Opinión

¿De verdad se ocupan los jueces de lo que es importante para España?

Publicada en InfoMelilla el 4 de agosto de 2010

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

No sé que decirles, pero me es imposible aceptar como algo normal y corriente que, en esta España de nuestros pecados, cuando nuestro Gobierno quiere colocarnos a los ciudadanos, el pufo de que vamos mejorando y que, en años venideros (esperemos que él ya no esté en el gobierno para contarlo), nuestra nación tiene un porvenir envidiable y todos los problemas que nos afligen dejarán, como por arte de magia, de amargarnos la vida, para asistir a un nuevo y glorioso despertar, en el que, como si nada hubiera ocurrido en estos años pasados, todos gozaríamos de la vida como nunca lo hemos hecho, ni aún en el mejor de los sueños. ¡De ilusión también se vive, señor Rodríguez Zapatero! Y mucho me temo que, a estas alturas de la función, pocos españoles quedarán que se traguen lo que, desde el FMI, califican de “proyecciones potencialmente optimistas” del señor Zapatero. Y es que, una parte esencial de nuestra democracia, el Poder Judicial, que, en teoría, debiera de actuar como contrapeso a los excesos de este Gobierno; que no es capaz de atender el número de casos que tiene pendientes de resolución, por falta de medios ( o al menos así intentan hacérnoslo creer) y que, una parte esencial de sus funcionarios, como son los fiscales, han agotado la credibilidad que tenían en ellos los ciudadanos, para pasar a ser considerados como un tentáculo más del Ejecutivo; al quedar evidente que tienen una doble visión de los actos delictivos, según que, quienes presuntamente los cometan, sean del PSOE o del partido de la oposición; contra el que su diligencia en actuar no tiene parangón, contrastando con la parsimoniosa marcha del caracol, cuando actúan contra presuntos delincuentes pertenecientes a las filas del partido gobernante.

Es posible que el señor Garzón, aquel juez momentáneamente desaparecido del panorama nacional, por estar suspendido de sus funciones; aquel que, el periodista Miguel Angel Aguilar –cuando bufaba de odio contra él por haberle sacado las vergüenzas al gobierno del señor F.González, con el escabroso tema de los GAL y de la corrupción de sus ministros –, en un alarde de ingenio, lo bautizó como “el juez campeador”; haya creado escuela y que sus sueños de gloria, sus hazañas de caballero andante “desfacedor de entuertos” se hayan trasmitido a sus sucesores, el juez Pedraz y el, recién llegado para sustituirle en el puesto que ocupaba en la audiencia, el juez Ruz; ambos pertenecientes a la misma ideología y, al parecer, ávidos de tomar el relevo del “Campeador” para alcanzar la fama. Al parecer pretenden solucionar por sí mismos todos los “crímenes de la derecha”, en su sentido más amplio, porque, lo que es poner una pica en Flandes sentándoles las costuras a los políticos catalanes que, cada día, atentan contra la Constitución, proclamando a las claras su propósito de independizarse de España; es evidente que no entra en sus planes inmediatos. Eso sí, tanto el uno como el otro, tienen la mirada puesta en los judíos de Israel o en los americanos del señor Obama; porque ahora ya no es el señor Bush quien dirige la guerra contra los talibanes, ni es el señor Aznar quien dirige el gobierno de España.

