Opinión
¡Vaya par de gitanos!
Publicada en InfoMelilla el 6 de septiembre de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Lo que no podemos negar es que el señor Rodríguez Zapatero sepa poner cara de decir la verdad cuando miente y expresión y gesto de firmeza cuando siente que el suelo se resquebraja bajo sus pies. Lo que todavía no sabíamos, hasta que nos lo ha aclarado, era que sea un optimista compulsivo, vamos, que es de estos que siempre ve la botella medio llena cuando los demás se quejan de que esté medio vacía. Pero, hace pocos días, ha sabido expresarse con contundencia para recordarnos a los españoles que, si bien hemos tenido, en un año, más de 500.000 parados y que el total de desempleados ha alcanzado la cifra, desconocida desde hace años, de los 2.500.000 desempleados; no debemos de alarmarnos, porque ¡todavía quedan más de 19 millones que continúan trabajando! Y es que los españoles nos quejamos de vicio y no nos sabemos conformar con nada.
¡Claro que, con esta moral, no es raro que nos diga cosas como el famoso “aterrizaje suave” de la economía o como que España es la nación más preparada para superar la crisis o que, en el resto de Europa, están peor que nosotros! (no será, por supuesto, en porcentaje de desempleo en lo que, prácticamente, duplicamos al del resto de países de la UE). No sé si ustedes recordarán cuando, recién terminadas las elecciones del 2004, en una explosión de optimismo, ZP nos hablaba del “pleno empleo” y tenía la faz de criticar al señor Aznar porque no había erradicado completamente el desempleo, sin tener en cuenta que, durante el gobierno de este mandatario, se habían amortizado más de cinco millones de parados de los puestos de trabajos que se habían destruido en el gobierno de Felipe González.
Y es que, cuando sabemos que al Estado, las prestaciones que tiene que satisfacer a los desempleados, le cuestan la friolera de 1.700 millones de euros cada mes, y que el propio ministro de Trabajo nos augura un desempleo de más del 13% para dentro de poco tiempo; el que haya sujetos, aunque sea un conocido incompetente como lo es el señor Blanco, que se atrevan a decirnos que los españoles “viven mejor que nunca” y que, si es verdad que los hay que lo pasan mal, se trata de un problema de algunos. También habla, el inconsciente vicesecretario general del PSOE, de que “hay más personas cotizando”, una falacia fácilmente demostrable nada más que se acuda a los datos oficiales donde se demuestra que, por primera vez en la historia, el número de bajas registradas entre los cotizantes ha sido superior al número de altas. Por supuesto que, al indocumentado de Blanco, lo que le interesa es decir la “verdad” que a él le interesa que se traguen los ciudadanos que no saben de números ni estadísticas. Lo cierto es que utilizan una técnica muy antigua y es: basarse en que a la gente no le gusta que le anuncien malas noticias; que pocos quieren admitir que se tendrán que apretar el cinturón y que a nadie le conforta el tener de reconocer que su puesto de trabajo está en la cuerda floja.
Por supuesto que, al señor Blanco, no le pueden ir mejor las cosas. Es evidente que, un tipo como él, nunca hubiera soñado cobrar lo que cobra, tener un palacete en La Toja y ser un mandamás del PSOE y, todo ello, sin tener una preparación superior, sólo con ser hábil en dar jabón, saber mentir sin rubor y ser diestro en esto de saberse desenvolver entre la mafia del partido. Pero, a todo esto, nos falta saber si nuestros gobernantes están dispuestos a tomar el mando de las operaciones contra la crisis o sólo, y esto es lo que nos tememos, quieran gravar todavía más las escuálidas Arcas del Estado pasando desempleados del desempleo a ocupar puestos para trabajar para la administración. Una medida que ya todo conocemos y que lo único que suele conseguir es que al Estado le cueste lo mismo o más, sin que los empleos que se “inventan” para disminuir el paro sean más que pantallas para disimular, manteniendo al personal sin dar golpe pero, sin embargo, ante la galería no puedan considerarse como desempleados.
Lo malo de todos estos ardides es que siempre topan con la realidad y esta, si Dios no lo remedia, parece que nos está llevando al caos o como califica, el británico Financial Times, a las economías de España, Portugal, Italia y Grecia: “cerdos en el barro”, cuando comenta que: “Hace ocho años ( tiempos de Aznar) los cerdos llegaron realmente a volar. Sus economías se dispararon después de unirse a la Eurozona. Ahora los cerdos están cayendo de nuevo a tierra” Por supuesto que ahora los “cerdos” no son los mismos que hicieron volar a España; porque los “cerdos” que la están precipitando al barro nuevamente son, por supuesto, “cerdos socialistas”.
Lo malo es que, con el optimismo de mirar que la botella aún está media llena, no parece que baste para conservarla en tal estado y mucho menos llegar a llenarla. Y aquí es donde se equivocan, de medio a medio, los del PSOE pretendiendo engañar a la ciudadanía con promesas de conservar las prestaciones sociales sin rebajarlas o suprimirlas; porque, en este mundo donde la economía marca los límites de la prosperidad o de la decadencia, nada valen las buenas intenciones o el negar los hechos. Se impone que la nación se apreste a hacer los sacrificios precisos para recobrar la iniciativa privada, fomentar las inversiones que se han dejado de hacer, se favorezca la productividad industrial, se recorten los impuestos y se de un cerrojazo a la inmigración, esta misma que hace que, en Madrid, cada día se den de alta más de 150 nuevos inmigrantes. Creo que ha llegado el momento de que dejen de intentar engañarnos, que se hable claro y que se nos diga de qué mal padecemos, para que todos podamos empezar a injerir la desagradable medicina de la contención del gasto y la austeridad. Todo lo contrario no es más que aferrarse a los cargos. Y es que ya no nos vale el viejo truco de decirnos que se disminuyen cargos públicos, cuando se les dan ocupaciones alternativas o reducirse los aumentos salariales cuando, por otro lado, ya se los han asegurado con antelación. ¡Vaya, que ya no nos chupamos el dedo, qué narices!
Por Miguel Massanet Bosch