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Melilla celebra el Día de Todos los Santos a pesar de que el tiempo no acompaña
Desde hace años esta festividad viene asociada a otra fiesta más pagana y tremendamente arraigada en otras culturas como la anglosajona: la ya conocida noche de Halloween
Publicada en InfoMelilla el 1 de noviembre de 2008
Llega el mes de noviembre, y con él una de las festividades más peculiares del calendario cristiano: el Día de Todos los Santos, una jornada que tradicionalmente ha sido reflexión y recuerdo para los fieles cristianos, pero que en la actualidad se ha reducido a una simple visita a los cementerios para adornar las tumbas y nichos de los allegados que ya no están entre nosotros.
En el caso de Melilla, desde primeras horas de la mañana las puertas del cementerio de la Purísima Concepción permanecen abiertas recibiendo a los melillenses que dedican parte de la jornada a visitar las tumbas de sus familiares fallecidos y a mantener vivo sus recuerdos, aunque este año esta tradición se está viendo algo perjudicada por al mal tiempo.
Pero desde hace ya unos años, sobre todo entre los más jóvenes, la llegada de la festividad de Todos los Santos viene asociada a otra fiesta más pagana y tremendamente arraigada en otras culturas como la anglosajona: la ya conocida noche de Halloween, que aglutió anoche en distintos lugares de la ciudad a cientos de melillenses ataviados con los más disparatados y terroríficos disfraces.
¿Cuál es el origen de Halloween?
Como fiesta mayor que era, el Día de Todos los Santos se celebraba tradicionalmente en la vigilia del 31 de octubre dando lugar a las tareas propias de la preparación de la fiesta. Esta vigilia comenzó a llamarse en un principio "All Hallow´s Even" (Vigilia de todos los Santos)., pero con el paso del tiempo pasó a llamarse "All Hallow Een" hasta concluir en lo que hoy conocemos como “Halloween”.
Pero de aquellos inicios de la vigilia de Todos los Santos tan sólo se conserva el nombre, ya que actualmente está más asociada a una fiesta en la que se mezcla la diversión y el terror.
Pero si bien la fiesta de Halloween está cada vez más extendida en Europa, lo cierto es que en el viejo sigue aún viva la tradición de Todos los Santos, aunque cada vez está más asociada a los miembros mayores de las familias, que suelen dedicar la jornada a recordar a los seres queridos fallecidos.
Y como cualquier fiesta religiosa que se precie, ésta también viene acompañada de una rica tradición gastronómica a base de dulces característicos de esta época del año. Es el caso de los huesos de santo, que se realizan a base de mazapán en la parte externa y rellenos de crema o chocolate, y los buñuelos de viento, frituras de harina en aceite de oliva, dulces todos ellos que se pueden encontrar en cualquier pastelería y que contribuyen a darle un sabor diferente a esta mística celebración.