Local · Política

UPyD muestra su apoyo a los funcionarios policiales en la frontera y lamenta la actitud “chulesca" hacia las agentes se sexo femenino

Guerra ha rechazado las acusaciones de “violencia racista” vertidas contra los agentes policiales españoles “que hacen su trabajo con absoluta pulcritud y rigurosa utilización de la normas aplicables a cada caso”

Publicada en InfoMelilla el 4 de agosto de 2010

Carmen G.S./InfoMelilla.com

El coordinador de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) en Melilla, Emilio Guerra, ha manifestado su solidaridad y la de su formación política con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que prestan su servicio en los pasos fronterizos de la ciudad, cuyos miembros dijo, “están sometidos a unas condiciones de trabajo pésimas, soportando toda serie de malintencionados incidentes, fruto de una provocación orquestada que trata de desestabilizar las relaciones con Marruecos”.

Guerra ha rechazado las acusaciones de “violencia racista” vertidas contra los agentes policiales españoles “que hacen su trabajo con absoluta pulcritud y rigurosa utilización de la normas aplicables a cada caso”. En este sentido, el dirigente upedista ha señalado la frecuente actitud “chulesca y desafiante” de algunas personas del otro lado de la frontera hacia policías o guardias civiles de sexo femenino, ya que “todavía no tienen asimilado que una mujer uniformada pueda desarrollar ese trabajo”.

El dirigente de UPyD ha recordado a quienes dicen estar “indignados por semejantes atropellos”, que en España se respeta la Carta de los Derechos Humanos, y la Constitución de 1978 garantiza otros muchos de carácter individual y colectivo. “Hay quienes deberían, antes de predicar, dar un poco de trigo”, ha subrayado Guerra, refiriéndose al país vecino.

Al respecto, UPyD ha denunciado recientemente una “ola de represión a través de cargas policiales brutales” en el Sáhara contra trabajadores concentrados en el Aaiún, convocados por la Confederación Sindical de Trabajadores Saharauis (CSTS), que protestaban por la política de discriminación sufrida por el pueblo saharaui en su propio país, el saqueo de sus recursos naturales y la no celebración del referéndum de autodeterminación del Sáhara.