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Gloriosa tarde de toros.
María de la Victoria unge de arte la muleta de Adolfo Ramos
Adolfo se puso vertical, clásico y así se mantuvo hasta darle al novillo una media lagartijera que acabó con su vida casi sin puntilla.
Publicada en MeliYa el 23 de mayo de 2010
Señor, Señor, la que ha armado el novillero melillense Aldolfo Ramos en su debut con caballos y en su plaza, la Mezquita del Toreo: cuatro orejas cortadas a ley en su esportón y salida por la Puerta Grande no sin antes jugarse la vida hasta en tres ocasiones. Fernando Cámara, su director artístico, decía: "aquí hay torero, mucho torero". No le falta razón al diestro malagueño porque Adolfo Ramos es un torero de postín.
'San Miguel' envió a Melilla un encierro muy bien presentado, cinco negros y dos coloraos, pero de juego irregular y, en algún caso, como el segundo de Ramos, con evidente peligro. Eran casi toros porque les faltaba poco tiempo para alcanzar la mayoría de edad taurina. Todos dieron buen juego, sí, pero a base de enseñarles a embestir con paciencia y torería.
José María Arenas es un torerazo a punto de caramelo para tomar la alternativa. Sus pares de rehiletes al violín quedarán marcados en la historia de la Mezquita del Toreo. A su primer enemigo -'Facundino'- lo despachó de una estocada tras una faena aseada pero sin aspavientos. Una oreja. Ah, por cierto, lucía un bonito terno a base de malva y oro. Gran tipo el torero de Albacete y ortodoxo con los arreos, como debe ser.
Arenas se fajó con su segundo, un negro de nombre 'Guitarra' que poca música dio pero que se enfrentó con el oficio del diestro manchego. José María puso temple a una embestida infumable y, a base de paciencia, cortó una oreja justa. Hubo petición, pero parca, de la segunda y el usía Gutiérrez Molina escondió el segundo pañuelo blanco.
Rafael Tejada, de turquesa y oro, bastante ha hecho con coger el avión a Melilla. El diestro de Ronda está convaleciente de una intervención quirúrgica y se muestra inseguro con la muleta. Además tuvo poca suerte en el sorteo de los cornúpetas porque le tocaron 'Salero y 'Errero', los peores novillos del encierro. La tarde no era para el rondeño y se va sin trofeos en su particular esportón.
El nombre del 22 de mayo de 2010 es Adolfo Ramos. El melillense, alumno aventajado que ha sido de la Escuela Taurina de Málaga, dirigido por Cámara y apoderado por los madrileños hermanos Pérez Villena, de burdeos y oro, ha pegado el pelotazo en su tierra. A su primer enemigo, 'Juguetón', colorado, bragado y bociblanco, le instrumentó una lidia perfecta por los dos pitones y hasta en tareas complementarias como enseñarle el camino al caballo.
Adolfo se puso vertical, clásico y así se mantuvo hasta darle al novillo una media lagartijera que acabó con su vida casi sin puntilla. Dos orejas justas. Los olés atronaron en el coso de la calle de Querol, cuyos tendidos no se mostraron generosos a la hora de apoyar al diesto en su debut con picadores. Menos de media entrada. No saben lo que se han perdido.
El novillero norteafricano se enfrentó a su segundo enemigo sabiendo que ya tenía abierta la Puerta Grande, contingencia que no le hizo ahorrar esfuerzo alguno, hasta el punto de ser cogido, sin consecuencias por el pitón derecho de 'Aceitunero', un abanto indomable, reservón y con más peligro que un misil. Aún así consigió el melillense sacarle algunas serie con ambas manos. Silencio y leves aplausos.
Y luego llegó la sorpresa: la empresa integrada por Pedro Venzal y Rafael Morata decidió regalar el sobrero, 'Ratazul', a Adolfo Ramos y el muhacho no se lo pensó. El toro, un negro mulato, con una cuerna de pavor, se peleó con Ramos pero, como en las lidias anteriores, el espigado Adolfo ganó la partida. Sufrió un arreón y se jugó la vida a la hora de entrar a matar, cayó en el suelo sin mayores consecuencias. El novillo murió sin puntilla y sus orejas se las quedó Ramos. Épico. ¡'Torero, torero, torero'! era el clamor de las inmediaciones de la plaza de Velázquez.