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Todos los Santos

Huesos de santo una degustación propia de la fecha

Es uno de los confiteros por excelencia de Melilla, los tradicionales, los de toda la vida.

Publicada en MeliYa el 29 de octubre de 2011

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No sólo de castañas vive el ser humano sino de los alimentos que se relacionan con la época del año en cuestión. O sea, llega el Día de Todos los Santos y la cosa se llama hueso de santo y buñuelo, bien relleno o bien de viento, que no están nada más. Pero para que todo sea posible, hay que tirar de profesionalidad, es decir, de aquel establecimiento que lleva toda la vida haciendo huesos con calidad más que contrastada.

Huesos de santo una degustación propia de la fecha
Huesos de santo una degustación propia de la fecha

Nuestro personaje se llama José España Catalá, Pepe España para los amigos, y es uno de los confiteros por excelencia de Melilla, los tradicionales, los de toda la vida. España tiene muchos secretos que jamás desvela ni a su amada Ángela Guerrero. Entre los susodichos secretos están los huesos de santo. Son tan tremendos como variados. ¿Fresas, limón, calabaza, yema?. Que nadie se complique la vida; lo mejor es ir a la Confitería España y comprar una selección de todos los huesos santificados. Es recomendable adquirir dos kilogramos de huesos, sobre todo si se esperan visitas.

Huesos de santo una degustación propia de la fecha

En una sociedad absolutamente deshumanizada, aspirar el aroma del corazón es todo un lujo, un privilegio que sólo disfrutan los clientes -¿clientes?, no, más bien amigos- de la Confitería España. Pero si se aspira ese buen corazón y, a su vez, el aroma del hueso de santo, el asunto es inlidable. Es una superficie –la ‘confi’- recoleta pero con esencia de camaradería, buen tono, melillismo, españolismo y ganas de vivir.

Huesos de santo una degustación propia de la fecha

Lo de menos –éstas son palabras sinceras- es hacer caja, darle pasta a diario al banco –cuya directora está contentísima con los España Guerrero- lo importante es mantener ese ambiente que integra el buen humor y las ganas de vivir de cristianos, musulmanes o hebreos que se pegan una ‘pechá’ de reír a diario en ese mágico establecimiento de la calle de Arturo Reyes o Sidi Abdelkader, que da igual.

Huesos de santo una degustación propia de la fecha

Los pueblos tienen que vivir a costa –y gracias a Dios- de sus signos de identidad y la Confitería España es uno de los símbolos del mejor melillensismo, una de las señas de referencia de una ciudad sometida a los peores avatares en los últimos años que ha sabido emerger de sus propios miserias y contratiempos. Melilla no sólo es cuestión de ejércitos triunfales, laureados generales u oprobiosas derrotas. Melilla, como todos los pueblos, es también ser humano.

Por lo que más quieran, no dejen de probar esos huesos de santo o esos buñuelos que está confitando Pepe España. Dicen que, cuando el destino marca que hay que ahuecar el ala para siempre y si se ha comido un hueso de Pepe España o degustado un buñuelo, el camino hacia el Cielo está garantizado. Claro, a Dios le da envidia.