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“La casita de las uñas” de Marina
Publicada en MeliYa el 6 de julio de 2011
Es muy satisfactorio comprobar que en mitad de una crisis económica cruel , la falta de empleo y la desilusión generalizada de la juventud, existen casos como el de ella.
Se llama Marina , tiene tan solo dieciocho años y ya es propietaria de su empresa.
Estudió estética en el Instituto de Educación Secundaria Rusadir de Melilla, ganó el concurso “Spanish Skills” promovido por el Ministerio de Educación para la Formación Profesional y cuando todo esto pasó , Marina decidió emprender una empresa hecha a su medida, su gusto y su presupuesto. “La casita de las uñas” es un pequeño local situado en el Mercado Central de la ciudad que da cabida a un mundo de color y diseño en el que las últimas tendencias en lo que a
manicura y pedicura se refiere son las protagonistas. Marina ha pedido apoyo a sus padres y se lo han concedido mientras responden las ayudas estatales y los microcréditos de Promesa. No ha dejado ni un cabo suelto, está muy segura de lo que quiere en su vida, quiere convertir su “casita” en una “mansión”. Va por buen camino, ha apostado por unos precios muy asequibles ,”Empezar desde abajo es mucho mejor” cuenta Marina, que además está muy agradecida a quien haya hecho posible la instalación de su negocio en el Mercado Central. Cuenta que la seguridad es ejemplar y que se siente muy arropada.
Su negocio es variado en lo que a estética se refiere. Ofrece manicuras para todos los gustos, con una variedad de colores muy intensa y plantea una nueva técnica con gel que mantiene la manicura y pedicura perfectas durante tres semanas. En estos momentos espera todo un cargamento de material que llega desde Alemania. “No llegaba directamente y ha tenido que parar en Barcelona” cuenta esta recién estrenada empresaria que no pierde la sonrisa en ningún momento.
Marina es un ejemplo, y a la vez una esperanza de que en momentos de desesperanza existen tallos verdes dispuestos a sacar sus vidas adelante, apostando fuertemente por una empresa nueva. Ella es absolutamente feliz en su “casita de las uñas” acogida por una preciosa decoración que da muestras de su carácter abierto, limpio y sonriente. Tiene dieciocho años , aun trabajando a destajo como un adulto más, se vislumbra en su mirada un niña ilusionada. ¡Suerte Marina¡