Entrevista
Vicente Mendoza: "Tengo muchas ilusiones puestas en el Teatro Nacional porque supondrá un antes y un después en mi etapa en Melilla"
Tras asegurar que vive por y para la música, el director de la Orquesta Sinfónica y la Banda Municipal nos habla de su presente y de su futuro en Melilla
Publicada en InfoMelilla el 21 de marzo de 2009
Con la puntualidad de un reloj suizo y ataviado con un elegante traje gris y corbata roja, Vicente Mendoza, actual director de las Orquesta Sinfónica 'Ciudad de Melilla' y la Banda Municipal, acude a su cita con InfoMelilla.com. Casado y sin hijos, este valenciano de 38 años se formó en la Royal Academy Music de Londres y hoy por hoy asegura vivir por y para la música, una filosofía de vida que le ha llevado a descuidar su faceta más personal, aunque asegura no arrepentirse de ello. Tras dos años de trabajo incansable en Melilla, la cada vez más cercana inauguración del nuevo Teatro Kursaal Nacional le hace albergar una nueva ilusión que, tal y como asegura, supondrá un antes y un después en su faceta melillense.
InfoMelilla.com (IM): Hace poco más de un mes que se colocó la primera piedra de las obras para la recuperación al Teatro Kursaal Nacional, ¿qué esperas de este emblemático edificio?
Vicente Mendoza (VM):Bueno, debe ser un punto de partida, un antes y un después. Puede y debe suponer la máxima expresión de las artes escénicas de Melilla, porque si se lleva a cabo una buena gestión, es posible que el público melillense, toda la sociedad, responda y acuda al teatro, y esa es la idea que debe primar. Lo cierto es que estoy muy ilusionado con la idea del Teatro Nacional y confío en que pueda llevarse a buen puerto una obra de una construcción y una edificación magníficas que sin duda supondrá un punto de inflexión, un antes y un después en mi etapa en Melilla.
IM: Teniendo en cuenta que Melilla no es una ciudad habituada al teatro, ¿cómo podría lograrse esa deseada respuesta de toda la sociedad con el nuevo Teatro?
VM: Lo fundamental es que el Teatro, al que yo llamaría 'Teatro de las artes escénicas y de la musica', esté abierto a pleno rendimiento todo el año y ofrezca todo tipo de espectáculos para todos los tipos de público, teniendo muy en cuenta el carácter multicultural de la ciudad.
IM: ¿Y cuál sería la clave para que esto funcionara tal y como usted comenta?
VM: Bueno, yo creo que en primer lugar habría que tener en cuenta que tan importante es poner la primera piedra de las obras como la primera piedra en el equipo de gestión o dirección artística del nuevo Teatro, porque son facetas que deben ir unidas, si no puede pasar que nos quedemos un poco descolgados. Lo que no se puede pretender es que en el último mes, cuando estén a punto de concluirse las obras, se empiece a pensar en el equipo de gestión, porque de ser así vamos a tener carencias en cuanto a la agenda, que no funciona de un mes para otro sino con uno o dos años de antelación. Por eso, creo que el equipo de gestión debería estar ya nombrado.
IM: Usted que ha conocido grandes teatros de grandes ciudades, coméntenos cómo debería ser el funcionamiento de ese equipo de gestión que reclama para garantizar un correcto aprovechamiento del Teatro Nacional
VM: Mire, yo creo que para un correcto funcionamiento del Teatro Nacional y para asegurarnos de que el uso es el adecuado, ese equipo de gestión debería estar formado, 'a grosso modo', por un área de programación o dirección artística, otra financiera, otra de marketing y comunicación y otra de mantenimiento. Pero lo verdaderamente importante es que ese equipo debería estar trabajando ya para que cuando llegue la hora de abrir el Teatro esté todo engarzado para funcionar en óptimas condiciones.
IM: Desde el punto de vista físico, ¿el edificio cumple todos los requisitos para convertirse en un gran Teatro?
VM: Sí, con lo poco que conozco del proyecto, puedo asegurar que sí. Ahora bien, existe un factor que no sé si se habrá tenido en cuenta en el Gobierno de Melilla pero que considero muy importante, y es facilitar que el Teatro disponga de su propia orquesta. Es decir, se debe crear una orquesta sólo para el Teatro porque la música interrelaciona todas las artes escénicas y les da más repercusión. Además, el Teatro adquiriría así una identidad propia.
IM: Antes ha comentado que el Teatro Kursaal Nacional supondría un antes y un después en su etapa en Melilla, ¿a qué se refería?
VM: Aún es pronto para hablar de la renovación de mi contrato porque tengo firmado hasta 2012, pero siendo sincero, creo que a día de hoy puedo decir que mi vinculación con la Ciudad Autónoma de Melilla dependerá de las condiciones y de la seriedad con la que se lleve a cabo la explotación del futuro Teatro Nacional, ya que en el caso de no cumplir mis expectativas lo más probable es que termine mi contrato y busque nuevos horizontes en otras orquestas, sea donde sea, no tengo fronteras.
IM: ¿Cuál es su deseo a este respecto?
VM: A mi me gustaría poder participar en la puesta a punto del nuevo Teatro Nacional, dejarlo cuando esté todo perfectamente estable y entonces marcharme porque mi labor aquí habría concluido.
