Opinión
¿Quién quiere hablar de Prestige? El PSOE parece que no
Publicada en InfoMelilla el 25 de marzo de 2009
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
El famoso filósofo y canciller de Inglaterra, barón de Verulam, Francis Bacon, dejó escrita, para la posteridad, la siguiente frase:”Calumniad con audacia, siempre quedará algo”. Es obvio que el consejo del insigne personaje ha calado hondo en diversos estamentos de la sociedad y ha sido tomado al pie de la letra por aquellos que no disponiendo de pruebas, careciendo de argumentos mejores u optando por la iniciativa más fácil y efectiva –si es que nos atenemos al lento, correoso y complicado procedimiento impuesto por la Justicia para limpiar la honra de cualquier persona que haya sido falsamente acusada de un delito – lo que, en realidad, pretenden es la descalificación de su víctima ante el resto de la sociedad; sabiendo de ante mano que, incluso cuando, con el tiempo, la propia Justicia reconozca su inocencia, el mal ya estará hecho y los efectos de las acusaciones falsamente esgrimidas, ya habrán conseguido su efecto maligno, mancillando, con la pintura indeleble de la sospecha, el buen nombre de quien padeció la injusticia.
Todos recordamos los efectos distorsionantes que las manifestaciones, los mítines, las imágenes cargadas de dramatismo, las figuras embadurnadas de chapapote, las implacables acusaciones formuladas por los miembros de la farándulas, las descalificaciones hacia el gobierno del señor Aznar y las reproches de incompetencia hechos a los responsable políticos del PP, entre ellos el señor Rajoy, por parte de toda la izquierda, desde su principal promotor el PSOE hasta toda la serie de corifeos que le bailan el agua, especialmente los de IU del señor Llamazares, un personaje siniestro afortunadamente descabalgado de la jefatura de su partido por sus propios militantes. Los que ya peinamos canas y hemos tenido tiempo de conocer los distintos avatares de la política, y de los partidos y sindicatos que viven a costa de ella, hemos tenido ocasión de ver como el embadurnar de cieno a una persona o el declararla persona non grata porque era alguien que estorbaba o que tenía demasiado prestigio dentro de un partido o una organización sindical, siempre ha sido un método muy usado y que, generalmente, proporciona buenos rendimientos para quien lo practica con habilidad. El recuerdo más cercano de echarles las culpas a dos políticos de primera fila lo hemos tenido en la defenestración de los señores Zaplana y Aceves del PP después de haber sido el ejemplo más palpable de la eficacia y consistencia de un trabajo bien hecho. No olvidemos el camino de la María San Gil un verdadero icono de las bases del PP que tuvo que ser sacrificado por el miedo de algunos a que su sombra los perjudicase.
Lo cierto es que, el tema del Prestige, dio mucho que hablar y se empleó a modo de ariete para perforar las excelentes murallas de competencia, eficacia y buena hacer levantadas por el PP del señor Aznar. Sin duda, un trabajo de demolición bien organizado y en el que cooperaron, con verdadera eficiencia, todos los enemigos políticos del partido en el Gobierno sin preocuparse ni poco ni mucho de la ética y la moral, cuando se lanzaron a cara de perro contra el señor Aznar para intentar derribarlo del puesto que había conseguido. Legítimamente. en las urnas. Pero el tiempo se encarga de poner cada cosa en su sitio y ahora una juez, después de siete años de que se produjeran los hechos, en lo que se ha llamado la incoación de un “procedimiento abreviado del caso Presitge” ¡tiene guasa la cosa!, ha dictado un Auto por el que se retira de forma provisional la imputación al entonces Director general de la Marina Mercante, considerando que la decisión de alejar el buque de la costa era la adecuada y recomendable, dado el peligro que suponía hacer recalar el barco en un puerto nacional. Afirma la jueza que la información que obraba en poder de las autoridades españolas sobre el estado del barco desaconsejaban permitirle el acceso a puerto y avalaba la solución de intentar apartarlo de la costa española.
Así pues, tarde pero contundentemente, se ponen los puntos sobre las íes y se desmontan todos los artificios inventados por quienes quisieron aprovechar la ocasión para sacar provecho político de un tema que nunca se debió de haber sido utilizado como lo fue, con el único fin de erosionar al gobierno. Sería bueno que todos los que hicieron de aquel caso bandera para atacar al PP ahora, después de casi siete años, pidieran excusas por haber engañado a la población y por haber provocado la irritación de los ciudadanos en contra de las autoridades que se esforzaban en minimizar los resultados de un accidente del que no tenían culpa alguna. Lo curioso es que, en el ínterin, se han producido pifias más sonadas tanto de la señora Álvarez del ministerio de Fomento, como de otros vertidos que, sin embargo, han sido minimizados y ocultados por la misma prensa, que tan sensacionalista se mostró, intentando resaltar los efectos del chapapote en Galicia, pero que se mostraron muy cautelosos en el momento de sacarles los colores a los del PSOE.
Este mismo sistema es el que utilizan, vergonzantemente, los sindicatos obreros que, estando España hundida en una crisis jamás vista, con cuatro millones de trabajadores en el desempleo, muchos de ello sin percibir prestación alguna; no obstante, se mantienen inactivos, recluidos en sus cuarteles de invierno, procurando pasar desapercibidos y apoyando al gobierno socialista, a pesar de que éste no acierta a dar con el remedio milagroso que consiga poner freno a la crisis que estamos padeciendo. Porque, señores, estos mismos que tan duramente trataron el caso del Prestige son los que no han tenido reparo en negociar con ETA de espaldas a los españoles y al partido de la oposición y, también, aquellos que por intereses electorales fueron retardando poner en conocimiento de los ciudadanos la inminente aparición de la crisis y los que negaron categóricamente que España pudiera ser afectada por ella, a pesar de los claros síntomas que, en todas las instancias económicas europeas y americana, se estaban detectando avalando la llegada de tiempos de recesión.
Sin embargo, la memoria de los ciudadanos a veces es muy limitada, se olvidan con facilidad de aquello que no les interesa recordar y, en virtud de esta capacidad de pérdida de retentiva, es posible que algunos ya se hayan olvidado de aquellos hechos y que otros nos quieran hacer creer que nunca culparon al Gobierno de entonces del desastre del barco que vertió un montón de toneladas de combustible en los mares de Galicia. Y es que reconocer las equivocaciones cuesta y si, además, estas equivocaciones se cometieron aposta para dañar al adversario, no es que cueste es que nunca se admiten ¡mal que lluevan chuzos!
Miguel Massanet Bosch