Opinión

España desde el balcón

Publicada en InfoMelilla el 11 de julio de 2008

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Desde luego no se puede decir que en este país en el que nos ha tocado vivir, no haya motivos para que un ciudadano de a pie –sin otro mérito que el de intentar comprender los acontecimientos que se producen a su alrededor y sin otro instrumento para valorarlos que el ser el habitual chivo expiatorio sobre el que recaen las consecuencias de la mayoría de aquellos – se sienta sorprendido por la actuación de estas personas que nos gobiernan y de aquellos “cerebros” que les ayudan en sus decisiones y que imparten sus “doctas” doctrinas a todos aquellos que tienen la debilidad de escucharlos. Es por ello que, en estos últimos días, hemos tenido ocasión de beneficiarnos con algunos hechos que seguramente, si fuéramos más espabilados, seríamos capaces de entender pero que, dada nuestra limitación intelectual, debemos confesar que los consideramos incomprensibles.

Por ejemplo, la Audiencia Nacional ha resuelto que el alcalde de Lejona no tiene ninguna responsabilidad porque varias de las calles del municipio estén rotuladas con nombres de famosos etarras. Para estos sesudos señores magistrados “quien no hace nada no puede violar la prohibición contenida en la norma” aunque “con su pasividad exteriorice su acuerdo”. Nada que objetar, sólo que a mi se me ocurre que el hecho de que una calle “honre” con su nombre a un asesino etarra, quizá pudiera ser un delito continuado de apología del terrorismo. Si el señor alcalde no tiene culpa, me imagino que algo se debería hacer para restituir la legalidad y hacer que se retiren los rótulos y sean sustituidos por otros que rezaran algo así como “decencia”, “vergüenza” o “legalidad”. Me imagino que, entonces, el delito de denegación de auxilio por parte de quien contempla cómo se perpetra un crimen y no hace nada para evitarlo ( es también una omisión) debería ser considerado con semejante benevolencia porque a nadie se le puede exigir ser un héroe ¿no? Puede que, desde la fría consideración de la norma legal existan diferencias, pero al juicio de cualquier español decente, esta resolución sólo es una forma de darles más alas a los separatistas vascos.

Otro caso. ¿Recuerdan ustedes a aquellos policías que falsificaron informes periciales que luego fueron a parar al juez Del Olmo y que ayudaron a que dicho señor instruyera el sumario del 11-M? Pues estos señores se han salido de rositas del juicio a que han sido sometidos por la Audiencia Nacional. Pues vean ustedes hasta donde llega la supeditación de la Justicia a las directrices del Ejecutivo porque, para los magistrados, las falsificaciones que los mandos hicieron en el documento confeccionado por los peritos, tenían “nula transcendencia”, ¿para quién, señores magistrados? O ¿acaso fueron ustedes los que valoraron los peritajes y las pruebas? Eso sí, acusan sin pruebas al perito de haber actuado impulsado por tendencias de tipo político, al incluir en el informe que tal sustancia (ácido bórico) era utilizado por la banda ETA. ¿Era eso incierto? Por supuesto que no, ¿Era un dato interesante para la sala del 11-M? Por supuesto que sí. Pero era algo que no le convenía al Gobierno de Zapatero que saliese a la luz y ¡se borró! Lo que ya resulta menos comprensible es que, en una sentencia se utilicen palabras inventadas como “inveraz” para sustituir “falsedad” y que se usen justificaciones tan estrambóticas como: “abducidos por la enjundia socio política del momento”, para intentar justificar lo injustificable en unos policías que, valiéndose de su categoría superior al perito, le enmendaron la plana, tachando y rectificando su informe.¡Esta es señores nuestra Justicia y el Estado de Derecho del que gozamos en España!

Ahora escuchemos a la recién parida, señor Chacón, que tan pronto ha vuelto a la escena política se ha visto obligada a hacerse notar para no perder popularidad. Por cierto que hoy hemos visto a una sargento bisoña, que ha recibido su título en el campamento del Talarn, luciendo un orondo y esperanzador bulto que, si bien resultaba muy tierno, poco entonaba con la marcialidad y empaque del acto castrense. Bien, a lo que iba. La belicosa ministra pacifista, ha dicho, literalmente: “Quien habla de problemas con la lengua en Catalunya es que no la ha pisado nunca”. Pues vean por donde ahora resulta que, a tenor de lo que nos dice, ella misma resulta que nunca ha pisado la tierra catalana, porque yo llevo viviendo cincuenta años en esta tierra y si es cierto que, a nivel de pueblo llano, el odio al castellano no se manifiesta con tanto extremismo, lo que le puedo asegurar a la ministra es que, a nivel escolar y oficial, el ataque a la lengua del Estado es continuo, implacable y generalizado. A propósito, si alguno hubiera supuesto que la entrada de féminas en la política nos iba a proporcionar un mejor ambiente, existiría un apoyo más emotivo para las sensibilidades del pueblo o se erradicaría la mentira de quienes nos gobiernan; se puede empezar a despedir de esa utopía porque, como se viene demostrando por las señoras Magdalena Álvarez, Fernández de la Vega y ahora la Chacón, no tienen reparos en asumir causas como el aborto, como derecho de las mujeres a machacar a sus fetos o mentir como sus rivales los hombres, con la misma facilidad, naturalidad y podríamos decir que con su misma cara dura, lo que sin duda es algo que las equipara al sexo contrario.

Y no sería de recibo si no concluyera este artículo refiriéndome al endiosado vicesecretario general del PSOE, quien, acaso por darse a notar, nos ha obsequiado con una de sus “perlas oratorias” hablándonos de “falsos debates sobre la moral”. Veamos, para Pepiño Blanco ( Pepito Grillo) esta sociedad “ es muy madura” y a mi me parece que se confunde y ha querido decir que “está madura” por la cantidad de reveses a que la están obligando a enfrentarse desde que ellos ostentan el poder. Habla,el eterno aspirante a la toga de abogado, del derecho de las mujeres a “decidir” y yo le pregunto: ¿a decidir qué? Porque lo que deben hacer las féminas es cerrar las piernas si es que no quieren quedar embarazadas; cerciorarse de que han tomado las medidas adecuadas para impedir la fecundación (si es que no son católicas,en cuyo caso se deben limitar sólo a la primera medicina); y a “ser lo suficientemente responsables” para que, el furor del momento, la debilidad de la entrega y la pasividad del placer no primaran sobre su discernimiento. No vale que luego quieran objetar, cuando se trata de afrontar su inconsciencia y asumir los efectos de su pasión desbordada, que tienen el derecho de acabar con el fruto de su desvarío. Mucho pedir derechos para asesinar al feto, pero que no se les pida responsabilidades por no haber puesto en hielo su naturaleza cuando se trata de engendrarlos. Otro día más, porque lo del PSOE no tiene remedio.

Miguel Massanet Bosch