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Toros.
Arrancan las obras de reparación de la Plaza de Toros, olé
Se va a desmontar la techumbre -Willy Remartínez, Construcciones Noráfrica está interesado por el proyecto- y ya se ha empezado a remozar el exterior de la plaza de toros.
Publicada en MeliYa el 18 de marzo de 2011
Hace tres semanas -más o menos- descargué mi artilería literaria contra don Ramón Gavilán por quello del urgente arreglo que pedía la Mezquita del Toreo, nuestra plaza de toros que debió abrir su puerta grande don Manuel Rodríguez 'Manolete' y al que le fue imposible por su mortal cogida en Linares, agosto de 1.947; el coso melillense tenía más goteras que una regadera. Don Ramón, en un encuentro para otro espacio informativo me dijo: "Ya está el presupuesto de reforma y comenzamos a obra en breve. Para que veas que se te ha leido y se cumple al momento". Vaya que se cumple, 15 días después han comenzado las obras de remodelación de la plaza. Ayer los operarios montaban el andamiaje necesario para acceder a las cúpulas del coso.
Se va a desmontar la techumbre -Willy Remartínez, Construcciones Noráfrica está interesado por el proyecto- y ya se ha empezado a remozar el exterior de la plaza de toros, el rincón cercano a las sedes de 'Los Cabales' y de la Asociación Taurina Melillense 'Los Medios'. ¿Sabe usted lo que le digo, don Ramón?...pues que es usted un político de palabra. Mire, no soy hombre de lisonjas gratuitas, extremo que me ha granjeado alguna que otra lacerante réplica, pero cuando uno encuentra señores de palabra y compromiso, esa misma libertad que me permite el ostión literario, me obliga a reconocer lo bien hecho. La Mezquita del Toreo sonríe al saber que le quitan las arrugas del tiempo y se la pone guapa.
Cuando uno ha ido de niño de la mano de su padre a aprender del mundo del toro y se ha ilusionado e ilustrado con grandes faena en ese rincón de la calle de Querol, esquina a la Plaza de Velázquez (el pintor, por Dios, no mezclemos churras con merinas), cuando a uno le pasa éso, la afición por los toros, agradece mucho más el compromiso personal y político de usted, don Ramón. Y además está la recuperacción de un bien patrimonial de todos los melilenses, ese edficio destinado a Jaén que llegó a Melilla de la mano de seis arquitectos que no pudieron construirlo en la capital del Santo Reino por una cuestión meramente económica. Eran años difíciles para una población semirural que no tenía ni para llenar de manduca sus cestas de la compra. Rafael Álvarez Claro estuvo atento a la jugada y se trajo esa joya a Mellla.
Reuerdo que don Luis Fernández Muñoz, allá a finales de los 80 o principios de los 90, fue el primer político sensible al estado de la plaza de toros. Él ordenó la revisión del asfalto de su derredor y ordenó, también, el contorno de reja del complejo taurino y, ciertamente, le quedó muy bonito. Ahora recoge usted, don Ramón, el testigo de don Luis para sanear fachadas, mejorar techumbres y habilitar los espacios desaprovechados, cumpliendo puntualmente una palabra que me dio hace dos semanas en un plató televisivo. Gracias, señor Gavilán.