Opinión

¿Consenso, señor ZP, o rendición?, ¿quién divide?

Publicada en InfoMelilla el 22 de mayo de 2009

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

El señor Zapatero tiene una estrategia muy peculiar. Si señores, nuestro mister Bean de la política, tiene la habilidad de achacar a la oposición lo que, precisamente, es una de sus obligaciones, es decir, criticar al Gobierno, fiscalizar sus actuaciones y sacarle los colores a la cara cuando sea preciso, esta cara polifacética en la que, como pequeñas Hidras de Lerna, están plasmadas las imágenes de todos los miembros del Ejecutivo que lo componen. Hay que admitir que, una importante parte de la población, ha llegado a creerse que quien incordia, crispa y actúa de mala fe para derribar al actual Presidente es, precisamente, el líder de la oposición, el señor Rajoy. Pues, miren por donde, algunos pensamos exactamente lo contrario y esto es, precisamente, lo que más les reprochamos a los de la actual directiva del PP, el que no hayan sabido sacar el provecho que las facilidades proporcionadas por los errores, meteduras de pata, despilfarros y apresuradas rectificaciones de los que nos gobiernan no hayan sido capaces de hacer mella en sus votantes que, por inimaginable que pudiera parecer, se mantienen fieles a Zapatero. En primer lugar, porque ha sabido vender como buenas todas sus equivocaciones; como estrategias sus caídas y como mejoras sociales el hecho increíble de que, en España, tengamos una bolsa de parados que ya supera los 4.000.000; pero no podemos dejar de reconocer que, en este “milagro” de supervivencia de un jefe de Estado, ha contribuido de forma determinante, con una falta de oportunismo rayana en la candidez y con un empeño en cometer errores difícilmente superable, nuestro señor Rajoy que, con su manía de reinventar al PP, acercarse a los postulados de los nacionalistas y aceptar los consejos de quienes, en realidad, no tienen ninguno que dar debido a que su bisoñez, incompetencia y temeridad, le han hecho creer que España sólo los necesitaba a ellos para ponerse a funcionar.

¿Cómo puede pedirles el señor ZP a los de la oposición que confíen en él cuando, desde su llegada a poder, como si fuera el mejor delantero centro del orbe, no ha dejado de meterles goles desde todos los ángulos de la cancha? Primero les tomó el pelo negociando, bajo mano, con la ETA, mientras externamente se daba golpes en el pecho despotricando contra la banda terrorista; más tarde, se mostró arrepentido, pero no por ello dejó de insistir en conseguir la paz, la famosa paz que tanto le gusta predicar a nuestro Presidente, negociando de nuevo con ETA hasta que ésta, que no tenía ninguna intención de negociar nada, lo mandó a hacer gárgaras y se cargó la Terminal de Barajas para hacer boca, lo malo fue que murieron dos personas en el atentado. En esta misma lesgislatura ha ofrecido varias veces el consenso a los del PP. Pero, veamos señor Presidente, yo no sé si usted conoce el significado del término o es que ha preferido acuñar otro distinto para enriquecer el castellano (este que ya es difícil de encontrar en alguna de sus autonomías preferidas, por haber sido expulsado violentamente de ellas) con un nuevo vocablo o sinónimo que altere su actual valor semántico.

Es obvio que el consenso se da cuando todos llegan a un acuerdo que les permita, previos los arreglos necesarios, las cesiones imprescindibles y el deseo de pactar, alcanzar un objetivo deseable. Lo que no se puede pedir a la oposición, que por eso se le llama de esta manera, que consensúe aquello con lo que no está de acuerdo, no por querer obstaculizar la actuación del gobernante, sino, precisamente por estimar que aquel acuerdo que se le pide puede ser perjudicial para el. común de los ciudadanos. ¿Cómo quiere el señor Zapatero que el PP esté de acuerdo con su política económica que ha consistido en actuar como los camaleones, dando un paso adelante y el otro atrás, y que ha conseguido que hayamos cosechado la nada despreciable cantidad de cuatro millones de parados y un número catastrófico de empresas que han tenido que cerrar las puertas por falta de pedidos? Esto, señor Zapatero, no es pedir un consenso esto es pedir una humillación, una rendición ante métodos que no se aceptan y un acto de caciquismo más propio de los años de la preguerra civil que del siglo XXI en el que vivimos. O sea, que cuando piden apoyo a las actuaciones del Gobierno lo hacen con la intención de que la oposición firme el documento sin leer la letra pequeña ni poder presentar objeciones que permitan mejorar su contenido ¡Bravo, viva la democracia y el trágala impuesto por los socialistas!

O, ¿es que todavía no se ha dado cuenta, señor ZP, de la situación en la que está usted dejando a España con su tozudez, sectarismo, endiosamiento e incapacidad; si señor, porque una persona que es incapaz de rectificar cuando se equivoca no puede gobernar una nación; una persona que desprecia los consejos sensatos que se le dan, no está capacitado para gobernar a los ciudadanos y un hombre que antepone su ideario político a intentar poner remedio, con el apoyo de sus adversarios políticos, cuando una nación se encuentra al borde de la bancarrota y precisa conseguir que todos sus habitantes arrimen el hombro, sin distinciones de credos ni razas; lo que no se puede hacer es dedicarse a buscar réditos electorales e intentar machacar a sus oponentes políticos, dejando descuidados aquellos temas fundamentales de los que pudieran depender o fueran precisos para luchar contra la situación problemática que se está padeciendo.

No es de recibo, señor Zapatero, acusar al líder de la oposición de querer “dividir “a los españoles por la ley del Aborto. Son ustedes los que están infringiendo, de momento, la legalidad. Las leyes vigentes, como debería saber, prohíben el aborto salvo en los tres casos excepcionales; sus ministras, señor ZP, en estos momentos están haciendo apología de un delito, de un vergonzoso delito y de un crimen de genocidio contra seres que tienen derecho a vivir. ¿Quiénes son los que dividen? ¡Ustedes, por supuesto, ustedes son los que sacan leyes del bolsillo contrarias las que están vigentes!, leyes que hieren los sentimientos de muchas personas. ¿Quiénes son los que se han sacado de la manga lo de la Memoria Histórica, para poner al descubierto odios que ya estaban enterrados? O, ¿resulta que lo que hacen ustedes no divide y lo que propone la derecha sí lo hace? Vamos, que ya somos mayorcitos y no necesitamos que se nos den lecciones sobre las triquiñuelas en las que ustedes son tan hábiles. Les recuerdo que, quienes incumplieron el Pacto por las Libertades fueron ustedes y, lo mismo, hicieron con la Ley de Partidos, a pesar de haber firmado ambos documentos. Quisiera preguntarles el porqué se pusieron de acuerdo con los partidos nacionalistas catalanes para excluir de hecho al PP y por qué no han aceptado ni una sola de las propuestas que dicho partido presentó en la Mesa del Congreso, ¿cómo la calificarían ustedes, acaso de “cordón sanitario” como algunos pretendieron imponer? Ustedes sabrán lo que se proponen pero me temo que lo que tienen entre ceja y ceja no será del agrado de los buenos españoles que ya, en otras ocasiones, hemos sabido defendernos de quienes querían transformar a España en algo parecido al basurero de Europa..

Miguel Massanet Bosch