Opinión
Más Batracópolis
Publicada en InfoMelilla el 29 de abril de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Acabo de recibir una amigable reprimenda por haber escrito, días atrás, un comentario sobre la señora Marisol Linares.
Lo titulé Batracópolis, recordando el que con el mismo título publicase el genial don Miguel de Unamuno en 1916, y como consecuencia de haber constatado que la vida nacional, desde entonces, no ha ido precisamente a mejor.
En el mismo hablo de la señora Marisol Linares, antigua concejal de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Castellón que, como consecuencia de su pésima gestión, especialmente lesiva para la familia, fue ascendida de estatus tras un severo rifi-rafe con las familias numerosas.
Ha sido afeada mi crítica porque esta señora, sin lugar a dudas buena persona, colabora desinteresadamente con entidades de activismo social, y eso, sin lugar a dudas, la dignifica, y me alegro que así sea, tanto por ella como por los demás. Ahí sí está ejerciendo una labor positiva. Siga en ese camino. Personalmente la aplaudiré.
Lo que no es de recibo es que esa acción, callada y positiva, pueda servir de argumento para defender una actuación política que no puede ser calificada sino de nefasta, y cuando una actuación política es nefasta, puede ser originada por uno de estos dos extremos: Ser perverso o ser incompetente.
¿Qué creo en este caso concreto? Honestamente, y para bien de la señora Linares, a quién respeto profundamente y por quién siento hasta cierta simpatía, no creo en absoluto que sea perversa. Es, sin lugar a dudas, parte de ese grupo de políticos que no son perversos. Y eso no es un piropo, aunque por tal pueda ser tenido, pero tampoco es un menosprecio.
Estoy convencido que la señora Marisol Linares cree honestamente que desde la cloaca, con los productos de la cloaca y con las normas de la cloaca puede convertir la cloaca en un límpido comedor, y también estoy convencido que quienes manipulan a la señora Marisol Linares, y a otras personas honestas como la señora Marisol Linares, así se lo hacen creer.
Esa realidad no convierte a la señora Marisol Linares en un ejemplo a seguir, sino que mueve a invitarla a dejar el pesebre que el sistema, a costa de los parasitados, le tiene permanentemente abastecido y a que dedique sus esfuerzos a luchar por la Justicia, por supuesto fuera del sistema.
Cesáreo Jarabo