Opinión

Engaño tras engaño.

Publicada en InfoMelilla el 17 de diciembre de 2008

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

El que, en esta bendita tierra, hayan cuajado ejemplos claros de la picaresca popular es algo que nadie podría negar y, en la propia literatura, esta extensa y nutrida faceta de la cultura, que tantos autores han sabido cultivar en nuestra patria; son numerosos los ejemplos de obras que tratan de esta peculiaridad del carácter de esta parte de la ciudadanía española a la que la miseria, el hambre y la codicia, ha impulsado a desarrollar esta habilidad, mezcla de ingenio y maldad, para engañar al prójimo en provecho propio. Desde el Lazarillo de Tormes, pasando por el Guzmán de Alfarache, la Historia del buscón llamado Don Pablos o la vida del Escudero Marcos de Obregón, sin olvidarnos del ingenio rural del cazurro Sancho Panza, son ejemplos del predicamento que esta clase de “listillos” ha tenido entre los lectores de nuestra tierra, que han devorado las obras que los ingeniosos autores de los siglos XVI y XVII (Francisco de Quevedo, Mateo Alemán, Vicente Esquivel, Francisco López de Úbeda y tantos otros) supieron adornar con su gracejo e interés. En España hemos tenido actores especialmente dotados para representar este difícil género, como el popularísimo y multifacético Tony Leblanc, cuyas interpretaciones del popular timo de “la estampita” tienen el carácter de antológicas.

Lo que ya no podríamos considerar tan común, por lo menos antes de que se hicieran con el gobierno de España los socialistas; es que, desde el propio Ejecutivo, valiéndose de todos los resortes que el poder omnímodo les ha conferido, se estén poniendo en práctica, para desconcertar al pueblo, para esconder errores, para evitar críticas y para mantener a los votantes del PSOE en la creencia de que, desde la cúpula del socialismo, todo se hace en bien de la población y que, cualquier otro camino – especialmente el propuesto por la Oposición –, conduciría a España a una situación sin retorno; métodos de picaresca para engañar a la ciudadanía. Precisamente por esto, porque quienes gobiernan pretenden que, la alternancia democrática, prevista en la Constitución, el normal juego democrático de los partidos para sustituirse en el gobierno del país, se convierta de hecho en ilusoria y que, sólo el PSOE sea quien, gracias a sus habilidades políticas, se perpetúe en el poder; convirtiendo lo que debería ser una democracia en una dictadura presidencialista, en la que todo el poder de las instituciones queda acumulado en la persona del dictador, del presidente convertido en un elemento autocrático y tirano.

Por desgracia, tenemos ejemplos recientes de los métodos espurios que los políticos del PSOE, con el señor ZP a la cabeza, están utilizando. Aprovechando su evidente poder sobre todos los medios de comunicación, su bien engrasado aparato de propaganda y su machacona insistencia en atribuir a la oposición todos aquellos temas que les puedan resultar incómodos y difíciles de explicar a la ciudadanía, están consiguiendo apartar, cada día más, a la población intoxicada de cualquier tipo de alternancia de derechas. Si el señor ZP y el vicepresidente Solbes, han mantenido al pueblo español en la ignorancia, respecto a la amenaza de la crisis que se anunciaba desde todas las instancias internacionales y nacionales, si negaron hasta el último momento el peligro de la burbuja inmobiliaria; si han mantenido hasta que la recesión se ha vuelto evidente, que en España estábamos a salvo de ella; ahora, cuando la nación va dando tumbos y cada día la bolsa de parados se va hinchando más hasta que se llegue a un punto en el que no habrá medio de parar la caída; nuestros ministros continúan cultivando el arte de mentir con verdadera fruición. La inefable Magdalena Álvarez, que primero quiso esquivar el marrón de Aena en el tema del accidente aéreo en el que murieron 151 personas, ahora la hemos vuelto a encontrar en un nuevo renuncio, cuando ha pretendido echar tierra sobre el derrumbe de 60 del túnel del AVE que se está construyendo en el trayecto Madrid– Valencia. Un tema menor para ella, algo sin importancia, pero, veamos, ¿y si tan inocuo era por qué, señora ministra, tanto empeño en ocultarlo? Pudieron morir 30 personas, quedaron inutilizadas una excavadora y una hormigonera amén de un camión y otros 15 estuvieron a punto de quedar destrozados ¿algo nimio, señora Álvarez? Recuerdo que, al señor Álvarez Cascos, ustedes le armaron el gran escándalo por unos socavones en las obras del AVE, pero ¡claro!, entonces ustedes estaban en la oposición y se aprovecharon para cargar contra el Gobierno y ahora es al revés. Lo malo es que no tenemos oposición que se meta con ustedes. Pero conocemos algo más grave, algo que viene rozando la prevaricación y, en este caso es el señor Corbacho, el ministro de Trabajo, que parece que, para disimular la caída de cotizantes a causa de la crisis, ha ideado darles un número de la seguridad social a los menores de 16 que, como es sabido, no pueden trabajar; para que así no sea tan inquietante la cifra de las desafiliaciones a la Seguridad Social. ¡Algo ejemplar!, un engaño absurdo y un hecho incomprensible que, forzosamente, tenía que saltar de un momento a otro y dejar al descubierto las posaderas del señor ministro.

Y, hablando de transparencia y de la situación de nuestras entidades financieras, convendría que alguien nos explicara con claridad el motivo por el que la Caixa de Cataluña ha puesto en venta nada más y nada menos que más de 824 edificios de sus sucursales. Piensan ingresar 500 millones de euros pero, a mi se me ocurre pensar que, cuando una entidad de las características de la Caixa de Cataluña, decide desprenderse de unos activos inmuebles en el momento menos oportuno para deshacerse de ellos, es que algo no funciona correctamente dentro de la entidad. Pero no nos paremos y sigamos con las artimañas del ejecutivo que, ante el hecho innegable y preocupante de que, en los últimos meses, se hayan producido la friolera de 764 quiebras de sociedades mercantiles, parece que ha decidido buscar una trampa legal para evitar que sean tan notorias estas situaciones y, se rumorea, que está preparando un “decretazo” para que, vayan ustedes a saber con qué clase de artilugios contables, sigan en situación de quiebra pero que no aparezca como tal. Sí, les recuerdo que algo similar le ocurrió a la Seguridad Social en tiempos del señor Solbes, cuando el gobierno de Felipe Gonzáles, que estaba quebrada, pero para el Estado sólo era una situación de quiebra técnica. Lo malo de todas estas filigranas, de estos engaños, es que resultan tan burdos que todos acaban por salir a la luz, tarde o temprano. Pero la realidad sangrante es que, entre los nacionalismos y el Gobierno, vamos dando tumbos, de mal en peor, sin que se vea un atisbo de luz en este negro, negrísimo, panorama en el que nos han metido.

Miguel Massanet Bosch