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Llega el verano, se calientan los motores y algo más.
Recetas apropiadas y subjetivas para el descubrimiento de la noche mágica de Rusadir
En Casa Marta de la plaza de toros hay un sembrado de bellezones que quita el sentío.
Publicada en MeliYa el 3 de mayo de 2009
Me dice Pepa-parienta que, como es víspera del Día de la Madre, hay que pegarse un par de calambrazos en las mejores tabernas de Melilla. Uno, disciplinado que es, se pone sus mejores galas y se dispone a compartir homenajes con su pareja cómplice de tantos años.
Miguel García Torres me llama a ese engendro perro y fútil que es el teléfono móvil y dice que quiere oxígeno. Siempre he sido el mejor amigo de mi mejor amigo y a Míguel le conozco hace 40 años; no está uno, a estas alturas, para traicionar a lo verdadero. Ay, Dios mío, qué ratos hemos pasado Miguel y yo en la Sevilla de las bodegas Góngora y Romerito. Ay, Virgen de las Nieves, si los pueblos del Aljarafe hablaran.
De manera que nos vamos a 'La Traviata'. División de opiniones porque los macacos seguidores del Barça están de fiesta. Los abatidos merengones lloran -lloramos- sus/nuestras penas, pero todos en torno a una barra de lujo, un restaurante de tronío y unos seres humanos -los trabajadores- tan íntegros como afables y profesionales. 'La Traviata' es un privilegio, su paté de foie, clamoroso, hasta la ensaladilla rusa que sirven con el copero de helado resulta inolvidable. Se lo dije a Chaki: Melilla, sin ir más lejos.
Como aquello de lo taurino lo asumo con sincero compromiso -mal que le pese a cualquier gestor delegado cofrade al uso- pues, eso, como lo asumo, la Pepa, el Míguel y servidor se van a la Mezquita del Toreo, porque allí pone de comer el bueno de Miguel Marta -heredero de aquel novillero que sembró arte y amistad, su padre q.e.p.d., Pepe Marta- y pone muy bien de jalar porque tiene en los fogones a su hermana Mari, hermosa, simpática y trabajadora como la que más.
Segundo vermú al coleto acompañado con un jamón fuera de toda dudas. Beso a Moti Mohatar que está más buena que el piquillo de un 'bimbo'. Anda, como siempre, acompañada del Ricky Folgar, suerte que tiene el mamonazo. En Casa Marta de la plaza de toros hay un sembrado de bellezones que quita el sentío. Miguelito -como su hermano Jose en la calle de don Justo Sancho Miñano- se lo monta a lo grande.
Y luego al Puerto Deportivo, ese en el que no se pueden hacer fotos y demás carambainas. Qué iluminados. Allí, Pepa Miguel y servidor nos pegamos unos 'cubaslibres', algún bailecito y fuimos felices disfrutando de dos productos que son tan libres como Cuba -ja, ja, ja- y tan gratis como el oxígeno: la verdadera amistad y la grandeza de una monumental ciudad en todos los sentidos: Melilla.