Opinión
1º de Mayo, emotivo y triste
Publicada en InfoMelilla el 3 de mayo de 2010
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
1º de Mayo, día para la reivindicación de los derechos laborales y, para los socialistas, también día para la memoria. Este sábado 1º de mayo comenzó para los socialistas con la tradicional visita al cementerio municipal y al cementerio hebreo para homenajear a los y las melillenses víctimas del franquismo, muchos de ellos, jóvenes militantes de las Juventudes Socialistas, como los hermanos Galindo de 19, 20 y 22 años, cuyo único “delito” fue la defensa de la libertad, la justicia y la democracia, valores sobre los que se sustentaba la República.
Desde que milito en el socialismo melillense, llevo asistiendo año tras año a este emotivo acto en el que con una visita, claveles rojos en mano y palabras de reconocimiento pretendemos mantener viva la memoria de los cientos de compañeros víctimas de un régimen dictatorial al que hoy en día la derecha política pretende proteger desde diferentes estamentos, entre ellos, el judicial.
Este año, la visita al cementerio tuvo, tristemente, algo novedoso. Mientras homenajeábamos a los compañeros y compañeras, nos encontramos con los restos de un monumento franquista que creíamos desaparecido de la vía pública en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica y que, en cambio, el Gobierno del PP ha decidido ubicar en medio de las tumbas de quienes fueron asesinados por los autores del mismo. Ni muertos pueden descansar aquellos a los que cruelmente arrebataron la vida por defender la libertad y la democracia. Sencillamente, vergonzoso y cruel.
Este hecho me hace reafirmar lo que he dicho en otras ocasiones. Este país necesita poner las cosas en su sitio: condenar el genocidio cometido durante 40 años de dictadura, 40 años de injusticia de vencedores sobre vencidos y permitir que las fosas comunes desaparezcan para que podamos enterrar dignamente a nuestros muertos.
Ya lo he dicho, pero lo repito: no he vivido la transición, pero todos los 1º de mayo, al visitar las tumbas de aquellos melillenses que fueron asesinados por el franquismo, no puedo evitar reflexionar sobre aquello a lo que llaman “espíritu de la transición” y que algunos lo utilizan ahora para atacar la Ley de Memoria Histórica y al juez Garzón. No me cabe la menor duda que la transición fue necesaria, útil y propició la instauración de la democracia en nuestro país, así me lo enseñaron en las clases de Historia de España y así lo he podido comprobar desde que tengo uso de razón. Hasta ahí, todos de acuerdo. Pero lo que no entiendo es la defensa que se hace del “espíritu de la transición” como un borrador de aquellos crímenes contra la humanidad, de un blanqueador de los 40 años de tortura a los vencidos, del genocidio justificado para sustentar un régimen. En las clases de Historia también me enseñaron que los genocidios no tienen fecha de caducidad, y que los que fueron víctimas y sus familiares, cómo mínimo, tienen el derecho a la digna restitución de su memoria. Por eso, me parece mezquino escudarse en la transición para evitar que las cosas se pongan en su sitio y que muchos ciudadanos puedan honrar a sus muertos. Muchos jóvenes desconocen, precisamente por ese mal uso del llamado “espíritu de la transición”, que miles de ciudadanos fueron asesinados por defender aquello de lo que hoy en día gozamos plenamente, la libertad.
El Gobierno de la Ciudad debe cumplir escrupulosamente la Ley y dejar de causar dolor manteniendo en los viales públicos símbolos que ensalzan el pasado más oscuro de este País. Símbolos como la Estatua de Franco, el “aguilucho” que preside la Avenida Juan Carlos I, el escudo franquista del faldón de la Oficina de Información y Atención al Ciudadano o los restos falangistas de la cruz de los caídos, tristemente reubicados en el cementerio municipal. Son símbolos que para nada representan los valores que sustentaron la transición o los que hoy en día representan a la sociedad española: libertad, democracia, igualdad y justicia social.
Por cierto, hay algunas voces en la Ciudad que cuestionan la Ley de Memoria Histórica afirmando que en la Guerra Civil hubo crueldades por ambas partes, centrando todo en la guerra y olvidando la dictadura. Primero decir que en Melilla no hubo Guerra Civil, no hubo batallas entre bandos. Pero en el caso del resto de España, quiero decir que los sucesos de la guerra me entristecen sean del bando que sean y los delitos de guerra son abominables los cometa quien los cometa. Pero de cómo se gestionó la victoria sólo es responsable el vencedor y lo que hay juzgar es el genocidio cometido por los vencedores durante 40 años de dictadura.
Amin Azmani
www.aminazmani.wordpress.com