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Navidad 2009
Ese niño que iba para carpintero y se convirtió en el gran líder revolucionario de la Humanidad
La Torá proclamaba la libertad, la justicia, el amor, la solidaridad...¿y dónde estaban esos hombres y mujeres libres, justos, solidarios y cariñosos?.
Publicada en MeliYa el 24 de diciembre de 2009
Iba para carpintero. Su padre, José, un parado de hace dos milenios y pico, al verse cargado de responsabilidad y con un recién nacido a cuestas de María -su costilla-, decidió abrir un establecimiento en la provincia judía de Nazaret. Era un buen oficio porque la zona estaba creciendo y vendería más de una mampara, mesa, silla o lo que elaborase.
El niño nació y creció bien, muy bien, un buen mozo que se diría. Aprendió el oficio puntualmente pero tenía un problema: como aprendió a leer, le dio por acercarse a la Torá, la ley del judaismo y, para colmo, le dio por interpretarla.
Jesús de Nazaret leyó cosas que no pasaban en el día a día. La Torá proclamaba la libertad, la justicia, el amor, la solidaridad...¿y dónde estaban esos hombres y mujeres libres, justos, solidarios y cariñosos?. No allá por la franja de Gaza y Cisjordania. Para empozoñar más la cosa social, Roma gobernaba y los gobernados no querían molestar a Roma.
Un buen día, con 14 o 15 años, quién sabe, Jesús le dice a su padre que se va, que lo de carpintero está muy bien pero que quiere hablar con rabinos y entender ese mensaje oculto de las leyes religiosas hebreas. El pequeño que nació en Belén con el calor corporal de una mula y un buey y el cariño eterno de sus padres se marcha para convertirse en el primer y máximo líder revolucionario de la Humanidad.
Ni Bolívar, ni Guevara ni nadie. Sólo el preclaro Jesús de Nazaret. Lo pagó caro como todos los líderes. Hubo que quitarlo de en medio, además, de forma clarividente y 'ejemplarizadora', pero no fue suficiente. Hoy millones de seres humanos siguen epatando a Jesús o, al menos, lo admiran por su valentía no exenta de rebeldía, lo propio de un hombre como Dios manda.
Esta noche, 24 de diciembre, vuelve a nacer Jesús de Nazaret. Jó, el tío, no se cansa de nacer, lleva 2009 años naciendo. Los cristianos seguimos naciendo y el caso es que cada 24 de diciembre, el alma se enriquece gracias al mensaje de ese carpintero que no llegó a prosperar como ebanista pero que escribió la mejor historia de los hombres de bien. Feliz Navidad a todos.