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Melilla pide al Estado que tome medidas en la mejora del transporte aéreo entre la ciudad y la Península
Javier Mateo ha hecho esta petición después de que la compañía Air Nostrum suspendiera ayer su actividad en la ruta Melilla-Barcelona por falta de rentabilidad
Publicada en InfoMelilla el 16 de septiembre de 2008
El Gobierno de Melilla ha reiterado hoy su petición al Ejecutivo central para que tome medidas en la mejora del transporte aéreo entre la ciudad y la Península, de modo que se garantice el mantenimiento de las comunicaciones.
En rueda de prensa, el viceconsejero de Turismo, Javier Mateo, ha vuelto a hacer esta petición, después de que la compañía Air Nostrum suspendiera ayer su actividad en la ruta Melilla-Barcelona por falta de rentabilidad.
Mateo ha recordado que no es la primera vez que se solicita al Estado que se implique en la mejora de las comunicaciones aéreas, sino que esta misma petición ya se hizo ante la posibilidad de que se redujeran las conexiones.
Ante esta situación, y dado que la Ciudad Autónoma no tiene competencias en materia de transportes, el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, se dirigió hace dos meses por escrito al delegado del Gobierno, Gregorio Escobar, para que se implicara en este tema para garantizar el mantenimiento de las comunicaciones.
Sin embargo, según Mateo, a pesar de que ha transcurrido un tiempo más que suficiente no se ha recibido ninguna respuesta por parte del representante gubernamental, algo que ha considerado una falta de cortesía institucional.
Para remediar la situación, el Gobierno autónomo solicitó al Estado que declare de interés público las líneas aéreas entre Melilla y la Península, con el objeto de abaratar el precio de los billetes y mantener las conexiones actuales.
Otra de las posibilidades es que el Ejecutivo central colabore con la Ciudad Autónoma en la suscripción del convenio de publicidad con la compañía Air Nostrum, que supondrá un coste de dos millones de euros.
Para Mateo, se trata de una "deuda histórica" que se debe asumir, habida cuenta de que en Melilla no se invierte en autovías ni en redes del tren de alta velocidad.