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Navidad 2009
MeliYa.com recomienda una cena de Nochevieja como Dios manda
Hemos decidido regarnos en plan de homenaje y proponemos a nuestros invitados dos alternativas: Vega Sicilia para el tinto y Albariño (cualquiera) para atender debidamente al pescado.
Publicada en MeliYa el 27 de diciembre de 2009
Veamos. Vamos a ser prácticos y aprovechar la magnífica oportunidad que nos da el 31 de diciembre para cenar como Dios manda y no como los cánones aconsejan. Nada de pijerío y al ataque, que diría el Rubio Isaque. La cena tiene que ser sustanciosa y fácil de preparar; no hay que dejarse el pellejo en la cocina. Hay que cenar bien, quedar satisfecho, un buen llantar y los villancicos que no falten.
Proponemos, en MeliYa.com, un entrante de dátiles del Tafilalet deshuesados, con queso curado por dentro y cobertura de jamón pata negra a los lomos del dátil. Se elabora el dátil y se le pega un buen golpe de plancha hasta que el jamón comience a dorar y se engulle sin complejo ninguno. Dicen que era la comida preferida de los míticos sultanes de Arabia...sin jamón, claro.
Hemos decidido regarnos en plan de homenaje y proponemos a nuestros invitados dos alternativas: Vega Sicilia para el tinto y Albariño (cualquiera) para atender debidamente al pescado. Hombre, el vino del Duero es caro pero es el mejor del mundo. Sin embargo, el Albariño es baratito y muy amable; además, no se sube a la pelota.
Comienza el festín. Hay un pescado económico y ciertamente delicioso si se sabe cocinar en condiciones al horno: el pargo. Muy melillense. Todavía se pueden encontrar pargos en todos los mercados de la ciudad. Si hay unos seis o siete comensales, lo idóneo es un pargo de dos kilos o dos y medio. Lo propio es prepararlo con una base de patatines y cebolla, aunque cualquier verdura es amable con el pargo. Se tiene en el horno 40 minutos a 200 grados y, si en vez de aceite, se le unta aceite de guarro, mejor que mejor.
Seguimos. Como estamos en Melilla y somos de Melilla ¿cómo no vamos a aprovechar la grandeza de la cocina marroquí?. Proponemos cordero al vapor; así, sin más, una buena pata troceada con sus verduras, todo al vapor. Ya saben, hay cacerolas específicas para cocinar al vapor pero también se puede preparar en un perolo normal y corriente, debidamente cubierto con un paño de cocina. En cualquier caso, con 60 minutos de buen vapor, el cordero está para chuparse los dedos.
Postre. La trufa caramelizada o de confitería es un buen postre por lo que tiene de erótico. Sí, sí. Hay gente de come trufas dulces antes y después de hacer el amor. Algo tendrá la trufa. ¿Con qué brindamos?. Brindamos con sidra natural, sin marca, la sidra que se echa desde un metro de altura. La pueden encontrar en Fornos y en algún que otro establecimiento melillense.
Déjense de champanes, cavas y groserías parecidas. Brinden con sidra y opten -para las campanadas- por uvas claras y medianas. No compren esas albóndigas con hueso que no hay quien se las coma. Uvas medianitas, dulces y comestibles. Lo demás es una exageración.
Finalmente: decoren la mesa en condiciones. No se vuelvan locos con detallitos por aquí y por allá porque suelen molestar y no dejan comer en condiciiones. Presenten una mesa digna, con algún detalle dorado por aquello de las fiestas y la alegría, pero no me sean catetos. Elegancia es simplicidad y no cacofonía. Feliz Año.