Local
Historia.
De cuando los rifeños buscaban trabajo en una Argelia industrial desde Melilla
El profesor e investigador Francisco Saro Gandarillas, presidente de honor de la Asociación de Estudios Melillenses ha tratado el tema con la escrupulosidad que caracteriza a todos sus trabajos.
Publicada en MeliYa el 12 de diciembre de 2011
MeliYa.com
Puede parecer increíble tal y como ha funcionado la política en los últimos siglos pero es verdad: los rifeños de la Guelaya y Bocoya y cercanos a Melilla tuvieron que someterse a finales del siglo XIX a un proceso de emigración a Argelia. El profesor e investigador Francisco Saro Gandarillas, presidente de honor de la Asociación de Estudios Melillenses ha tratado el tema con la escrupulosidad que caracteriza a todos sus trabajos. Argelia se convertía en ‘El Dorado’ de gentes cercanas. Melilla era el punto de embarque y, por aquel entones, con tanta guerra, la ciudad no parecía el destino más apetecible para sus vecinos.
Los trabajos de la recolección en las grandes propiedades agrícolas de Argelia, faltas de mano de obra en las épocas de la cosecha, atraían , desde finales del siglo XIX, a numerosa mano de obra procedente de Marruecos, sobre todo de las kabilas rifeñas cercanas a Melilla, sin que faltara gente llegada incluso del lejano Sur, en la parte meridional de Marruecos. En 1906 se calculaba que unos 40.000 marroquíes acudían a los campos argelinos.
Saro no duda en afirmar que “al principio los componentes rifeños de esta singular emigración golondrina, se desplazaban haciendo el viaje a pie desde sus lugares de origen, ahorrándose el coste de un pasaje en barco que se hacía muy oneroso para aquellas gentes, generalmente de condición muy humilde”, gente campesina con la perentoria necesidad de dar a comer a los suyos, que solían esperar meses antes de ver el resultado de la emigración del cabeza de familia.
Pero es que en Melilla se produjo el nacimiento de todo un sector económico porque, ante la gran cantidad de rifeños en demanda de barco, algunas compañías navieras, generalmente francesas, inglesas e italianas vieron la oportunidad que se les presentaba y destinaron algunos barcos al enlace marítimo entre Melilla y Orán. La estimación de beneficios realizada por los consignatarios de la época alcanzaba el medio millón de pesetas. Alto que hablamos de los albores del siglo XX, que ya era dinero.
Nuestra ilustre fuente calcula que en 1903 fueron alrededor de 6.000 rifeños los que embarcaron para Argelia, al año siguiente 9.000 y en años sucesivos su número fue aumentando, de forma tal que cuatro años más tarde eran entre 15 y 20.000 los emigrantes que acudían al puerto de Melilla. En un solo día entraban en Melilla 3.000 rifeños en 1908, y podían embarcar entre de 2.000 y 3.000 emigrantes. Melilla sólo tenía murallas, pantalanes y, como mucho, el Muro X y la Alcazaba. Aquella emigración deambulaba extramuros para conseguir un billete a Orán que llegó a costar 12 pesetas Cómo han cambiado los tiempos…¿quién se acuerda de esa próspera y vecina Argelia?. Saro Gandarillas ofrece todos los detalles en su block y es un placer conocer, gracias a su trabajo, la historia ilustrada de Melilla.