Lo que ocurre es que, estos señores tan espabilados, todavía no se han enterado de que meterse con los americanos, aunque el presidente sea Obama, no va a traerles más que dificultades y, si me apuras, a España también. Estos juececillos que pretenden enseñar al resto de naciones cómo se imparte justicia, deberían saber que, cuando en casa del herrero se tiene cuchillo de palo, es muy temerario querer imponer el de hierro a los demás, máxime, cuando la nación que actúa con tanta soberbia, resulta que está a la cola de Europa en cuestión económica y que está vigilada por el FMI en el que los Estados Unidos tienen una participación elevada, lo suficiente para hacernos tragar nuestras bravatas, provengan de la institución que sea. Seamos sensatos, por muy lamentable que fuera la muerte del periodista José Coutos, en Irak; aún admitiendo que sus familiares quieran reclamar justicia; los hechos son de una evidencia aplastante. Los EE.UU están en guerra permanente para intentar poner la paz en Irak, el estado es de guerra y, en una guerra, por doloroso que sea, los tanques están para derribar baluartes del enemigo; si en estos baluartes están hospedados periodistas, ellos sabrían perfectamente el riesgo que corrían y, por ello, nadie puede acusar a unos soldados por defender su derecho a repeler agresiones y contraatacar. En caso contrario, ya pueden empezar nuestros jueces a juzgar a todos los que han fomentado, declarado o facilitado el inicio de contiendas a lo largo y ancho del orbe terráqueo. Quizá debieran de haber empezado por Hamás que, a pesar de pedir una tregua, continúa incordiando el territorio de Israel, lanzando misiles que matan, hieren y destruyen, ¿por qué no lo han hecho? Pues, muy sencillo, porque el señor ZP y los suyos apoyan a estos terrorista que usan métodos parecidos a ETA, sólo que más a lo bruto.

El hecho singular de que, la Audiencia Nacional, admitiera la denuncia de tres cooperantes que, voluntariamente, se embarcaron en una aventura, “La Flotilla de la Libertad” que, en nada, les afectaba como españoles ( ¿o, quizá debiera decir como catalanes?); que, por añadidura, sabían que, Israel, había anunciado una zona marítima de exclusión, en virtud de la cual no permitía barcos de aprovisionamiento destinados a Palestina y que ya había advertido de que actuaría, por la fuerza, contra cualquier infracción de esta norma. Era evidente la intención de los que fletaron la nave, en la que viajaban, de forzar el bloqueo para provocar el incidente internacional, como ocurrió. Resulta poco más que inverosímil que, ahora, se presenten como víctimas del asalto de la patrullera israelí cuando, aparte de la falta de sincronización del abordaje, se sabe que los del barco agredieron o hicieron ademán de hacerlo, blandiendo armas blancas y palos. Pretender, en estos tiempos que corremos, encausar a ocho altos cargos israelíes, entre ellos al señor Netanyahu, de delitos de “lesa humanidad”, cuando ninguno de ellos sufrió lesiones ni fue maltratado, parece poco menos que exagerado, si no estúpido. Era evidente la provocación que se intentaba contra Israel, para favorecer la causa palestina, por lo que a mi modo de ver, quienes intentaron forzar el bloqueo buscaban notoriedad, aparecer en la prensa y enaltecer la causa palestina y, lo que es peor, favorecer a unos terroristas como son los de Hamás, máximos responsables de que no se haya conseguido un acuerdo de paz entre ambas comunidades.

No entremos en tecnicismos, pero sí deberemos recordar las limitaciones que recientemente se aplicaron al principio de “justicia universal” por la Ley Orgánica del Poder Judicial, del pasado mes de septiembre. De acuerdo con ella, el hecho de que el delito pudiera reducirse a una detención ilegal acompañado de malos tratos, en el peor de los casos, no justificaría gastar el dinero de los españoles en una empresa con tan pocas posibilidades de prosperar. En cuanto a la competencia para reclamar, argumentando delitos contra la humanidad, en su caso, si es que se quisiera calificarlo así, les correspondería a los países a los que pertenecían los ciudadanos fallecidos en el encuentro bélico, el entablar la correspondiente acción legal. Como ciudadano de a pie y contribuyente, aconsejaría a estos jueces tan fogosos que se limitaran a buscar dentro de España donde seguro encontrarían más delitos de los que ellos están en condiciones de abarcar, íntimamente relacionados con incumplimientos de nuestra Constitución, lo que requeriría, sin duda, una actitud más diligente por su parte; pongamos por caso, el caso del señor Bono, que a pesar de las pruebas que cada día aparecen en su contra, no vemos intención alguna de la fiscalía de cumplir con su deber. ¿Curioso, no?

Miguel Massanet Bosch