IM: Hablaba antes de la importancia de acercar el teatro a todos la sociedad, ¿echa de menos quizá una mayor representación de la multiculturalidad de Melilla en los conciertos que dirige?
VM: Si, por supuesto, pero el problema es que en Melilla aún no nos hemos planteado que debemos acercar los espectáculos a toda la sociedad. ¿Y cómo se haría eso?, pues empezando por organizar espectáculos propios de cada comunidad cultural y poco a poco ir introduciendo en esa comunidad el amor por las artes escénicas. Es algo que se podría hacer con el Teatro Nacional, que no sólo debe dedicarse a actividades cristianas, por así decirlo, sino que también debe estar abierto al resto de culturas con espectáculos tradicionales para que sus miembros conozcan los entresijos del teatro. Una vez allí es más fácil engancharlos.
IM: Pero dejemos a un lado el Teatro Nacional y centrémonos en su labor como director de la Orquesta Sinfónica y la Banda Municipal de Melilla. Llegó a la ciudad en octubre de 2006, ¿cómo se encontró entonces la Orquesta y la Banda Municipal?
VM: Eran un poco caóticas, la verdad, se encontraban sin proyección musical fija, pero era debido a que los directores anteriores eran invitados y no disponían de uno titular que les diera estabilidad. Eso genera muchos problemas.
IM: Con ese panorama, ¿cuál fue el objetivo que se marcó en un primer momento?
VM: Pues me planteé y me planteo reorganizar todo lo que es la música de Melilla, de la Orquesta y de la Banda, darle identidad propia a las dos y que vayan teniendo sus sonidos característicos. Además, considero muy importante moldear el sonido con los músico y habituar unas pautas de trabajo. Ahora puedo decir que he conseguir una estabilidad de trabajo y los músicos se han habituado a mi forma de trabajar, con lo que hay entendimiento por ambas partes.
IM: Respecto a los conciertos que ofrece en Melilla, ¿está satisfecho con la respuesta del público melillense?
VM: El público va 'in crecendo' poco a poco, aunque yo creo que si en ocasiones hay poco público es por la falta de información. Además considero que para atraer la atención de más gente hay que ofrecer todo tipo de espectáculos, la música abarca muchos campos y por eso no nos ceñimos a la música clásica, sino también tocamos música contemporánea, ópera , zarzuela, ballet e incluso rock, charleston, bosanova...
IM: Normalmente, tanto la Orquesta como la Banda Municipal tan sólo ofrecen conciertos en Melilla, pero ¿existen posibilidades de salir a otras ciudades?
VM: Sí, precisamente el mes que viene la Orquesta Sinfónica tocará en Ceuta, y además con anterioridad ya ha salido a otras ciudades como Fuengirola e incluso Alhucemas.
IM: Todo el mundo conoce la parte visible del trabajo de un director de orquesta pero ¿en qué consiste esa otra parte que nadie ve?
VM: Primero hay que tener en cuenta que un director de orquesta es, en esencia, un comunicador porque comunica un lenguaje a través de unos músicos, y además de las numerosas horas de ensayo con los músicos, existe otro montón de horas de preparación en solitario que no se ven reflejadas en un ensayo. Cuando uno llega a un ensayo ya está todo meticulosamente preparado y estudiado, cómo se va a trabajar y que aspectos se van a tratar. En definitiva hay muchas horas de mesa para preparar cada ensayo, cada concierto y cada temporada.
IM: A nadie se le escapa que una persona debe tener algo especial para poder llegar a ser un buen músico, ¿podría usted explicarnos en qué consiste ese 'algo'?
VM: Pues es algo complejo. Verá, la técnica musical la puede adquirir todo el mundo, todos estamos capacitados para conseguir un nivel a través de unos estudios, pero cuando llegas a ese nivel empieza otro mucho más grande que depende de las cualidades humanas de cada uno. Hay una parte mágica en la música que no se lee en los libros ni se puede enseñar, o lo tienes o no lo tienes. En la música hay un mensaje que los músicos deben saber descifrar y por eso deben tener es parte mágica para poder ver qué hay detrás de un DO o un RE, porque si no eso no es hacer música.
IM: Por último, adentrémonos un poco en su faceta más personal, ¿cómo se encuentra en Melilla?
VM: Me gusta mucho esta ciudad, aquí se vive de forma diferente al resto de ciudades. He estado en muchas ciudades y aquí hay un punto peculiar. Es una ciudad que no es estresante, y eso se valora mucho. No comparto la idea de que sea una ciudad amurallada y aislada, el que dice eso es un pobre de espíritu que no sabe valorar donde está.
IM: ¿Y como siente la lejanía con la península?
VM: Estoy constantemente viajando, tengo otros proyectos en la península y en el extranjero, y no tengo tiempo para darme cuenta de esa lejanía.
IM: ¿Cómo definiría su vida personal?
VM: Lo cierto es que llevo una vida bastante solitaria, estoy siempre de ciudad en ciudad, de concierto en concierto y eso es muy difícil de compaginar con tu vida personal. Vivo por y para la música y eso es algo de lo que no me arrepiento. Soy, como diría un amigo mío, como un monje recluido en mi convento que es la música.
IM: ¿Y merece la pena?
VM: Hay muchos momentos en los que piensas que no merece la pena, pero cuando estás en un concierto y recibes un puñado de aplausos, eso compensa todos los momentos de soledad que te da esta profesión.