Opinión
FEDESME, la cólera de Dios
Publicada en InfoMelilla el 12 de noviembre de 2010
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Aguirre, la cólera de Dios, es una maravillosa película de 1972 obra del cineasta alemán Werner Herzog y protagonizada por el actor de la misma nacionalidad Klaus Kinski, es considerada una de las joyas del cine alemán donde se narra el viaje del conquistador español Lope de Aguirre por la cuenca del río Amazonas en busca de la ciudad de oro de los incas. La película describe la ira, la intolerancia y los excesos a los que somete el conquistador al resto de sus compañeros expedicionarios y, por supuesto, a los indígenas. Tiene un objetivo que alcanzar: El Dorado, y toda actuación y comportamiento son válidos con tal de conseguir el fin planeado. Nada ni nadie le hará variar su plan trazado. Está dispuesto a utilizar todos los medios necesarios a su alcance con tal de lograr sus fines.
No sé la razón por la que mi subconsciente ha evocado esta extraordinaria película después de la presentación de FEDESME. La verdad es que no hay una relación directa entre la agresividad de Aguirre y el comportamiento de determinados miembros de mi partido con motivo de la cena de presentación de la fundación mencionada. No, ciertamente, no hay mucho parecido, aunque sí existe un elemento común que los conexiona, la cólera, la ira con las que se ha actuado. Recordemos que el insigne filósofo mallorquín Raimundo Llul definía la ira como la perturbación de la facultad de recordar, entender y querer. Y por esa perturbación, el recuerdo se convierte en olvido, el entender en ignorancia, y el querer en iracundia. Sólo conociendo esta obnubilación del entendimiento que ocasiona la ira se puede comprender algunos de los desatinos, presiones, amedrentamientos, comentarios y demás sandeces que han propalado algunos de mis queridos compañeros de partido, alguno de ellos autodenominados “ex-amigos” míos, en mi reciente llegada a Melilla.
No se puede diagnosticar de otra forma como no sea la de obnubilación de la razón, la furibunda campaña que se ha realizado entre los afiliados al partido para que no acudieran a la presentación de la fundación. De esperpéntico podemos catalogar el comunicado del partido desmarcándose de la cena. Supongo que esta aclaración se realizará con todas aquellas cenas que no organice sólo y exclusivamente el partido. De espía cutre y barato se pueden calificar los sms que se cruzaron la misma noche de la cena para elaborar la lista negra de apestados que asistieron como comensales. Ridículas resultaron las admoniciones y reprobaciones que se efectuaron a determinadas personas que acudieron a la presentación, advirtiéndoles de las peligrosas consecuencias que podía tener la magna osadía de acudir a un acto social.
Por si la cascada de disparate era pequeña, hay que sumarle algunos comportamientos peculiares de determinados miembros del gobierno. Uno de ellos, con voz bitonal, ha llegado a afirmar, y asegurar, a un buen amigo común que mi intención es, nada más y nada menos, que marroquinizar Melilla, que detrás de FEDESME no hay otra cosa que capital marroquí. Se pueden decir barbaridades y fabulaciones más alto, pero, desde luego, no más falsas. Entre otras lindezas sostiene que no vuelvo a Melilla por mis méritos profesionales sino traído de la mano de no sé qué poder fáctico.
Otrora buen amigo, consejero no electo, en todo este embrollo por ellos organizados, cuando se refiere a mí lo hace como “el condenado”. Sí, sí es cierto, fui inhabilitado por causa administrativa y ya he pagado mi pena. Lo que no recuerda este hombre, es que lo que hice fue por mandato de “nuestro” partido, que fue aprobado por todos los órganos colegiados, en los que él, el de la mala memoria, votó a favor de lo que hice y por lo que fui condenado. Yo sacrifiqué mi vida política por el partido y gracias a eso, a lo mejor, él sigue cobrando del erario público.
Me duele en el alma esta voraz cólera que ha desplegado determinados cargos de mi partido por mi vuelta a Melilla. Mientras que ninguno de estos toscos conspiradores ni siquiera ha tenido la delicadeza o curiosidad de preguntarme absolutamente nada, se permiten la temeridad de juzgar, pontificar y condenar sin conocimiento de causa. Desgraciadamente, todo lo que relato no son rumores, sino hechos que conozco de primera fuente.
Como colofón a todos estos despropósitos, ningún cargo del Partido Popular ni del Gobierno asistió al homenaje que se les tributó a seis personalidades melillenses fallecidas. Mientras que el resto de fuerzas políticas mandó algún representante, mi partido, el único partido al que he pertenecido durante veinte años, aquel del que fui presidente, aquel con el colaboré de forma activa para que UPM se disolviera en sus siglas, aquel al que siempre he servido con honestidad y al que ahora, de nuevo, me he vuelto a ofrecer para lo que quieran; los cargos de este partido al que no reconozco, no sólo vomitan comentarios bazofias sobre mí, sino que se confabulan para no asistir a un acto de presentación de algo tan perverso como una fundación para el estudio y desarrollo de Melilla.
Esto en medicina se denominaría hiperergia, es decir, exageración de la facultad de reacción ante una sustancia. Reacción extrema frente a un estímulo menor. En esta espiral de reacciones desproporcionadas sólo faltaría que el partido promoviera una convención para competir con la cena de FEDESME. Sería la comprobación que la ira obnubila el entendimiento. Todavía no se han enterado que jugamos en ligas distintas.
Fdo. Ignacio Velázquez Rivera