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Hostelería.
Estela y Francisco crean el templo de ocio del barrio del Real, 'Booya Moon'
Insisten mucho en recuperar las conversaciones mientras se toma una copa, es por ello que el volumen de la música es moderado.
Publicada en MeliYa el 17 de noviembre de 2011
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Hubo una época de la noche melillense en la que el ambiente nocturno se centraba en el Barrio del Real. A lo largo de este último año, algunos empresarios han apostado por esta zona y allí encontramos desde el pasado mes de febrero a “Booya Moon”, un local de ambiente diferente con una media de edad de treinta años.
La primera pregunta es casi obligada, ¿por qué el nombre?. Entonces Estela Muñoz , propietaria junto a su marido Francisco Martínez nos cuenta la siguiente historia: Existe un libro de Stephen King titulado “La historia de Lisey” que trata sobre un escritor que fallecido se comunica con la protagonista desde el mas allá. El sitio escogido para las comunicaciones es un lugar como un jardín fantástico llamado “Booya Moon” de ahí el nombre del local.
Insisten mucho en recuperar las conversaciones mientras se toma una copa, es por ello que el volumen de la música es moderado. Por supuesto, nada de música comercial, que para eso hay muchos locales. Hablamos de melodías de los años 80 y 90 tanto españolas como no.
El “Booya Moon” no sólo ofrece ambiente nocturno, también se presta a la sobremesa. Por eso desde la cuatro de la tarde hasta las tres de la mañana abre sus puertas para atender a los muchos melillenses que escogen este local como opción.
“Lo abrí porque tenía que trabajar-dice Francisco –escogí el Real porque es donde yo empecé”- cuando no contaba ni con veinte años.
Podríamos decir que los melillenses eligen esta opción como primera de la noche antes de proseguir su marcha por otras zonas como el puerto Noray, pero “en ocasiones cierro y se quedan en las puertas charlando, y de ahí a casa” Afirma Francisco.
La decoración del lugar, el nombre, el ambiente son ingredientes muy llamativos para pasar y tomarse una copa. Cuando un sitio recibe la impronta de sus dueños en cada pared se convierte en algo más que un negocio.
Este joven matrimonio , empresarios y emprendedores están muy contentos con el balance de los meses que llevan trabajando desde la apertura de su “Booya Moon”.Esperamos que siga siendo así, ¡Mucha suerte!.