Opinión
In Memoriam Ramón Morán Naranjo (Moncho)
Publicada en InfoMelilla el 26 de abril de 2010
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Desde la Medina
“Los silencios se imponen,
lágrimas surcan mejillas,
suspiros entrecortados
y.., el silencio se impone”
La no deseada noticia no se hizo esperar, hoy nuestros teléfonos no dejaron de sonar, todos, tus amigos y familiares nos llamamos, no entrecruzábamos la noticia de tu partida para con EL, para estar a su lado, para sentirte realizado como cristiano y hombre de FE.
¡Si! En estas horas que nos llegan, que nos viene tras la noticia, lágrimas derramadas enturbian las blancas y puras hojas de papel, enturbian teclados de estos modernos sistemas de informáticas, pero a pesar de todo, me siento por cariño, lealtad y amistad elevar a los vientos por el egoísmo que nos invade, la triste y lamentable hora de tu machar, y aflora el egoísmo humano por no tenerte en los día venideros, degustando los cafés que bien tomábamos cada mañana, egoísmo de no sentir una vez más tus risas y carcajadas, tus bromas, tu aliento de amistad y sinceridad, lamentable y dolorosa es tu partida, dolorosa por el vacío que nos deja, y muy en particular por cuanto a mi me afecta, ¡qué buenas horas dedicábamos al hacer y buen criticar, siempre constructivo, de esto, aquello y el más allá!.
Decirte adiós, no es tarea fácil amigo MONCHO, decirte hasta luego es más llevadero, por ello amigo y hermano en la FE, que bien sólo has sembrado alegría, cariño y amistad en esos bancales de la vida, en esas parcelas bien labradas, recoges hoy cuanto por ti sentimos, por cuanto por ti tuvimos y por cuanto amor nos dejas, ejemplo el tuyo a imitar, difícil para muchos alcanzar, y en mi caso… diría imposible.
Decirte adiós, amigo MONCHO (Ramón) es recordarte en cada momento, recordar ese tu apostolado callado, honesto, sincero; esa entrega absoluta para con tus semejantes, de ello doy fe, te conozco y te he conocido siempre, y siempre has sabido dar una sonrisa a quienes, tal vez, equivocadamente otras cosas pudieran pensar.
Hoy estoy seguro que tu Soledad, nuestra Señora Virgen y Madre te ha acogido, seguro que en sus regazos descansas, envidia nos da, has alcanzado lo que todos cristianamente deseamos, y además te has ido en silencio, callado, mirando a los horizontes cercanos, a esa tu siempre compañera TRINIDAD , Trini, para nosotros, tu inseparable mujer, amiga de todos nosotros a la que ten por seguro seguiremos a su lado, porque la amistad así entendida es cuanto nos queda por cuidar y sentir, eso nos diferencia de quienes desconocen el verdadero valor de la amistad, la familia, el hogar.
“Tal vez he llorado alguna vez,
el tiempo borra y no recuerdas,
hoy he llorado -difícil será olvidar-,
por un amigo leal, fiel, conocedor
del valor de la amistad” Decirte adiós mi amigo MONCHO, es una despedida terrenal, las albas de nuestros días volverán a unirse, y, seguro volveremos a reír, junto a aquellos que partieron antes y que recordar siempre hacemos, Rafa (mi hermano y amigo), Ángel Moran (tu primo y amigo), Miguel Mengual (nuestro amigo) y tantos y tantos más que seguro estarán a tu lado acercándote al Gran Padre, a Él, junto a tu Cristo de la PAZ y Nuestra Madre la Santísima Virgen de la SOLEDAD. Adiós amigo, adiós.
Francisco Gámez Pérez