Opinión
Jean Monnet: Palabra Mágica
Publicada en InfoMelilla el 8 de febrero de 2009
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
1950, Mayo, Bonn dentro del Palacio de Schaumberg Adenauer y Monnet mantienen la primera conversación de su vida. El tema central fue cómo convertir, en realidad, la soberanía común, sin precedentes. Lograrlo era esencial para poder construir la futura Comunidad Europea. En un momento de la charla, Adenauer seducido por la palabra del francés exclama: “Estoy buscando un Monsieur Monnet, alemán”. Cuantos trataron a Monnet reconocen la extraordinaria destreza en el uso del vocabulario como vehículo transmisor de su pensamiento. Unas veces, el arsenal de donde extraía los asuntos del coloquio provenían del hombre, la amistad, Europa, el mundo, la paz; en otras circunstancias el manantial de las ideas lo ocasionaban la política, la economía, las relaciones internacionales entre los Estados, los países subdesarrollados, la diplomacia y un extenso arcos iris de asuntos. El marco de los intercambios de opiniones fue poliédrico: Jefes de Estado, presidentes de Consejos de Ministros, banqueros, abogados, industriales, medios de comunicación, la mesa e incluso la chimenea de su casa. El duende de la palabra de Monnet lo recuerda la entrevista con Montaigu Norman, gobernador del Banco de Inglaterra. Este personaje marca el ritmo y las distancias con los demás. Jamás daban un paso en Suiza, París o Nueva York antes de pronunciarse el inglés. Monnet, en edad joven, ocupaba, en Ginebra, el cargo de Secretario Adjunto de la Sociedad de Naciones, por entonces viajó a Londres. Recuerda el episodio. “Fui a verlo y tuve la suerte de convencerlo. Me invitó a permanecer unos días en su casa y nos hicimos amigos”. Distinta suerte corrió el gobernador del Banco de Polonia, esperó en la puerta del despacho cuarenta y ocho horas antes de ser recibido. Más adelante, a Monnet, septuagenario, el presidente USA Jhon Kennedy, le envía una carta con ocasión de haberle sido concedida la Medalla Presidencial de la Libertad. En ella lo define: “Estadista del mundo, ha hecho de la persuasión y de la razón las armas políticas que conducen a Europa hacia la unidad” Monnet observó durante toda la vida el consejo recibido de su padre al iniciar, a los dieciocho años, las etapa de los largos viajes hacia Canadá y Estados Unidos, “Habla con la gente”. Cumplió la consigna paterna a raja tabla. Quedó convertido en el hombre de la palabra mágica.
**Juan Cantó Rubio Presidente del Forum Diplomático, Alicante.**