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Melilla celebra la primera boda hindú tras más de diez años

El enlace también se celebró por el rito cristiano

Publicada en InfoMelilla el 19 de octubre de 2008

Elena Montero

Melilla celebró ayer la primera boda hindú de los últimos diez años, un enlace que también se desarrolló por el rito cristiano, las dos confesiones que procesan los novios, que se han convertido en una muestra de la multiculturalidad que atesora la ciudad autónoma.

La novia, Sendy Nanwani, es hindú, mientras que el novio, Jesús Bonilla, católico, por lo que han querido que el compromiso de su amor se sellara ante los ojos del cristianismo en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de Melilla, y posteriormente a través de las deidades hindúes en una celebración posterior.

Su matrimonio se ha convertido en una muestra de lo que es la sociedad melillense, ciudad en la que en apenas doce kilómetros cuadrados conviven cristianos, musulmanes, judíos e hindúes, comunidades entre las que existe un alto grado de interrelación que, en algunos casos, como este, acaba en boda.

La ceremonia cristiana estuvo oficiada por el hasta ahora vicario de la ciudad, Manuel Jiménez, y durante la misma la novia lució un traje dorado, color que sustituyo al blanco, ya que en la costumbre hindú es usado en señal de luto.

Tras el tradicional "Sí quiero" ante el altar, la pareja y sus familiares comenzaron su unión por el rito hindú, en una ceremonia cargada de detalles.

El fuego, como símbolo de la purificación y el conocimiento; el arroz, que representa la pureza; el trigo en señal de prosperidad; o el aceite para alimentar el fuego fueron algunos de los elementos utilizados.

Uno de los momentos más emotivos, fue la entrega de los padres de la novia, quienes depositaron las manos de su yerno en agua del río Ganges, al tiempo que éste se comprometía a cuidarla y amarla.

También se pidió por la salud del matrimonio y de los hijos venideros, para lo que se arrojó aceite al fuego del sacrificio, para después unir las frentes de los contrayentes, prueba de su unión en cuerpo, alma y mente.

En esta segunda parte del enlace, la novia vestía un sari rojo e iba engalanada con multitud de joyas, que hacían muy llamativa su vestimenta.

El ritual hindú prosiguió con la ceremonia del 12 más 1, en la que ambos pidieron para que todas sus acciones se hagan por amor.

Por último, los ya desposados dieron cuatro vueltas alrededor del fuego sagrado, de las que tres las inició ella como símbolo del deber, responsabilidad y prosperidad, y la cuarta la inició él, en señal de que juntos obtendrán la salvación.

Al singular enlace, han acudido familiares y amigos de los novios llegados desde Londres o la India, quienes se han convertido en testigos de una de las bodas más llamativas que se han celebrado en Melilla a lo largo de la última década.