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Miguel Marín acompañó al grupo de melillenses.

Ya están en Melilla los mejores embajadores rocieros de la ciudad

Dicen que el cúmulo de emociones ha sido denso, dicen que la Virgen está preciosa, dicen que jamás olvidarán estas jornadas andaluzas y dicen -claro- que dentro de 12 meses Melilla volverá a hermanarse con Almonte.

Publicada en InfoMelilla el 3 de junio de 2009

Salvador Ramirez Vélez

Las gentes de la Hermandad del Rocío de Melilla regresaron el martes a la ciudad, tras pasar unas inolvidables jornadas en Almonte. Huelen a romero y a tomillo pero sus corazones huelen a inacabable cariño a la Señora de las Marismas. La tuvieron frente a sus llorosas pupilas como culminación a 12 meses cargados de esperanza y fe cristiana.

¿Que los melillenses no saben cantar?, Ja.
¿Que los melillenses no saben cantar?, Ja.
Televisivos melillenses, notarios del Rocío.
Televisivos melillenses, notarios del Rocío.

La hermana mayor, Antonia Cerrato, el teniente hermano mayor, Agustín Lobato, y toda esa buena familia de rocieros melillenses han vuelto a estar en Almonte.

Luis Camargo y María José Ramírez
Luis Camargo y María José Ramírez

Este año han contado con la compañía del vicepresidente de Melilla, Miguel Marín, y de un equipo de Televisión Melilla integrado por María José Ramírez y Pepe Jiménez, encargados de contar a toda la ciudad una experiencia mariana que, a su vez, ha servido para promocionar el nombre de unos africanos españoles que no son menos rocieros que nadie.

Juventud, divino tesoro.
Juventud, divino tesoro.

Un grupo abandonó Melilla el 25 de mayo e hizo el camino completo desde Carrión de los Céspedes, hermoso enclave sevillano padrino de la Hermandad del Rocío de Melilla. En su Casa de Hermandad se ha hospedado la embajada melillense.

Allí han comido, han bailado, se han amado y han rezado a María Santísima del Rocío. Un segundo grupo salió el 29 de mayo para encontrarse con sus conciudadanos en el puente del Ajolí, donde se bautizan los rocieros de corazón.

Nicolás y Pepe.
Nicolás y Pepe.

Dicen que el cúmulo de emociones ha sido denso, dicen que la Virgen está preciosa, dicen que jamás olvidarán estas jornadas andaluzas y dicen -claro- que dentro de 12 meses Melilla volverá a hermanarse con Almonte bajo la advocación a la Blanca Paloma.

Ya están aquí esos 50 buenos cristianos melillenses que, sacrificando trabajos, familias y medios económicos, sueñan con volver a Melilla en todo lo alto, presumiendo de fe y de melillismo.