Local · Feria
Toros 2009
Adolfo Ramos traslada su estilo clásico a la plaza que le vio nacer como torero
El novillero melillense corta tres apéndices y abre la puerta grande de la Mezquita del Toreo mientras que Antonio Criado y Luis Rivera tienen que contentarse con una oreja respectivamente.
Publicada en InfoMelilla el 2 de septiembre de 2009
Adolfo Ramos es el triunfador del primer festejo taurino de la temporada de Melilla, tras cortale dos orejas a su primer eral y una a su segundo, ambos del hierro de San José, descastados, justos de fuerzas -tirando a muy poco fuelle- aunque bien presentados. Adolfo Ramos ha demostrado en su tierra, Melilla, por qué es el mejor novillero de la Esuela Taurina de Málaga y el segundo de toda Andalucía, o sea, que salir por la puerta grande de La Malagueta no ha sido una casualidad.
Ramos toera vertical, tiene recursos, reflexiona, entiende al toro y no mata mal, aunque la muerte de su segundo enemigo se fundamentó en dos estocadas 'haciendo guardia', esperpento en cuestiones de estilos taurinos, aunque muy eficaz para acabar con cualquier faena de complicación. Lo mejor, el tercero de la tarde. Adolfo Ramos lo toreó con ambas manos, fue desarmado en dos ocasiones por el toro pero -amigo, la escuela- supo recomponer la figura y dejar regusto a torero de clase, cuestión que los tendidos no dudaron en premiarle.
De rosa y azabache, el hijo de Juanma Ramos, demostró que torear es elegancia, que un quite no es un recurso sino una obra de arte y que hay que ser fiel a los buenos consejos de los buenos maestros, como es el caso del director artístico de la Escuela Taurina de Málaga, Fernando Cámara. ¡Qué forma de orientarlo, qué seriedad en la concepción del toreo lásico!.
Antonio Criado Luque 'El Goy', azul marino y oro, ha mejorado kilómetros en lo taurino. Nadie se puede acordar ya de ese torerillo atolondrado que corría más que el bicho. 'Goy' es un torero de aroma. Le cortó una oreja a su primer difícil eral a base de co...raje y nada pudo hacer con su segundo tras protagonizar un episodio de descabellos eternizante. De cualquier manera, el presidente del festejo, don Antonio Gutiérrez Molina -que estuvo acertado en la mayoría de sus decisiones- tuvo el mal gesto de ordenar la vuelta al ruedo del toro que privó a Antonio Criado de la salida por la puerta grande. En fin, todos podemos tener un mal momento.
Luis Rivera, de Málaga, grana y oro, ha demostrado en el otro lado de la orilla que está muy bien placeado. Cortó una oreja a su segundo con una interpretaión clásica del Arte de Cúchares, fajándose cuando hizo falta. No anda muy allá con los aceros pero eso les pasa a los mejores del escalafón y, si no, que le pregunten a quien viene a Melilla mañana, el gran Enrique Ponce. Faena aseada a su primero, sin petición de trofeos, oreja en su segundo.
Tarde bonita en la Mezquita del Toreo con menos de media entrada, los tendidos de sol más vacíos que la economía de los pobres pero animación especial por aquello de apoyar a los toreros de Melilla. Bien la Banda de Música de la Ciudad Autónoma a las órdenes del maestro Mendoza. Media entrada en el callejón bien dirigido por responsables de la Jefatura Superior de Policía. Lo de la entrada de callejón cambiará hoy y mañana por la tradicional acumulación de gañotes. Pero eso pasa todos los años y a estas alturas ya no hay vestidura que rasgarse.
Pedro Algaba, el mejor sastre de toreros del mundo, con sucursales abiertas en Sevilla, Madrid y México DF, ha hecho buena fantura este año gracias a Melilla porque tanto alguno de los novilleros como el propio alguacidillo, don Luis Aizpuru, lucían ternos de la sevillana casa de modas de la calle Pagés del Corro. Y esto no ha hecho más que empezar porque hoy torean el rejoneador madrileño, Franiso Benito, Luis Miguel Encabo y Salvador Vega. Que Dios reparta suerte.