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La institución reivindica el apoyo de la Ciudad Autónoma.

Magro, pollo y conejo para un paellón inolvidable en el Centro de Hijos de Melilla

Díaz me dice que la Ciudad Autónoma los tiene un tanto olvidados, que hace falta pasta para pagar esos casi 900 euros que les cuesta el invento social cada mes, que no se porta nada mal Imbroda con ellos pero que podría esmerarse.

Publicada en MeliYa el 2 de mayo de 2009

Salvador Rámírez

O sea, que había que darse un rule el primero de mayo para quitarse de tanta holganza, vacación y molicie y da uno con la avenida de Castelar, gran y elocuente diputado de los que ya quisiéramos porque lo que hoy tenemos...en fin.

'El Betis' y la paella al fondo.
'El Betis' y la paella al fondo.

Vaya, que después de aspirar el maravilloso perfume a sardinas de la Bodega Madrid, me llama Quino Rosa porque, enfrente, en el Centro de Hijos de Melilla, se está cocinando un arroz a base de magro, pollo y y conejo de muchos quilates.

Tres buenos puntales.
Tres buenos puntales.

Uno, como es de mermada fuerza de voluntad y ancho estómago, se mete con Cucho en la histórica institución que fundara en 1.961 don Eduardo León Solá y se encuentra con Rafaelito, Luisito Rivero, Joaquín Díaz -presidente del Centro-, el Rosa al cuidado de los fogones, Pepe 'El moro', al acecho y tantísimos amigos a los que sólo une un gentilicio de privilegio, ser melillenses.

Joaquín Díaz y Rafaelito.
Joaquín Díaz y Rafaelito.

Díaz me dice que la Ciudad Autónoma los tiene un tanto olvidados, que hace falta pasta para pagar esos casi 900 euros que les cuesta el invento social cada mes, que no se porta nada mal Imbroda con ellos pero que podría esmerarse. Todo es mejorable, Joaquín.

Pepe 'El Gallo' y Cucho, de Televisión Melilla.
Pepe 'El Gallo' y Cucho, de Televisión Melilla.

Hay que pagar el alquiler, hay que cambiar fluorescentes por 'bajoconsumos' , hay que arreglar la céntrica e histórica sede del Centro de Hijos de Melilla. Hay que pegarles un empujoncito financiero, vaya.

Manolo 'Catalino' y Rafaelito dándole a la mandíbula.
Manolo 'Catalino' y Rafaelito dándole a la mandíbula.

Mientras Díaz me reivindica, a muy pocos metros, Rosa se esmera en la confeccción de una paella superlativa, enorme, gloria de la gastronomía, porque el policía que diseña fogones, ha mezclado las carnes magras, avináceas y conejeras con especias picantes, verduras de primera división y la perfecta combinación de agua, fuego y sal que hace inolvidable la mejor degustación.

El artista con sus instrumentos.
El artista con sus instrumentos.

Manolo dice que el Barcelona es el virtual campeón de la Liga de Oro; menudo adivino. Rafaelito está que no para, cachondeándose de todo bicho vivo. Es muy feliz este famoso funcionario de Correos felizmente jubilado.

Saludo a Ángel Barrera 'El Betis' y doy un abrazo a Pepe 'El Gallo'. Añoramos a su hermano Antonio, que se fue con una farruca en su potente y modelada garganta. Qué lástima que muriese Antonio, el flamenco melillense perdió su mejor activo.

Las tardes son plácidas en el Centro de Hijos de Melilla, eso no es nuevo. Se aspira camaradería, melillismo, modernismo porque está en uno de los vértices del Triángulo de Oro. Tras devorar esa paella de monte, degustar la imponente cerveza de don José y un Rivera del Duero de crisol y tronío, se me invita a un escocés, que acepto disciplinado y viene la tertulia.

Me acuerdo de mi padre, don José Ramírez Medina, cuando hace 45 años -casi los mismos que tiene el Centro de Hijos de Melilla- jugaba al billar en la estancia principal de la institución mientras yo degustaba un 'kist' de fruchampán.....