Opinión

Aído pastelea con el tema del burka

Publicada en InfoMelilla el 28 de junio de 2010

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Alguien ha dicho, con mucha razón, que, en esta España de nuestros amores, estamos sufriendo una “inflación de ministros inútiles” pero, quizá, este avispado señor debiera haber precisado que, entre esta pléyade de ministriles que forman el Ejecutivo de nuestro país, el que con más méritos, con más propiedad y con más justicia puede ostentar aquel apelativo es, sin la menor duda, este Presidente que los malos hados nos trajeron, este rojillo encarnado en un clónico de Mr. Bean, que todos conocemos como ZP, que ha tenido el gran “mérito” de convertir a nuestra nación, durante su mandato, en una suerte de casa de los horrores donde los ciudadanos no sabemos con qué clase de nueva sorpresa u ocurrencia gubernamental, a cual más descorazonadora y deprimente, nos vamos a encontrar al día siguiente. Por ejemplo, ¿recuerdan ustedes a aquella señora, Magdalena Álvarez, que ocupó la cartera de Fomento, que casi logró conseguir el record Guines de torpezas, calamidades y metidas de pata?; bueno, pues como no se la podía dejar en el rincón de los trastos viejos del desván del PSOE, ahora la han rescatado para proponerla para un cargo importante, nada más y nada menos, que como vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones, lo que le obligaría a abandonar su actual escondite, como eurodiputada, para trasladarse a su nueva ocupación si es que podemos calificarla de tal. A pesar de ser doctora en ciencias económicas y empresariales, esta señora es un verdadero peligro para confiarle un cargo de responsabilidad, como dejó acreditado durante su paso por el ministerio de Fomento; lo que debiera empezar a preocupar a los actuales responsables del BEI, en momentos en los que las entidades bancarias, fueren cuales fueren sus objetivos, están sujetas a los vaivenes de la crisis económica.

Pero lo que resulta verdaderamente curioso es los bandazos que va dando esta señora para la que el señor ZP se inventó un ministerio al que se le denominó de Igualdad cuando, en realidad, de lo que se viene ocupando su titular es en fomentar una lucha a muerte contra el Artº 14 de la Constitución; intentando aplicar, de hecho, la más burda desigualdad a favor de las féminas, acreditando su afiliación a este sector del mundo de las mujeres que se dedica a buscar privilegios especiales, bajo la bandera del feminismo, como fueron los famosos cupos para ocupar cargos públicos. Pues, como decíamos, la tenaz Bibiana, de pronto, se ha encontrado ante un problema del que no sabe como salir ya que, por una parte, se encuentra con una propuesta del PP que le ha comido el terreno puesto que, tranquilamente, la podría haber asumido ella como propia; sin embargo, ella no puede aceptar lecciones del partido de la oposición, lo que la ha obligado a tener que rizar el rizo para intentar encontrar una salida airosa a la cuestión que, no obstante, no implique una claudicación ante su secular enemigo, el partido de Rajoy. Se trata de este, tan popular, caso del burka usado por algunas mujeres musulmanas. Desde las filas de los árabes que residen en España, esta prenda no tiene ningún especial significado religioso y las mujeres que lo llevan lo hacen por gusto, porque les mola llevar la cara tapada con un mosquitero para poder ver algo de lo que ocurre a su alrededor y porque les gusta asfixiarse en verano agobiadas por aquella “liviana” indumentaria. Es evidente que, para algunos, cuando trata de evitar admitir la realidad de una situación “mejor es una mal excusa que ninguna”, pero a nadie convencen de que se trata de una cuestión de simple moda de las mujeres y no de una imposición derivada de una sociedad teocrática en la que la mujer está subordinada cien por cien a su marido y a las leyes musulmanas, que la consideran poco más que como una engendradora de hijos.

