Opinión

En saco roto

Por Juan Domínguez Lasierra

Publicada en InfoMelilla el 11 de marzo de 2008

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Juan Domínguez Lasierra, no del portal.

Juan Domínguez Lasierra

NUNCA hubiera imaginado que gracias a José María Laguna Azorín (1874-1953), decano que fue del Colegio de Notarios de Zaragoza, entre otras muchas dedicaciones, iba a volver por cuarta vez a Melilla, a la ciudad de mi infancia.

Ha sido desde allí, desde la Consejería de Cultura de la Ciudad Autónoma, de donde se me ha reclamado para hablar de este aragonés ilustre que estuvo en Melilla, en los años 1904-1906, como teniente auditor y juez municipal, y allí escribió una obra que ha motivado mi viaje, /El presidio de Melilla visto por dentro/ (1907), pues Simi Chocrón, la consejera, ha querido que hable de esta obra y de este aragonés en el III Ciclo de Conferencias sobre Melilla y la Prensa.

Pepe Marqués no ha parado estos días de mandarme noticias sobre esas Jornadas en las que participarán el periodista Antonio Rubio, la académica Pilar García Sepúlveda y el cronista oficial de Ceuta, José Luis Gómez Barceló, y que han sido coordinadas por Antonio Bravo, cronista oficial de Melilla, y el historiador Blas Jesús Imbroda, que será mi presentador. Además, tanto Pepe Marqués como el investigador Juan Díez me han enviado referencias hemerográficas sobre los artículos publicados por Laguna Azorín en /El Telegrama del Rif/. Espero poder darles personalmente las gracias, así como a Juanjo Florensa, que ha colaborado en los envíos, y a Concha, la secretaria de la Consejería, que tanta amabilidad ha desplegado y ese acento melillense, que es una gloria oírlo. Agradecimiento también a María Socorro Vera, que conoció a Laguna Azorín cuando era notario de Alagón, y me habla de él como una persona alta, delgada, sencillo, muy humilde, muy aragonés... Y no falta una llamada de Pilar Alcober, consejera municipal de Cultura, que me da recuerdos para su colega melillense.

En resumen, que gracias a Melilla he descubierto la figura de José María Laguna Azorín, y que gracias a Laguna Azorín voy a Melilla. Que mis lectores me aguarden unos días. Les contaré, D. m, de aquella plaza.