Opinión

Melilla y los langostinos

Publicada en InfoMelilla el 10 de julio de 2008

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Juan Domínguez Lasierra, no del portal.

Juan Domínguez Lasierra

MI amigo melillense, Pepe Marqués, me lo anunció con antelación, horas antes de que se celebrase el Día de Melilla en la Expo, que fue ayer: están cargando langostinos de Mar Chica para Zaragoza. Es que Pepe Marqués se entera de todo y es rápido como LaVeloz Tensina. Así que, ilusionado por tan suculenta expectativa, me informo del programa de actos y de las horas, y, armado de valor, me dirijo a las seis de la tarde a la Expo de Ranillas. El taxi me lleva hasta una de las entradas, por Clara Campoamor, y, felizmente, el pabellón de Melilla se encuentra a no mucha distancia. Digo lo de felizmente porque andar por ese solanar en una tarde como la de ayer es de altísimo riesgo. El pabellón está fresquito y solitario. Son las seis de la tarde y, según el programa, allí había una recepción.Pero la azafata me dice que no, que es a las siete, que ahora la comitiva oficial está en el Palacio de Congresos, en los discursos y el acto folklórico. Cometo la imprudencia de salir a la intemperie y llegarme hasta el Palacio. Nunca tamaña imprudencia. Cuando lo alcanzo tengo la sensación de tener los sesos derretidos. Y, claro, cuando llego la comitiva sale. Saludo a Juan José Imbroda, el presidente de la Ciudad Autónoma, y a Simi Chocrón, la consejera de Cultura, tan guapa como siempre y tan veraniega como nunca. A la ministra Bibiana -sí, esa- no la saludo, porque le tengo menos confianza. Bueno, no le tengo ninguna. Me da la sensación de estar un poco perdida. En un jeep me devuelven al pabellón de Melilla. Es un jeep para la prensa. Y en el jeep, qué sorpresa, me reconoce mi querida colega Irene Flores, de "El Faro de Melilla".

-¿Pero tú eres...?

-¿Yo soy?

La comitiva oficial contempla y comenta el pabellón. Irene me dice que si no me quedo al ágape.

¿Y a qué hora es?, le pregunto. Me dice que a las nueve.

-¡A las nueve!

¡Pero si el programa decía que a las seis! Total, querido Marqués, que no por mucho madrugar amanece más temprano. Me quedo sin probar los langostinos de Mar Chica.