la paridad de sexos en política y otro tipos de cargos electivos ( otra de las disposiciones especialmente destinadas a favorecerlas por encima de la justicia y equidad, al prescindir de la capacidad, los conocimientos, la excelencia y la inteligencia para sustituirlos por la simple diferencia sexual que distingue ambos sexos el uno del otro) sino que, ahora, quieren asignarnos distintos roles en la vida social.
Hemos entrado en un nuevo matriarcado. Se dice de los antiguos matriarcados, que estaban fundados en el sedentarismo y en los sentimientos habitualmente pacifistas del sexo femenino, que fueron derrocados por tribus patriarcales tradicionalmente más invasoras y agresivas. Este stand off de las féminas, de evitar los cambios, la violencia, la aventura, si bien garantizaba períodos de un relativo bienestar ha estado siempre en contradicción con lo que pudiéramos denominar la insensatez, el brío, el afán de aventuras, el arrojo y el afán del descubrimientos que ha llevado a la humanidad a cotas de conocimiento impensadas. Sin negar la cuota que pueda corresponder a las mujeres en los descubrimientos científicos, en los progresos mecánicos y en el desarrollo de la civilización; es evidente que si comparamos los inventores, científicos, filósofos y eminencias médicas de uno y otro sexo, la balanza se inclina de una forma incuestionable hacia el lado de los hombres.
Lo positivo de lo que está ocurriendo en la actualidad es que, el hecho de que las mujeres puedan acceder ( sea por ley o por méritos propios) a puestos tradicionalmente ocupados por los hombres, como puedan ser los políticos; nos permite comprobar que, lejos de ser las salvadoras de la humanidad, las perfeccionistas de la gobernación y la solución a las desigualdades existentes entre países y razas; suelen incurrir en los mismos errores en los que caen los denostados hombres. Vean ustedes un ejemplo de lo que estamos hablando: la señor Magdalena Álvarez que en su ministerio de Fomento (al que la tozudez de Zapatero hizo regresar), que ha confundido el dirigir un ministerio con eficiencia con hacerse la graciosa y hacer chascarrillos con aquellas cosas que se merecerían un trato más serio y responsable. Después de hacer el ridículo en los problemas que tuvo el AVE en Barcelona, después de fracasar en la crisis causada por el gran apagón y la huelga salvaje del aeropuerto; ahora, cuando tenía que dar el do de pecho y enfrentarse a la huelga de los transportistas, se ha quedado en la trastienda, enviando a un cargo menor del ministerio para que se rompa la cara con los huelguistas. Eso sí, pontifica desde la retaguardia, afirmando que la huelga sería corta (ya llevamos dos días, con desabastecimiento de la población) y hablando de baterías de treinta propuestas para favorecer las peticiones de la patronal Fenadismer. Por supuesto que esta negociación le viene grande y no está a la altura ni sabe bien de que va, pero aquí la tienen con la temeridad que la ignorancia le concede a quien ha accedido a un puesto sin capacidad para cubrirlo debidamente.
Pero veamos a esta nueva ministra, la que apoyaba la cabeza, el día del juramente de su cargo, en la todopoderosa Fernández de la Vega, en una escena de sublime ternura. Pues esta ministra de un ministerio que no se sabe para lo que sirve y que nadie tiene idea de si tiene teléfono o no, ha salido del cascarón para decirnos que sí, que al menos tiene uno que va a servir para que los “rudos” hombretones que vapulean, lesionan y matan a sus “compañeras”, antes de hacerlo, pasen por el “confesionario” que ella se ha inventado para que, desde el ministerio, les convenzan de que esto de maltratar mujeres está muy feo y que el matarlas todavía lo está más, vaya que es pecado. Si en mi, ya larga vida, he visto una idiotez más supina seguramente nada más la podría encontrar en alguna de las actuaciones de su jefe, el señor Zapatero; porque o esta mujer todavía cree en el ratoncito Pérez y los Reyes Magos o no tiene idea de la psicología de las personas que actúan de una forma tan insensata. Se trata de hombres que se sienten defraudados, traicionados o despreciados y su reacción no suele ser, en el noventa por ciento de los casos, fruto de una larga preparación, sino de un calentón emocional que les obnubila la mente y actúan en consecuencia. Sólo se dan cuenta de lo que han hecho cuando ya han cometido el crímen. Otros actúan bajo los efectos de drogas o del alcohol. ¿Quién piensa en que, antes de cometer el crímen o la agresión, tendrán la serenidad de consultar a la señora Aído por teléfono? Pero claro, la chica tenía que justificar su sueldo. En todo caso, una ministra no debiera cometer una falta tan garrafal, influida sin duda por su espíritu feminista, de decir algo así como: “miembros y miembras” que, como no sea una forma actual de referirse al sexo de hombres y mujeres, demuestra una escasa preparación en castellano. ¡Pero eso es, sin duda, una de las consecuencias de los cupos obligatorios de participación femenina! O¿feminista? ¿Cambio de rol a estas alturas? ¡Vamos anda!
Miguel Massanet Bosch