Local · Semana Santa
Luto, dolor y esperanza se mezclan en las calles de Melilla en el Viernes Santo
Seis pasos procesionales han salido para conmemorar la muerte de Jesucristo
Publicada en InfoMelilla el 11 de abril de 2009
Viernes Santo. Se conmemora la Muerte de Jesucristo y por ello las calles de Melilla se han teñido de luto para recibir al Hijo de Dios muerto en la cruz y a su madre empapada en lágrimas que hoy, más que nunca, reflejan un profundo amor y una tristeza inconsolable.
Tal y como estaba previsto, y aunque a comienzos del día las previsiones meteorológicas no eran muy halagüeñas, pasadas las 21.00 horas de la noche hacía su aparición por las puertas de la Parroquia Castrense María Santísima de la Piedad, una bellísima escena que muestra a la Virgen, rota de dolor, sosteniendo entre sus brazos el cuerpo de su hijo muerto.
Ante la mirada de decenas de melillenses y rodeados de un inmenso silencio sólo roto por el sonido de varios tambores, madre e hijo han emprendido una dolorosa marcha que les ha llevado por las principales calles del centro de la ciudad.
La talla de la virgen presenta una novedad este año, y es el traje de terciopelo que estrena y que ha sido confeccionado por una cofrade que fue capaz de hacer el trabajo en tan sólo 72 horas causando una grata sorpresa a la Cofradía.
Obra del artista malagueño Diego Fernández Rodríguez, 'La Piedad' fue bendecida en el año 2000 y, desde entonces, cada Semana Santa pasea su belleza rota de dolor por las calles más céntricas de Melilla.
Por después, a las 21.45 horas la Plaza de Toros ha sido protagonista de la salida del Santísimo Cristo del Socorro y de María Santísima de la Soledad, quienes han estado precedidas por bello Cristo Yacente, protagonista principal del Santo Entierro melillense. Tras días de insultos, humillaciones y flagelaciones, el cuerpo de Cristo yace sin vida y pasea por las calles de la ciudad envuelto en un doloroso silencio.
En el caso del Santísimo Cristo del Socorro, como ya es tradición desde el año 1996, ha sido llevado a hombros por mujeres y escoltado por la Legión. Se trata de una talla de autor desconocido comprada por la Cofradía y Hermandad Franciscana de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores en 1819 y que vino a sustituir al que trajo Pedro de Estopiñán en 1497.
María Santísima de la Soledad, por su parte, ha sido llevada a hombros por alrededor de 60 porteadores y escoltada por personal de Artillería. La talla es atribuida a Pedro de Mena y data del siglo XVII, pues llegó a la ciudad en 1661. Actualmente presentando varias novedades, como el bañado en plata que se le ha dado a algunas partes del trono que queda, de esta manera, completo.
El Santo Entierro, por su parte, ha sido llevado por 120 hombres y escoltado por la Compañía de Mar. Se trata de una bella talla de Benito Barbera que dara de 1943 y que desde 2003 disfruta de un trono nuevo después de que el antiguo se quemara en Isla de Talleres.
El último paso en salir a la calle, como ya es tradición cada Viernes Santo, ha sido la Soledad de Nuestra Señora, de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, quien ha paseado su dolor ante los cientos de melillenses que se han agolpado para verla un año más. Con la mirada triste y perdida, la Soledad no ha estado sola esta año en su tradicional recorrido, sino acompañada por el Santísimo Cristo de la Paz, que ha conmemorado su 25º aniversario haciendo una salida procesional muy especial y emotiva despojado de trono y llevado únicamente por unos cuantos hombres de trono de la Cofradía de la Soledad.
También este año la Soledad ha protagonizado uno de los momentos más emotivos y bellos de la jornada con su tradicional paso por el llamado Callejón de la Soledad que, como cada año, la ha recibido con una bella alfombra de flores y con las miradas de cientos de melillenses.
Tras este emotivo momento, la Soledad ha reiniciado su marcha por las calles oscuras de la ciudad, por donde ha paseado una mirada cansada de dolor ante una pérdida que, a pesar de todo, sabe que no será en vano.