Cuando la señora Aído se escuda en que la prohibición del burka: “es penalizar más a las mujeres”, está contradiciéndose a ella misma y a todo este feminismo extremo al que apoya y que considera machista el sólo hecho de que, un hombre, le ceda el asiento del bus a una mujer. Sería conveniente que la pizpireta defensora del aborto, doña Bibiana, nos explicara si defiende el hecho de que una mujer no pueda dejar al descubierto su rostro; sea sometida a la ablación del clítoris; pueda ser repudiada y obligada a yacer con un hombre que le ha sido asignado por su familia, seguramente antes de que tenga la edad para poderse casar. No entendemos como, una prohibición general de llevar el burka, puede perjudicar, como alega la Aído, todavía más a las mujeres. De repente, para esta ministra, el tema se ha vuelto “complejo” y para resolverlo requiere “sosiego y tranquilidad”, ¡será porque se trata de un tema del Islam, puesto que, este mismo gobierno socialista, no parece que cuando se trata de meterse con la Iglesia católica, muestre tanto sosiego y tranquilidad aunque, la complejidad de pretender erradicar una religión que lleva 2.000 años implantada en España, nadie puede negar que sea máxima, si se tiene en cuenta que estamos hablando de una cultura arraigada en muchos millones de españoles y forma parte de nuestras raíces cristianas. Yo le recomendaría a nuestra ministra de Igualdad que nos dijera la diferencia de impedir que un símbolo cristiano, como es el crucifijo o un cuadro de la virgen María, esté presente en un colegio público por ser una señal del cristianismo y, sin embargo, encuentre lógico que no se prohíba la ostentación en público, en las escuelas públicas o en los organismos públicos de nuestra nación de los burkas o, incluso, los nicab que tan enraizados están con la religión musulmana. O todos moros o todos cristianos, porque estamos hablando de igualdad de trato, de tener los mismos derechos y obligaciones y de no practicar costumbres cuya ejecución puedan entrañar la violación de las leyes penales, civiles o administrativas de la nación de acogida, en este caso de España.

Nos apetecería que nos argumentase, la señora Aído, el porqué, cuando se trata del rechazo ciudadano a unos hábitos importados por una religión que se caracteriza por su inflexibilidad con respecto a las prácticas cristianas, se habla de “intereses populistas o electoralistas”; cuando resultó evidente que, la gran regularización del más de un millón de los inmigrantes sin papeles, realizada por el señor Caldera, fue la más evidente expresión de un electoralismo sin paliativos y una búsqueda de votos en aquellos a los que, con tanta alegría y poca seriedad, se les concedía la nacionalidad española. Ni se hizo con sosiego ni con tranquilidad, porque fue una cacicada del PSOE y un trágala para muchos españoles a los que no se les pidió opinión sobre tan delicada materia, que afectaba, potencialmente, a una convivencia impuesta manu militari; que, por otra parte, marcó la antesala de una nueva invasión de inmigración ilegal, como consecuencia del efecto llamada de la regularización llevada a cabo en España. Lo que todavía se puede entender con más dificultad es que la señora Aído nos hable de que, en la actualidad, los conflictos que puedan derivarse del uso del burka tienen una respuesta en el ordenamiento jurídico español. Si fuera así como usted dice no hubiera sido necesario que cada ayuntamiento o, cada comunidad autónoma, tuviera que implantar medidas de las que nadie pueda estar seguro de que sean constitucionales. En todo caso, el hecho de que se aborde una cuestión por partes no significa que no pueda tratarse, posteriormente de forma global. Hasta la señora Casas, del TC, parece que, en la cuestión del Estatuto catalán, está decidida a que se vote capítulo a capítulo para intentar conseguir sacar adelante tan espinosa cuestión. ¡Ah! Y no olvide usted, señora Aído, que España es país de terroristas y que, detrás de un burka, nadie puede estar seguro de si se esconde un hombre armado o una mujer asesina. ¡y esto si que es algo preocupante!

Miguel Massanet Bosch